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La industria del calzado pierde mil empleos por mes

Calzado Archivo

Hay miedo entre los empresarios porque, aseguran en la cámara local que los agrupa, se están “quedando fuera”. La competencia en precio es feroz. Y en el rubro calidad, cada vez se complica más, advierten. Quieren ser escuchados. Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

“Tenemos mucho miedo porque si seguimos así, desaparecemos. A la baja en las ventas, que viene desde hace dos años y que llegó ahora a 50 por ciento de lo que se vendía antes, se sumó ahora una entrada indiscriminada de pares de los importadores, que nos deja fuera”.
Con estas palabras, el vicepresidente de la Cámara de Industrias del Calzado de Córdoba, Hugo Albado, describe la realidad de una actividad que fue señera en la provincia y en el país y que en los últimos cuatro meses viene perdiendo unos 4.000 puestos de trabajo -a razón de mil empleos por mes.
El boom importador jaquea esta industria nacional, vienen denunciando los empresarios del sector, que hoy se debate entre reconvertirse a la actividad comercial o abandonar definitivamente la actividad. En palabras de Albado, hoy tienen “tres opciones: trabajar a media máquina, despedir gente o directamente cerrar”.
Las últimas dos alternativas, de hecho, son realidad. En distintas provincias del país se cierran fábricas desde abril o mayo del año pasado, al mismo tiempo que los importadores pactan contratos de compra de zapatillas chinas, indonesias o brasileñas a precios de 160 pesos el par, un nivel que torna imposible la competencia con la producción nacional.
“Están entrando zapatos de cuero a 250 pesos, un producto cuyo costo de producción no baja de 700 pesos acá”, ejemplifica el dirigente empresarial cordobés.

El dilema: producir o importar
“Quien se dedicaba 80 por ciento de su actividad a la producción y 20 al comercio, hoy está viendo cómo invierte esos términos ya que importar es más barato que producir”, explicaba a este diario hace tres meses un conocedor de la dinámica de este sector que llegó a emplear en Córdoba a varios miles de operarios en fábricas que en el caso de que hayan sobrevivido al auge importador de la última década del siglo pasado, hoy redujeron su tamaño y adaptaron su producción a mercados pequeños y específicos de productos de calidad, ante la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones con productos que traspasan nuestras fronteras con precios de dumping.
Otro aspecto que genera preocupaciones crecientes entre la dirigencia empresarial del sector es que los productos que ingresan “ya no vienen como antes, sino que son de calidad, son productos altamente competitivos”, que era la ventaja excluyente del calzado nacional.
Finalmente, el “rosario” de quejas de los empresarios se relaciona con Aduana. No dudan en considerar “descontrolado” el ingreso de mercadería por las fronteras. “A esto ya lo vivimos y fue muy duro. En los noventa (del siglo pasado) gran parte de las industrias cerraron. No queremos volver a eso”, advierte Albado.

Las últimas cifras del boom importador justifican esos temores. En enero pasado, las importaciones aumentaron 59,5% respecto del mismo mes del año 2016. Mientras que en febrero el incremento fue de 66,9%, cerrando un bimestre con un alza superior a 63% de incremento en el ingreso de pares desde el exterior.

Brasil, Indonesia y China encabezan las importaciones

El Monitor de Comercio Exterior del Indec confirma que los tres principales países de donde provenía el calzado importado en 2016 eran Brasil, China y Vietnam, en ese orden. Le siguieron India, Tailandia, Camboya, Indonesia, en un listado que ambién incluye España, Portugal y hasta el Reino Unido. Para 2017, según datos de la Cámara de la Industria del Calzado cordobesa, Brasil, Indonesia y China son los principales países de origen de los pares ingresados durante enero y febrero. “Atención con Brasil, que al ser socio del Mercosur sus productos ingresan con arancel cero”, advierte el vicepresidente de la Cámara Cordobesa, Hubo Albado.

Peligro: en 2016 ingresaron más de 27 millones de pares del exterior

- Con unas 2.000 fábricas y más de 85.000 puestos de trabajo -directos e indirectos-, la industria del calzado tuvo en 2015 un año récord de producción, cuando llegó a 125 millones de pares.
- Sin embargo, esa cifra hoy aparece como muy lejana. Los fabricantes pactaron con el Gobierno nacional una “cuota” de importación cercana a 24 millones de pares para todo el año 2016, cifra sobre la cual Aduana y la Secretaría de Comercio intervendría para evitar el sobreingreso de pares. Lo cierto es que ingresaron al menos 27 millones de pares por la economía en blanco, o sea, sin contar ingresos informales.
- De este modo, el año pasado culminó con la compra al exterior de 5 millones de pares más que los ingresados en 2015, que fueron 22 millones. Hay que tener en cuenta que la avanzada importadora ya impactaba en el año que estamos tomando como base, ya que la importación había crecido en aquel año 25 por ciento respecto de 2014.
- Así, la relación histórica en la cual 85 por ciento del consumo doméstico se abastecía con producción nacional y el 15 por ciento restante con productos importados se fue cambiando en los últimos tres años, con fuerte tendencia a agravarse en la coyuntura actual. El país se dirige a un fifty-fifty peligroso para la sobrevivencia de las empresas locales.
- La Cámara nacional de la Industria del Calzado (CIC) elevó al Gobierno un proyecto de Reconversión de la Industria, que aún no fue considerado por éste, mediante el cual busca sentar nuevas bases de desarrollo para el sector, protegiendo los puestos de trabajo actuales.