Empleados y medioambiente, lo menos valorado por las empresas

“El público interno -empleados y colaboradores en su conjunto- y el medioambiente, son las áreas o los asuntos menos tenidos en cuenta por las empresas. Esto es dicho por las personas que gestionan dentro de las compañías”, revela Nicolás Liarte Vejrup, director de Proética, Centro de Ética del Instituto del Instituto de Ciencias de la Administración (ICDA) de la Universidad Católica de Córdoba, que acaba de publicar un libro con el resultado de una investigación en gestión de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) sobre 119 empresas del país entre 2006-2008.

En diálogo con Comercio y Justicia, Liarte Vejrup, trazó algunas conclusiones de “Diálogos en torno a la construcción de una ciudadanía responsable”, presentación que se enmarca en el séptimo aniversario de Proética, que fue fundada el 8 de octubre de 2002 para promover la gestión ética integral de las empresas y su entorno.

Mientras los empleados y el medioambiente son los puntos más débiles de la gestión de la RSE, la investigación arroja que lo que más se valoran las empresas argentinas es todo lo que incumbe a la gestión del consumidor. “Y dato no menor es que, si bien todavía no es un aspecto tenido en cuenta hoy, cada vez tiene más incidencia la relación de las empresas con el gobierno”, indicó.

– ¿A qué se debe esto?
– En algún punto, de la mano de los medios, cada vez se nos evidencia más quién pone en la campaña (política) de quién. En busca de una gestión transparente y socialmente responsable, como ciudadano debería estar informado de que si un producto, por ejemplo una botella de agua, patrocina a tal candidato, yo tengo dos mecanismos como ciudadano: voto o no voto al candidato y consumo o no consumo esta agua porque sé que está apoyando la misma política ideológica (del candidato).

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– Eso implica transparentar la información por parte de las empresas.
– Sí. Porque en primer o último caso, es totalmente legal que una empresa financie una campaña política, está reglamentado. Ahora, esa legalidad de alguna forma tiene que estar transparentada difundiendo esa información. Y por otra parte, si son cinco, 10 o un millón de pesos que se ponen en la campaña, indirectamente es un costo que recae sobre el producto, que encarece el producto al cliente. Si yo -consumidor- lo sé, puedo decidir; si no lo sé, no puedo decidir.

– ¿Qué ocurre en tiempos de crisis con la gestión ética?
– Considero que, desde la responsabilidad social, a la empresa le cabe en estos contextos de crisis un profundo liderazgo ético porque no es que están inmersos en el problema, son partes del problema. La diferencia es qué posición va a tomar el empresariado en su conjunto. Son parte del problema, son parte de la respuesta.

– ¿Las empresas argentinas han llegado a ese grado de madurez como para reconocerse parte del problema?
– En algunos casos, sí.

– ¿De qué depende?

– Pareciera ser que cuando las empresas tienen más años de vida comercial o vida como empresa, tienden a ser más socialmente responsables y, no sé por qué, pero el quiebre parecería ser los 30 años de vida. Las empresas que pasan esta edad tienen un modo de gestionar diferente. Lo mismo que las empresas que tienen más de 300 empleados o menos de 15. En el segundo caso es por la cercanía del empresario con sus

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