Contra todo pronóstico, cada vez son más quienes emprenden a los 50 años

Según el estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM), uno de cada tres emprendedores supera esa edad. La mayor parte de ellos inicia sus proyectos a raíz de haber quedado sin lugar en el mundo corporativo.

A pesar de que la imagen del emprendedor está asociada a la juventud -y que muchas investigaciones así lo confirman-, cada vez son más quienes después de los 50 años asumen los riesgos y se lanzan a la aventura de concretar un proyecto personal.

Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), pese a que la franja más nutrida es la que va de 25 a 44 años, se registra un crecimiento de emprendedores de entre 44 y 64, quienes son cerca de 30% del total.

De este último sector existen dos tipos: los que están obligados a hacerlo porque quedaron fuera del mundo corporativo -la mayoría- y los que buscan cumplir el anhelado objetivo de su proyecto personal.

Según destaca el informe, la experiencia es la gran herramienta que tienen a su favor los mayores de 50 que se lanzan a emprender, ya que cuando están por su cuenta pueden explotar sus conocimientos adquiridos durante su vida profesional y además conocen las necesidades y puntos débiles de las empresas, las que ahora pueden llegar a tener como clientes.

Pero a su vez, los años trabajados en relación de dependencia tienen su contra: el miedo a la desprotección por no tener una estructura corporativa de respaldo si las cosas salen mal. No es un temor infundado ya que estadísticamente el fracaso “lleva las de ganar”.
Tito Loizeau, miembro del directorio de Endeavor Argentina, aboga por el concepto de emprender hasta los 90 años. “Uno se plantea si los 50 son una edad tardía para emprender, y la verdad es que no. Lo mejor es seguir emprendiendo para que tu mente siga activa. Tenés la ventaja de toda la experiencia y tenés 20 ó 30 años más por delante”, opina sobre este tema.

Por su parte, Jorge Araujo, miembro de la comisión directiva de Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA) y cofundador de Nubelo, reafirma que hay una tendencia a que haya más emprendedores en general, y por supuesto esto incluye a los mayores de 50 años. “Lo que tienen que entender es que las reglas de juego cambian más rápido que antes”, advierte.

Qué los define
Los “pos-50” se caracterizan por mostrar la misma pasión, curiosidad y compromiso que los emprendedores jóvenes, pero sumando a esto la prudencia propia de la edad y el conocimiento del mercado, muchas veces producto de una vida corporativa experimentada, asegura Juan Martín Rodríguez, director Ejecutivo del Centro de Entrepreneurship IAE, quien destaca que suelen tener redes de contactos armadas alrededor las industrias de sus proyectos.

En este sentido, Eduardo Pervesi, presidente de Emprear, una de las organizaciones que colaboran con nuevos desarrollos, es a su vez un caso de emprendedor serial y post-50.

“Los mayores buscan proyectos más cercanos a sus capacidades, de acuerdo con su experiencia de vida”, explica. Y añade: “La desventaja es que no todos tienen esa llama que tienen los jóvenes de querer derribar puertas”.

Para reafirmar esta tendencia, el emprendedor David Nilssen dice: “Al contrario de lo que la gente piensa, el emprendedurismo no es sólo para jóvenes de 20 años. De acuerdo al índice de Kauffman de la Actividad Emprendedora, en 2014 casi un cuarto de los nuevos negocios comenzó por emprendedores de 55 y más”.

Y agrega: “Aunque los veinteañeros tengan lo que se necesita cuando se trata de estar dispuestos a quedarse toda la noche en vela comiendo pizza mientras trabajan, la gente mayor tiene grandes ventajas: un conocimiento más profundo y extenso de muchos años de experiencia en la fuerza de trabajo. Además, algunos emprendedores tienen experiencia de administración y grandes redes profesionales”.

En suma, los expertos coinciden en que es necesario buscar asesoramiento con las asociaciones que promueven emprendedores, compartir experiencias con otros en su misma situación y con conocimiento en el rubro, y sobre todo no desalentarse.

Por último, el informe de GEM de 2015 destaca que después de cuatro años de tendencia negativa volvió crecer la tasa de nuevos proyectos pero que, pese a ese período en baja en los últimos 14 años, se ha consolidado un ecosistema emprendedor en el país.

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