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Las masculinidades están en el centro del debate del campo psicológico

La Asociación Americana de Psicología elaboró una serie de pautas para que los profesionales
de la salud mental puedan enmarcar el abordaje de las dolencias actuales de niños y hombres

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Repensar y deconstruir socialmente los roles tradicionales de género no sólo implica la importante tarea de redefinir el lugar de las niñas y las mujeres en la sociedad, en el hogar y en el trabajo; o de reconocer la diversidad de identidades denominadas no binarias. Se trata también (entre otras cuestiones) de acompañar las transformaciones que atraviesan hoy las masculinidades -en plural, entendiendo el género como una construcción social e histórica que no está referida necesariamente a las características biológicas de los individuos-, las cuales emergen disputando la validez de un modelo convencional que prescribe “qué es ser un hombre”.
En este contexto, la Asociación Americana de Psicología (APA, por su siglas en inglés) difundió, mediante la revista especializada Monitor de Psicología correspondiente a este mes, un documento que la entidad publicó el año pasado denominado “Pautas para la práctica psicológica con niños y hombres”.

La publicación está disponible en Internet (https://www.apa.org/about/policy/boys-men-practice-guidelines.pdf) y tiene 36 páginas en las cuales se da cuenta de la complejidad que implica pensar la diversidad de identidades que existen en el siglo XXI. “Los niños y los hombres son diversos con respecto a su etnia, cultura, estatus migratorio, edad, estatus socioeconómico, estatus de habilidad, orientación sexual, identidad de género y afiliación religiosa”, dice la introducción del texto y agrega que “cada una de estas identidades sociales contribuye de manera única e intersectorial a dar forma a las experiencias y masculinidades”.
Aunque se reconoce que este colectivo tiene en la actualidad “privilegios de poder basados en el género”, también existen problemáticas específicas que enfrentan, como una disciplinamiento del comportamiento más fuerte, dificultades académicas como la deserción en el nivel secundario, padecimientos de salud mental como el suicidio, y otras afecciones como la violencia, el abuso de sustancias, los conflictos con la ley y la mortalidad temprana, indica APA.

La “ideología tradicional”
Al dar cuenta de por qué la entidad que agrupa a los psicólogos de Estados Unidos consideró necesaria la elaboración de esta guía, el documento señala que aunque los hombres han sido durante mucho tiempo el foco de las investigaciones psicológicas, en general los estudios los han abordado como “referentes normativos para el comportamiento y no como seres humanos con género”.
Así, hacia finales del siglo XX y en lo que va de esta centuria, los académicos -dice APA- han puesto mayor acento en los factores ecológicos y sociológicos.
“Por ejemplo – indica la publicación- se ha demostrado que la socialización para adaptarse a la ideología tradicional de masculinidad limita el desarrollo psicológico y restringe el comportamiento”, dando lugar a importantes tensiones subjetivas, que se denominan “conflicto de rol de género”.

Sobre este concepto, indica otro apartado del texto consultado, se comprobó que esta población experimenta “conflictos vinculados con cuatro dominios del rol de género masculino: éxito, poder y competencia; emocionalidad restringida; conducta afectiva restringida entre pares; y conflicto entre el trabajo y las relaciones familiares”.
Específicamente, respecto de las dolencias subjetivas, las producciones académicas internacionales también señalan que la socialización que reciben los niños -en la que generalmente se les enseña a ser fuertes y a gestionar sus problemas de manera individual- produce “hombres adultos que están menos dispuestos a buscar tratamiento en salud mental”, asegura el texto de APA.

Para tener en cuenta

En el documento de APA se hace referencia a diez tópicos que pueden guiar la tarea de los profesionales cuando trabajan con esta población.
Entre estos puntos, se destaca la idea de que las masculinidades se construyen en un entorno social, cultural y normativo determinado y que los niños y hombres integran en sus identidades múltiples aspectos de toda su vida social.
Además, en el documento se asegura que la psicología necesita comprender el impacto que el poder, el privilegio y el sexismo tienen en el desarrollo de los individuos y en los vínculos que se establecen con otros.
También, la publicación enfatiza en la necesidad de que la educación se adapte a las necesidades que actualmente presenta el género y que es fundamental que la psicología se comprometa con reducir los problemas que enfrenta esta población como la agresión, la violencia, el abuso de sustancias y el suicidio.
Para esta tarea, se reconoce necesario – entre otros aspectos- acompañar el desarrollo de comportamientos saludables y un esfuerzo por cambiar los problemas institucionales, culturales y sistémicos que afectan al grupo.