Tamarit: “2018 fue un año terrible para la ciencia”

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Nación inicia un año de arrastre de crisis presupuestaria y deterioro salarial. En febrero reiniciará gestiones para pedir una reconsideración del presupuesto 2019 para equipamiento, gastos corrientes, financiación de proyectos y actualización de sueldos

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

Cinco integrantes del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) expresaron públicamente la enorme preocupación por la situación presupuestaria y salarial que está atravesando este organismo. Destacaron las dificultades para el sistema científico-tecnológico nacional: “Con mucha tristeza e impotencia vivenciamos mes a mes un sistemático deterioro en la capacidad institucional de promover la producción, trasmisión y transferencia del conocimiento”, afirman Dora Barrancos, Miguel Laborde, Roberto Rivarola, Tulio Del Bono y Francisco Tamarit.

En diálogo con Comercio y Justicia, el ex rector de la Universidad Nacional de Córdoba y miembro del directorio científico trazó el crítico escenario que hoy vive la ciencia en el país.
Subrayó que en los últimos años Conicet -que cuenta con 290 institutos- ha sufrido un profundo y sostenido deterioro de los salarios de sus trabajadores y de los estipendios de sus becarios, “muchos de los cuales viven con remuneraciones que se sitúan por debajo de la línea de pobreza”.
Advirtió que a esta situación se suman la conocida disminución del número de ingresos a las carreras del investigador científico, las serias dificultades para efectivizar en tiempo y forma los ingresos a la carrera del personal de apoyo y la imposibilidad de renovar los cargos del plantel técnico-administrativo que constantemente se pierden, en muchos casos por causa de los bajos salarios. Tanto Tamarit como el resto de los firmantes de la declaración sobre la situación del Conicet divulgada recientemente, advierten de que los fondos para funcionamiento, infraestructura y financiación de la investigación y sus tareas subsidiarias han disminuido drásticamente año a año en valores reales pero también incluso en forma nominal, frente a un complejo proceso inflacionario y devaluatorio “que ha minado nuestra capacidad de promover la producción científica, el desarrollo tecnológico y la innovación de los procesos productivos”.

“2018 fue un año terrible para la ciencia”, calificó Tamarit, en referencia a lo mencionado anteriormente, así como a la decisión de suprimir el ministerio como tal y subsumirlo al de Educación.
En su conjunto, los científicos afirmaron que el presupuesto 2019 deja al organismo al borde de la imposibilidad de financiar cualquiera de sus muchos instrumentos de promoción y esto a su vez afectará seriamente la capacidad de trabajo de toda la red institucional del Conicet y de las instituciones asociadas, las cuales también se verán seriamente afectados este año.
Como integrante del directorio de Conicet, Tamarit pide -junto a sus colegas en el organismo- que el Gobierno nacional reconsidere el presupuesto para este año y que por algún mecanismo extraordinario se asignen partidas para financiar proyectos, equipamientos, gastos corrientes (luz, gas, drogas para investigaciones, etcétera) y sueldos. En febrero solicitarán audiencia con el ministro de Educación y Ciencia, Alejandro Finocchiaro, para realizar el planteo.

En números
Tamarit graficó que el presupuesto 2019 aprobado por el Congreso de la Nación contempla para el Conicet un aumento aproximado de 23% con respecto a lo ejecutado en 2018, mientras que la inflación en el mismo período supera 46%. “Sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en los últimos años, este presupuesto incluye los futuros acuerdos paritarios y prevé una seria disminución, incluso nominal, de los fondos para funcionamiento, inversión y financiación de proyectos. En definitiva, de no mediar una ampliación presupuestaria, es de esperar que continúe mermando la capacidad de investigación científica y tecnológica, la razón del ser del Conicet”. “Pedimos el 0,4 de lo que le dieron a todas las universidades. Son aproximadamente 700 millones de pesos para financiarse”, afirmó.
Entre los impactos de la actual situación, señaló que muchos jóvenes que pensaban en volver al país desisten de la idea y quienes piensan encarar un doctorado evalúan irse a otro país. “Todo esto se refleja en un golpe al incentivo para elegir hacer ciencia en Argentina, y no sólo en Conicet, sino en otros organismos como INTI, INTA, CNEA, y Conae, entre tantos otros”, concluyó.

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