Tesla y Edison, en guerra por la electricidad

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

Dice el proverbio popular que hasta al mejor cazador se le escapa la liebre. Otra frase habla que el enemigo más temible está, en realidad, dentro de nosotros mismos.

Para las empresas y sus posibilidades de triunfo resultan sentencias obligatorias de ser recordadas continuamente.

La historia nos deja un ejemplo de ello, plenamente aplicable al mundo empresarial de nuestros días. Ocurrió hace más de un siglo y recibió la denominación de “la guerra de las corrientes”.

En un rincón, estaba nada más y nada menos que Thomas Alva Edison. Reconocido inventor, dueño de cientos de patentes y pionero en la universalización del uso de la energía eléctrica. En el otro, un humilde inmigrante croata, Nikola Tesla. Edison poseía a su favor el renombre público, un grupo de empresas, y el mejor laboratorio de inventos de su tiempo. Tesla, sólo su genio y un empuje a prueba de todo. Obviamente, ganó Tesla.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

Es que la lucha de David contra Goliat no sólo ocurrió en el episodio referido en la Biblia. Pasó muchas veces, demostrando que no es lo que se tiene sino la fuerza con que uno se empeña en hacer las cosas, lo que en verdad decide una partida. Y eso vale tanto para la guerra cuanto para los negocios.

Tesla comenzó a trabajar para su futuro rival, en una de las empresas que Edison tenía en Francia, donde inventó el motor de inducción y numerosos dispositivos cuyo funcionamiento se basaba en el uso del campo magnético rotativo.

Tras mudarse a los EEUU en 1883, Tesla pasó de ser un empleado a ser la mano derecha de Edison en cuanto a sus estudios sobre electricidad.

Su dedicación por esos años al desarrollo de dínamos fue lo que encendió la mecha de la disputa entre ambos. Edison había desarrollado todos los productos de su empresa con base en el uso de la corriente continua, por lo que no quería hablar de reemplazarla por la corriente alterna, tal como Tesla propiciaba.

Cada investigación de Tesla que demostraba la ineficacia y las fallas de la continua de Edison sólo provocaba la obstinación de su jefe porque todo permaneciera como estaba.

Es que la figura de don Thomas ha pasado a la historia de modo tan mentiroso como parcializado. Se conoce el genio inventor que evidentemente tenía. Lo que no se muestra es que atrás de eso, había un egocéntrico y avaro, dispuesto a todo con tal que sus inventos mantuvieran el monopolio del mercado. Fue uno de los grandes responsables que la meca del cine se mudara de Nueva York a Los Ángeles, cansados los realizadores de las condiciones que les ponía para usar sus equipos.

Con la electricidad quiso hacer otro tanto. A pesar de la evidente demostración de Tesla de que la corriente alterna minimizaba la pérdida de energía al ser transportada a grandes distancias. Su creciente hostilidad con Tesla determinó su salida de la compañía y que fundara la Tesla Electric Company, patentando sus numerosas y flamantes invenciones de generadores de corriente alterna (AC, en inglés alternating current), mucho mejores que los corriente continua (DC, en inglés direct current). Tras mucho batallar, Edison perdió como en la guerra, cuando los EEUU, primero, y luego los diversos países del mundo, adoptaron la forma de su archirrival. La obstinación de Edison en no reconocer lo evidente del desarrollo en el campo eléctrico, que él mismo había propugnado, había sido el peor de sus enemigos.

(*) Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. (**) Agente de la Propiedad Industrial

Artículos destacados