Infectólogo explica cómo evitar el efecto multiplicador

El reconocido infectólogo y médico del Hospital Muñiz de Buenos Aires, Olindo Martino, puso ayer a disposición de la comunidad médica una serie de consideraciones respecto a las prioridades en cuanto a la asistencia y prevención del virus de la influenza A, a partir de clarificar los mecanismos de contagio que está manifestando la enfermedad en el país.
“Se consideró que un sujeto enfermo contagia, con seguridad, a partir de 36 horas previas al debut de la enfermedad y durante los siete días siguientes. La expulsión del virus por un acceso de tos, estornudo o emisión de la voz tiene un alcance que oscila entre 0,40 centímetros hasta 1,50 metros aproximadamente. Las partículas virales se expanden en forma de abanico, y luego de emitidas, si no alcanzan a un huésped susceptible, caen por gravedad”, describió Martino.

Con base en lo descripto, advirtió que la “exposición al riesgo” debe situarse preferentemente en las personas que se hallan al cuidado de enfermos o convivientes; en personal sanitario que manipula secreciones u objetos inanimados procedentes de pacientes y también durante la permanencia en lugares cerrados sin ventilación donde se haya registrado algún caso sospechoso de influenza.
Didáctico y experimentado, el especialista aportó un claro panorama sobre la forma de protegerse.

Protección

“Es sabido que el virus penetra a la cavidad oral y a las fosas nasales en forma espontánea o transportado por las manos contaminadas o bien por fómites (objetos inanimados o en desuso). También puede ingresar por las conjuntivas”, aclaró.
“En consecuencia, resulta obvio que la protección corporal por los medios insistentemente aconsejados -por el Centro del Control de Enfermedades (CDC) y otros organismos sanitarios competentes- tales como el uso de barbijo o respirador N95, guantes, camisolín y antiparras o lentes neutros, amén del lavado enérgico y periódico de las manos, debería, sobre todo, lograr su máxima adherencia en el personal sanitario pero también en aquella persona expuesta a un visible riesgo de contagio”.
Finalmente, el profesional destacó “la lógica protección” que se logra al evitar exponerse a diferentes tipos de conglomerados humanos con el objeto de impedir el efecto “multiplicador” de posibles contagios.

“En una concentración de personas, un individuo sintomático o asintomático con capacidad para contagiar lo puede lograr alcanzando a una y más personas susceptibles. La experiencia en el quehacer epidemiológico ha mostrado que una medida preventiva adecuada es suspender, al mismo tiempo, todo tipo de actividad que concentre grupos considerables de personas por un lapso que represente tres períodos de incubación mínimos (9 días) o dos períodos de incubación máximos (14 días)”.

Cómo prevenir

* Cubrir la boca y la nariz con un pañuelo descartable al toser o estornudar

* Lavarse las manos con agua y jabón o con gel alcohólico en forma frecuente, en especial luego de toser o estornudar

* Evitar tocarse la nariz, ojos o boca luego de tocar otras supe

Artículos destacados