«Se perdió el orgullo de ser médico en los que tienen más de 40 años»

Más de un tercio de los profesionales de la salud, el 36 por ciento más precisamente, se siente “quemado”, es decir, padece el síndrome de burnout. Así lo develó una encuesta realizada por el portal sanitario Intramed entre 6.150 profesionales latinoamericanos, la mayoría (un 66%) argentinos, pero también representantes de México, Ecuador, Perú, Colombia, Uruguay y Guatemala. La muestra estuvo conformada por un 53 % de varones y de una edad media de 42 años, a quienes se les administró un cuestionario “on line” para medir características, percepciones y valoraciones personales y laborales.

“El burnout percibido se encuentra muy relacionado con el cansancio emocional y la sensación de deterioro personal y familiar por las condiciones laborales y el planteamiento de abandono de la profesión”, se advierte en el análisis de la encuesta que midió el desgaste profesional.
Para el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, José María Willington, “la profesión ha sido castigada por sistemas de salud inadecuados. Argentina no ha logrado establecer un sistema humano para los profesionales de la medicina. Se perdió el orgullo de ser médico entre los que tienen más de 40 años”, se apenó.

Asimismo, Willington sostuvo que hoy un médico está obligado a trabajar entre dos y tres lugares (entre hospitales públicos y clínicas privadas) para poder armar un sueldo, con los conflictos de intereses que ello implica entre ambos ámbitos. “Somos el jamón del sandwich de un sistema”, graficó.
Estos factores llevan a la insatisfacción laboral, sumado a la falta de reconocimiento social, el menor control sobre el trabajo y la falta de elementos adecuados para ejercerla, la mayor conflictividad en las relaciones con pacientes y familiares y la autopercepción de baja remuneración. Todos condimentos que empujan al abandono de la carrera laboral.

Los más afectados

Si bien, antes, el síndrome de “la cabeza quemada” se circunscribía a quienes se desempeñaban en las terapias intensivas por la alta presión, ahora el burnout no distingue especialidades.
“Una de las áreas que más lo padece es la de psiquiatría, sobre todo por los ambientes inhumanos donde conviven tanto el paciente como el médico que los atiende. Hay muchos profesionales que deciden dedicarse a la investigación para no pasar el estrés de no contar con los elementos técnicos”.

Según la muestra de Intramed, los galenos, mujeres, separados, divorciados o solteros son los que más sufren el síndrome. A esta franja se suman aquellos que tienen alguna enfermedad crónica, los que han estado de baja laboral en el último año, los que consumen psicofármacos (tranquilizantes o antidepresivos) con asiduidad y quienes hacen guardias dentro de sus obligaciones laborales.
Por otra parte, se observó mayor prevalencia del fenómeno entre enfermeros y menos en nutricionistas y odontólogos, en tanto crece en aquellos que tienen menos años de profesión, menor experiencia en el trabajo actual y dedican menos tiempo al ocio.

A la hora de pensar en alguna salida en el plano local, Willington concluye de plano: “Hay que definir un sistema de salud y modificar la actual coexistencia de varios sistemas que tironean al médico”

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