El Papa de la periferia y de los jóvenes

Ésa es la lectura central que deja la inédita visita del sumo pontífice católico a un país asolado por la guerra, el terrorismo, la pobreza y las intervenciones extranjeras. La agenda del Papa argentino en Irak dejó material para el análisis, aquí en palabras de Emilce Cuda y Gabriel Fernández

La doctora en Teología Emilce Cuda afirmó que «Francisco es el Papa de las periferias», al destacar la relevancia y la misión del viaje del Sumo Pontífice a Irak, finalizado ayer.

«Francisco es el Papa de las periferias y va hacia ellas. No se trata sólo de periferias geográficas sino también -y principalmente- de periferias económicas, donde una exclusión estructural global desplaza la política y emplaza el conflicto bélico-económico enmascarado como guerra religiosa», expresó Cuda.

«Ésa es la verdadera amenaza de muerte; no sólo para el Pontífice, sino también para toda la humanidad», evaluó la autora de Para leer a Francisco. Teología Ética y Política.

Cuda sostuvo que la clave del viaje del Papa a Irak está en su última encíclica, Fratelli tutti, dedicada a exaltar la fraternidad como elemento ordenador de las sociedades, las naciones y la convivencia mundial.

La doctora en Teología señaló que Francisco se llamó a sí mismo «pastor de las ovejas que sufren», es decir de los más pobres, y «peregrino de las esperanzas». Ello debe entenderse como esperanza en la «justicia social como única garantía de la paz verdadera».

Según su análisis, con este viaje el Papa está iniciando «el camino de la transición justa» y lo hace en la tierra natal de Abraham, a partir del común denominador de las tres religiones monoteístas: la fe en un mismo dios que, al crear, hermana en la carne».

«De ese modo -concluyó- la fraternidad deja de ser una metáfora y se convierte en una estrategia política para un mundo al borde del postsecularismo».

Por su parte, el periodista y analista Gabriel Fernández, director de La Señal Medios,  evaluó que la visita del Papa a Irak es trascendente porque contribuye a la posibilidad de que las naciones emergentes puedan tener una vida política sin injerencia externa.

Fernández hizo un repaso de la agenda de Francisco en Irak, país al que realizó una visita de tres días en la que buscó generar un diálogo con los distintos sectores religiosos del lugar y promover la resolución pacífica de los conflictos.

«La gira papal es considerada de profunda audacia y valentía por los lugares flamígeros que va a visitar. El mensaje es intenso en contra de todos aquellos poderes que pretenden volver a asolar Irak y también avanzar sobre Siria», expresó Fernández.

El Papa se reunió con el primer ministro, Mustafa Al-Kadhimi; con el Gran Ayatollah Sayyid Ali Al Husayn Al Sistani, y con sectores católicos iraquíes, en una gira que es histórica e inédita para un pontífice de la cristiandad.

Visitó lugares sagrados para los chiitas y celebró misas en Bagdad y en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, donde fue recibido por el presidente de esa región autónoma. Además, visitó la comunidad de Qaragosh, ubicada a pocos kilómetros de Mosul, la que fue la sede central grupo extremista Estado Islámico.

La gira contó con un espacio especial para los jóvenes, marca registrada de los viajes de Francisco desde aquel «Hagan lío» de julio de 2013. Cada viaje del papa Francisco tiene un mensaje dedicado a la juventud, e Irak, donde 60% de la población tiene menos de 25 años, no podía ser la excepción.

La reunión con los jóvenes de la fundación que Francisco creó en sus tiempos de arzobispo porteño sirvió además para lanzar una «Escuela del Deporte por la Paz» que la institución desarrollará en la norteña ciudad de Erbil, en la zona de Irak donde son mayoría los kurdos, con ayuda de la Liga de Fútbol de España. La Escuela de Deportes por la Paz cuenta además con el apoyo del Consejo Mundial de Boxeo para llevar adelante iniciativas del programa BoxVal en Irak.

Para Fernández, la importancia de este viaje radica en que, después de las grandes invasiones que padeció, Irak «se ha fortalecido a través del despliegue espiritual de su población» que está decidida a «autodeterminarse políticamente».

El periodista hizo un repaso de los hechos que siguieron a la invasión de Irak sobre Kuwait, en 1991, que desencadenó el despliegue de tropas estadounidenses en la llamada «Tormenta del Desierto», de la que también participaron los aliados de Estados Unidos y de la OTAN.

Sin embargo, «el anhelo de escarmentar la osadía iraquí llegaría mucho más lejos», prosiguió Fernández, al recordar que, después de los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono en 2001, «los Estados Unidos y la OTAN invadieron nuevamente Irak» y llevaron adelante «una destrucción masiva que se estiró innecesariamente hasta 2011».

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