«Si no somos capaces de gestionar la abundancia terminamos en una crisis»

Analizar la coyuntura que atraviesa el país se ha convertido en un tema central en todos los ámbitos de toma de decisión. En este marco, el economista Sergio Dávila aportará elementos de la macroeconomía para entender lo que nos está pasando. Lo hará en el marco del Ciclo de Conferencias para Profesionales y Empresarios organizado por el Colegio Universitario IES y Comercio y Justicia. La cita es el próximo jueves 19 junio, a las 19.30, en Buenos Aires 563 con entrada gratuita.
Antes, el director de la carrera de Administrador de Empresas y Management del colegio trazó un panorama sobre las diferencias entre el escenario que se planteaba el año pasado y el actual, al que definió como “crisis de la abundancia”.

“Durante el 2007 me tocó participar en espacios de diálogos donde se opinaba acerca de la capacidad del modelo económico vigente, para lograr un crecimiento sustentable en el actual contexto nacional y mundial. En aquellas oportunidades coincidíamos que Argentina enfrentaría en los próximos años una demanda interna y externa con fuerte dinamismo, acompañado de un importante crecimiento de nuevas inversiones para incrementar la capacidad productiva y de altos precios de los comodities. Este escenario se traducía en un importante descenso del desempleo, de la recuperación del salario real, el incremento del consumo y, principalmente, en la esperanza de alcanzar el crecimiento y desarrollo necesario para iniciar la transformación económica y social de nuestro país”, graficó.

– ¿Qué había que hacer para mantener ese ritmo?
– Para ello debíamos continuar orientando el modelo productivo a los requerimientos mundiales, conscientes que los resultados positivos debían ser redistribuidos a partir de una política fiscal, donde se conjugara una estructura tributaria y una política de gasto eficientes que garantizara un equilibrio entre los diferentes sectores sociales, económicos y políticos. Las acciones coordinadas entre el sector público y privado se resumían en cuatro actividades fundamentales: ahorrar, invertir, producir y exportar.

– ¿Qué nos ocurrió?
– Sin embargo, los indicadores económicos del primer cuatrimestre nos muestran una realidad muy distinta: caída del crecimiento en los niveles de actividad, reducción de los superávit gemelos (comercial y fiscal), caída de la tasa de crecimiento de nuevos empleos, reducción del consumo e inversión, encarecimiento del costo del dinero, ausencia del financiamiento a las actividades productivas.

– En crisis
– Sí. Lejos de alcanzar el desarrollo, hoy estamos inmersos en una crisis, que la denominaría “crisis de la abundancia”. Las oportunidades que se nos presentan en términos de demanda y precios internacionales de nuestros productos conjuntamente con una situación económica interna propia para aprovecharlas, nos sitúan en una posición de privilegio. No obstante, si no somos capaces de gestionar la abundancia terminamos inevitablemente en una crisis, siendo todos, en mayor o menor medida, responsables y partícipes. Cuando los intereses personales se priorizan por sobre los sociales profundizado por la visión de corto plazo de sustraer rápidamente los beneficios del momento, nos desorienta y comenzamos a concentrar nuestros esfuerzos en apropiarnos de los resultados antes de haberlos obtenido. La lucha de intereses buscando la fortaleza de unos sobre otros nos debilita a todos, generando un modelo

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