Inmobiliarias quieren pasar la página y esperan volver a vender en abril 2019

Este año comenzó bien, pero en el segundo semestre la actividad se paralizó. Consideran que 2018 será un año perdido. La esperanza para después de marzo próximo está en los dólares de la cosecha gruesa

El mercado inmobiliario registró en 2018 dos etapas bien diferenciadas, con un primer tramo del año en el que se verificó un boom de ventas impulsado por el crédito hipotecario y una segunda etapa -a partir de julio/agosto-, con un freno en las operaciones de compraventa por la suba del dólar y la imposibilidad de los asalariados de calificar para acceder al financiamiento.
De cara a 2019, en la Cámara Argentina Inmobiliaria esperan que los números de cierre de año sean al menos similares a los de 2016, cuando se concretaron en la Ciudad de Buenos Aires 44.989 actos escriturales.
Otro elemento positivo de cara al futuro es la posibilidad de que en los Registros de la Propiedad se puedan inscribir los boletos de compraventa de viviendas adquiridas desde el pozo, de manera que quienes compren una propiedad desde el pozo tengan protección legal como si hubieran escriturado y acceso al crédito hipotecario.
“El primer semestre de 2018 dio un balance positivo, pero en los últimos seis meses lamentablemente se produjo una retracción del crédito hipotecario, que fue un gran actor en el tramo inicial”, dijo Alejandro Benazar, presidente de la Cámara Argentina Inmobiliaria.
Frente a estos contrastes -y una coyuntura negativa en el cierre del año- el directivo dijo que “el balance de todo el año nos daría una nota de 6,50, un número que no significa un aplazo”.
“Hasta mediados de año pudimos cerrar la mayor cantidad de operaciones. Desde ahí en adelante se complicó bastante por la suba del dólar, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la cuota de los créditos que pasó a ser mayor que un alquiler”, agregó.

En base a los números informados por el Colegio de Escribanos porteño, en 2015 la cantidad de actos escriturales fue de 37.378; en 2016, 44.989 y en 2017, 63.405 operaciones de compraventa de inmuebles en la ciudad de Buenos Aires.
En tanto, en lo que va del corriente año los registros concretados -hasta octubre pasado- ascendieron a 47.255 escrituras.
Del total, en el décimo mes del año se concretaron 3.669 operaciones, con una caída en octubre de 40,7% respecto a igual lapso de 2017.
En lo que respecta a las operaciones con créditos hipotecarios, en octubre fueron 355 sobre 3.669, un número equivalente a 9,7% del total y 81,7% menor que un año atrás.
“En la actualidad los créditos hipotecarios están prácticamente paralizados. En un crédito medio de alrededor de US$ 100 mil -equivalente a $4.000 millones-, los potenciales asalariados interesados no califican y además, la cuota es mucho más alta que el alquiler”, señaló Benazar.
Sobre las previsiones para 2019, el presidente de la Cámara Argentina Inmobiliaria manifestó su deseo de que “el Estado tome decisiones que pueden favorecer al sector”, entre los que ubicó la posibilidad de que las boletas de compraventa de inmuebles puedan ser registradas para poder acceder a financiamiento. “No va a ser el resultado del 2017, pero nos conformamos que en 2019 los números sean similares a los de 2016”, cuando la cantidad total de actos escriturales ascendió a 44.989 registros, dijo Benazar.
“Para que el sector funcione en 2019 se tiene que dar un combo entre los que se encuentran la estabilización de la moneda, una baja en la inflación y en las tasas”, agregó.
El ejecutivo proyectó: “Hoy hay una expectativa que debería verse en abril o mayo próximo, que es cuando estarán los resultados de la cosecha récord prevista en materia agropecuaria”.
“Ese dinero de la venta de granos suele ser destinado a inversión local. No es un dinero sofisticado que toma posiciones en bonos o en el extranjero, en su mayoría va a la compra de inmuebles”, concluyó.

Condiciones para la venta

El sector pide que se puedan registras los boletos de compraventa, de modo de poder acceder al crédito.

Tienen grandes esperanzas en el anunciado record de la cosecha gruesa que se realiza en marzo. Es dinero que queda en el país, dicen.

Pero el sector depende estructuralmente de las condiciones macro: estabilidad del dólar, de la inflación y sensible baja de las tasas.

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