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Las elecciones del domingo, un test decisivo para el futuro

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Aunque todavía domina un clima de apatía, hay mucho en juego en la política y la economía nacional

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

A tres días del cierre de campañas de las elecciones primarias, abiertas y obligatorias del próximo domingo, no es dable esperar que se produzcan grandes cambios en las estrategias que han seguido hasta ahora las fuerzas políticas en pugna por el voto popular, que a grandes rasgos se han caracterizado por una alta exposición mediática, bajo grado de movilización en las calles y una austera campaña publicitaria en vía pública y medios audiovisuales, con escasas excepciones a cada uno de esos tres ítemes.
Eso sí, una vez finalizados los comicios y con los resultados en la mano, el escrutinio sigue pero de cada uno de los equipos hacia sus propias estrategias, buscando identificar qué es lo que salió mal, qué es lo que sobró en el discurso, en los eslóganes, qué es lo que consecuentemente faltó y por qué se llegó a los resultados obtenidos. Quedará un largo trecho a partir de ese momento hasta el próximo 22 de octubre para encontrar el cómo arribar a un nuevo escenario, esta vez en las “verdaderas” elecciones que son las que determinarán el futuro tanto de las políticas de gobierno en Argentina como de la actitud que seguirán frente a esas políticas los diversos actores sociales que determinan “lo que nos pasa” a quienes vivimos en estas tierras.
Los comicios ocurren en un momento bisagra para una economía nacional que viene de una larga recesión y que busca consolidar un incipiente crecimiento, más asentado en los sectores de la construcción y la metalmecánica pero menos presente en el consumo y la inversión, con sectores enteros de la producción en la zona intermedia que sufren aún los golpes de sucesivos cambios de política ocurridos en los últimos tres años y que no lograron hacer rebotar la economía nacional hacia la zona del positivo y que -muy por el contrario- hundieron más algunas actividades en el terreno negativo.
Bajo ese complejo contexto, la zona del país a la cual tarda más en llegar la reactivación y donde los “brotes verdes” de la economía son relativamente lejanos es sin dudas el Gran Buenos Aires, la región que concentra nada menos que 25% de la población del país con sus 10,5 millones de habitantes. Es la primera explicación de por qué la lista oficialista nacional no atraería la voluntad de mucho más del 30% de los votantes, según encuestas que circularon hasta la semana pasada, pero que sorprendentemente desaparecieron durante el pasado fin de semana.
No obstante, está claro que si pierde en el mayor distrito del país, el Gobierno de Mauricio Macri tiene todos los recursos y los instrumentos que le da el presupuesto nacional para modificar la situación antes de octubre, mientras que la oposición dependerá fuertemente de lo que pase efectivamente con la economía nacional en los próximos meses, así como del manejo de esos recursos ya mencionados. En ese contexto, es posible que la foto del próximo domingo sea la más favorable que vaya a lograr la oposición nacional en todo el proceso electoral de 2017. De modo que no depende de los opositores, sino de la marcha del proceso y básicamente, de cómo reaccione el Gobierno.

De modo que el escenario que definirá verdaderamente el futuro de la escena pública en el país son los comicios de octubre, no los del domingo. Mientras tanto, nada está dicho y el campo de la política nacional sigue muy dinámico. Tanto que algunos reaccionaron rápido y modificaron sus estrategias en busca de anticiparse a los cambios que vendrán.
Uno de los escenarios más visibles en danza es complejo: el que marca un Gobierno que emerge débil de los comicios, frente a una oposición muy dividida y sin liderazgos claramente definidos.  Es la razón por la cual el gobernador Juan Schiaretti cambió sobre la marcha su autodefinida campaña “de baja intensidad” con la cual buscaba ganar en Córdoba pero sin entrar en conflicto con el Gobierno nacional, trocándola ahora por una novedosa actitud de fuerte oposición ya no sólo a las políticas de la Nación sino incluso a los equipos del Gobierno, como ha dejado en claro en sus últimas intervenciones públicas.
Schiaretti visualiza el escenario de debilidad de Macri y un liderazgo indefinido de la oposición, donde el bloque de gobernadores tiene cartas para jugar y donde los liderazgos no sobran sino que -por el contrario- son reclamados.
Un escenario que depende de lo que pase en la provincia de Buenos Aires. Si la ex presidente Cristina Fernández se queda con el distrito y con una diferencia aceptable, la llamada Liga de Gobernadores pierde ligamento y la figura de la nueva senadora, junto a la agenda de acciones de la CGT frente a un Gobierno ahora débil pasarán a ser los nuevos centros de poder de la oposición en la Argentina. Escenario que agravaría hasta límites insospechados la marcha de una economía que hoy busca pronunciar el concepto de crecimiento y que ante ese escenario pasaría a otros vocablos más cercanos al concepto de cómo protegerse de la incertidumbre.
Pero estamos lejos de eso y fuera de los ejercicios especulativos; lo que domina hoy el clima preelectoral es todavía la apatía popular frente a unas PASO en las que no se compite por listas, sino por ver quién queda mejor posicionado frente a las “verdaderas” elecciones que serán más adelante. Pero que funcionan como un “test total” decisivo para quienes incidirán en el futuro de quienes habitamos el país.