“Nos causa frustración no encontrar el verdadero rumbo de grandeza”

Bicentenario. El civilista Plinio Hillar (86) se lamenta de que a 200 años de la revolución exista hoy una desorientación generalizada sobre el destino

Como punto de inflexión, el Bicentenario ha generado múltiples análisis y reflexiones acerca de la historia, el presente y el futuro del país. Plinio Hillar, abogado civilista de 86 años y recientemente homenajeado por el Foro Bicentenario de Ética Profesional del Tribunal de Disciplina por su trayectoria de 52 años en la abogacía de la Capital, dio su particular lectura sobre cómo encuentra al país la conmemoración de los 200 años de la Revolución de Mayo de1810.

Tras ser destacado el miércoles pasado por Tribunal de Disciplina de Abogados de la Provincia en un acto realizado en el Teatro Real, el llamado “artesano del derecho” por la dedicación que le propiciaba a cada caso que llegaba a su estudio, dialogó con Comercio y Justicia.

¿Qué reflexión le impone el Bicentenario cuando piensa en el actual estado de la Argentina ?
– Lamento mucho que el Bicentenario nos encuentre a los argentinos sin haber superado los graves problemas que nos precedieron en el siglo XIX y XX. Creo que existe una desorientación general, no sólo en el pueblo sino también en nuestra dirigencia, a la que pienso que le falta un profundo sentido patriótico necesario para llegar a tener un consenso general sobre el destino del país. No me explico las diferencias existentes, ni cómo es que no se ha receptado el pedido de la ciudadanía en las últimas elecciones. Es lamentable todo eso, porque desgraciadamente a todos los ciudadanos nos causa una tristeza, una frustración de no poder encontrar el verdadero rumbo de grandeza del país, muchas veces proclamada, pero no concretada todavía hasta la fecha.

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Pienso que las generaciones futuras tienen un gran trabajo, que es el de la superación de las antinomias que se vuelven a reproducir con distintos nombres, con distintas personas y sin encontrar un nexo común. Parecería que no somos ciudadanos sino habitantes -y eso es lo lamentable-, que el sentimiento de Patria no se ve. No hay aflorado en los rostros, en la gente, en los actos públicos, en las manifestaciones esa vivencia de pertenecer a algo en forma permanente. Se han perdido con el tiempo muchos actos que generaban ese sentimiento.

– Por ejemplo, ¿alguno que esté vinculado con el derecho?
– Algo vinculado con el derecho: ahora estamos en una profunda crisis porque la máxima autoridad de la República no observa ni la Constitución, ni las leyes que reglamentan su ejercicio. Está permanentemente improvisando manifestaciones de pura voluntad. Entonces, ¿cómo se puede reclamar a la ciudadanía la observancia y el respeto a la ley, si no podemos exigir de las máximas autoridades que respeten su acatamiento?

– ¿A qué hechos se está refiriendo específicamente?
– Lo he notado a través de la falta de independencia del Poder Legislativo, de la falta de independencia en los jueces, porque me guío por las publicaciones y comentarios que se hacen que, creo, cada uno en su sector está tratando de procurar la verdad y, juntando las pequeñas verdades de todos, llegamos a la conclusión de que existe una verdadera anarquía sobre lo que significa el respeto a los poderes. Porque empezando por el respeto a los poderes, por las funciones que cada uno cumple dentro de la sociedad, se llega a una armonía y a un sentido totalmente republicano, que es el que ha desaparecido. El federalismo también es una simple declaración. Las provincias en este momento dependen del poder central. ¿ Qué mayor unitarismo hay sobre eso? Si no hay independencia económica, no hay independencia política, porque las decisiones no se toman con el vigor, la coherencia y la defensa de los intereses que se representan.

– Esta visión de desmoronamiento de la independencia de los distintos poderes, ¿ es una de las  diferencias que nos distancian de los fundadores de la Patria?
-Creo que hay una radical diferencia porque, a partir de la Batalla de Caseros, el país empieza un proceso de reorganización nacional y el primer Centenario lo encuentra unido, en una buena posición en el concierto de las naciones mundiales, mientras que en el Bicentenario estamos llenos de problemas, conflictos. Pienso que se ha llegado a ejercer la primera presidencia de la República lo mismo que un abogado chicanero que hace incidencia en todos los juicios y que no resuelve nada. Acá se ha aplicado ese enfoque: el problema del abogado que pone obstáculos en las tramitaciones, por eso se ha enfrentado al Ejército, a la Iglesia, a la prensa y ahora a las naciones vecinas, porque nos estamos distanciando con prohibiciones que no están escritas, que son órdenes verbales y eso facilita luego que la Presidenta, desgraciadamente,  en esta última oportunidad de la reciente conferencia en Madrid haya mentido. Es cierto que no hay nada escrito, pero la verdad es que hasta ahora, todavía las importaciones siguen bloqueadas. Entonces, ¿si eso no causa confusión, desorientación, frustración, qué es lo que puede causar? A la Argentina le hace falta un estadista para proyectarse al futuro; no se puede vivir en el pasado.

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