Riñones: «Hay desconocimiento de los médicos»

La falta de concientización sobre las enfermedades renales no es exclusiva de la población en general, sino también abarca al sector médico, actor de peso a la hora de trabajar sobre la prevención; más aún, conociendo que hoy uno de cada diez adultos tiene alguna forma de enfermedad renal y lo desconoce.
Santos Depine, consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y creador de programas preventivos en Latinoamérca, estuvo en Córdoba participando de una conferencia por el Día Mundial del Riñón, organizada por Apross y la Asociación de Prestadores de Hemodiálisis. En ese marco, dialogó con Comercio y Justicia.

“La mayor cantidad de pacientes que tienen enfermedad renal no llegan a la diálisis, se mueren antes. El que llega a la diálisis es un sobreviviente del sistema. Prevenir estas enfermedades posibilita una mejor calidad de vida y evita muertes perfectamente evitables que están engrosando la estadística de mortalidad cardiovascular”, advirtió.
Según detalló Depine, las poblaciones de riesgo son: “Primero, los diabéticos, que tienen una gran chance de desarrollar enfermedad renal y no siempre son adecuadamente controlados. Los pacientes que tienen presión alta y los que tienen trastornos de grasas en la sangre, también son otros grupos de riesgo”.

–¿Cómo se puede detectar y prevenir el riesgo?
–Lo único que se requiere es saber que hay indicadores de la función renal, como por ejemplo, un análisis que se llama creatinina que, cuando se hace el dosaje en sangre, el médico puede saber con ese dato cómo están funcionando los riñones de esa persona. Por ende, se tiene una lectura indirecta de cómo está su árbol vascular, sin necesidad de otros exámenes mucho más complejos. Ya hay programas que calculan estos valores.
Por otra parte, la pérdida de proteínas por orina se evidencia en un simple análisis. Este tipo de pérdida indica que hay una lesión en el árbol vascular. Estas situaciones, detectadas en forma precoz, pueden ser absolutamente controladas y curadas, lo cual corta esta evolución que empieza en determinado momento y que, con los años, si no se lo controla lleva, con suerte, a la diálisis y al transplante, sino a morir precozmente.

– Aún falta que la sociedad tome conciencia, como sí lo hizo con los años con el HIV.
– La población no está sensibilizada. Incluso, hay desconocimiento en el sector médico, pero entendible en cierto punto. Hasta hace muy pocos años atrás se decía que la enfermedad de los riñones no era prevenible. Además, el marcador –la creatinina–, tomado aisladamente, no es muy bueno porque depende de la masa muscular del paciente y de cuestiones relacionadas a su alimentación. Pero, ahora sabemos que con ese indicador, corregido con las fórmulas referidas, funciona para prevenir. Es necesario que los médicos de primer nivel sepan que es obligatorio pedir este examen para saber cómo están funcionando los riñones. Controlando estas funciones con medicamentos que no cuestan nada, incluso muchos se entregan gratuitamente, se puede controlar la evolución de la enfermedad cardiovascular y renal.

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