Perspectiva vincular en el proceso de mediación

Por Silvina Muñoz * exclusivo para COMERCIO Y JUSTICIA

En un texto de Cárdenas (Càrdenas, E.J. La mediación en conflictos familiares: lo que hay que saber Limen/Humanitas – 1999) se encuentra una definición sencilla pero contundente al respecto de lo que el autor -un experimentado Juez- consideraba Mediador/a: una persona capacitada profesionalmente para ayudar a partes en conflicto a encontrar una solución. 

Siguiendo en la misma línea argumental, planteó que el uso profesional de la mediación, como dispositivo de intervención y dentro de un proceso científico y específico de resolución de situaciones conflictivas, es complementario al proceso judicial. Sostuvo además que la de mediador es una profesión definida, que requiere de conocimiento y entrenamiento específico, más allá de la formación académica previa, para lo cual arma un conjunto de herramientas diseñadas a propósito para el ejercicio de esta “nueva” profesión, la mediación, de manera interdisciplinaria (comillas del autor).

Lo que hacemos está atravesado por lo que sabemos, lo que nos enfrenta al confort intelectual como obstáculo epistemológico a la hora de adentrarnos en territorios teóricos novedosos. 

En la actualidad, a más de 20 años del texto de Cárdenas, se puede seguir pensando en la profesionalización de la mediación como una actividad que sólo se sabe cuándo comienza, ya que siempre hay espacio para aprender, para experimentar, para enriquecer el desempeño, pero como algo más que la mera acumulación de saberes.

Las áreas de aprendizaje del profesional, luego del curso de formación en mediación, dependerán de lo que cada mediador sienta qué le falta profundizar, lo que generalmente tiene que ver con su formación de grado: si viene de la rama del Derecho, tal vez se incline por un tipo de aprendizaje abordado desde la psicología, la sociología, entre otras, o a la inversa. De esta manera, el mediador va elaborando el perfil profesional al que quiere llegar, inclusive dentro de la temática en la que más le interese participar: causas civiles, familiares, entre otras. Sin embargo, siempre se encuentra en tensión entre los saberes empíricos y los científicos.

Así, la Perspectiva Vincular (PV) se presenta como una herramienta complementaria para enriquecer la mirada del Mediador en cuanto a sus saberes y modos de hacer profesional. La clave está en no olvidar el encuadre de trabajo tan específico del proceso de mediación, apegarse a él fielmente y no caer en la tentación de entrometerse terapéuticamente, ya que no es el objetivo del proceso, aun cuando el Mediador fuese terapeuta.

La PV es un entramado teórico que surge dentro de la técnica psicoanalítica, por medio de autores como Janine Pujet o Isidoro Berenstein, quienes después de años como terapeutas individuales, plantean que un sujeto ocupado con su mundo interior no es el mismo que el que se encuentra en una situación vincular, sino que se va construyendo en situación. La mediación utilizaría este dato para entender desde dónde se plantea lo que aparece en la situación conflictiva que se desenvuelve en la reunión, a partir de la escucha activa que es parte característica del proceso. 

Se escucha para entender, en un “espacio intersubjetivo” donde la presencia del otro, en tanto otro, es inexorable. Dentro de una situación conflictiva, ese otro sujeto es diferente y se diferencia muy bien. Al reconocer esos contrastes, se tratan de mitigar a través de imposición, sustitución, supresión intolerante. En ese estado llegan a la reunión de Mediación; por eso parte de la tarea será ver de qué manera se puede generar un espacio que albergue a ambos sujetos, desde lo que los une, desde lo que los aparta y desde lo que los diferencia, dejando de pensar por separado, para pensarlos vinculados.

La PV nace de un cruce de varios caminos disciplinares que inauguran una manera de reflexionar, atravesada por autores como Deleuze, Foucault, Morin, Bateson, Bordieu, entre otros, quienes desde distintas áreas de las ciencias sociales han aportado a la interpretación de una realidad compleja, combinación única de relaciones sociales, personales, vinculares, donde el mundo interno de cada persona impacta y tensiona la estructura social.

Lo vincular alude a esa entidad que se ocupa de lo que va sucediendo “entre” quienes están formando parte de esa situación conflictiva, en este caso. La conjugación verbal preferida de este tipo de mirada es el gerundio, en tanto conjugación que demuestra una acción, sin estar definida por el tiempo, el modo, el número o la persona. Así, se la concibe como situación en movimiento, que está “siendo”, que se presenta flexible, disponible para la revisión y reflexión; mucho más cerca de la modificación -si esa es la voluntad de quienes forman parte de ella- que a partir de un escenario sólido y estanco.

“Nos llevamos bien porque nos conocemos tanto…y desde hace tanto tiempo…” Este tipo de frases pone de manifiesto los formatos de pensamiento que se comparten con otro -en la medida en que son similares, identitarios, conocidos- en los que se considera al otro como un igual a quien habla y se vinculan desde un territorio seguro; por eso, para cuando se manifiestan las diferencias de otro en tanto otro ajeno, y ese territorio se vuelve hostil y aparecen frases como:”… lo desconozco… nunca me imaginé esta actitud de su parte… qué le pasó?” lo cual invita a analizar si no es una creencia sobrevalorada la que lleva a pensar que se puede conocer acabadamente a otra persona. 

Por lo tanto, un posible aporte de la PV a la mediación podría ir a través de la línea de ayudar a hacer lugar y alojar a todos los sujetos que habitan la situación conflictiva, desde lo que los hace diferentes, singulares, y desde lo que comparten para que puedan inaugurar una vincularidad sustentable. 

Esta mirada integradora: ¿será para todos los casos en mediación? El mediador y los abogados de parte: ¿se consideran habitando el “entre” de la situación conflictiva? Si fuese así: ¿se puede sostener la teórica imparcialidad y neutralidad del profesional? 

Preguntas que nos motivan a pensar, lo que en definitiva es el germen que alimenta a la curiosidad que pone en carrera a la investigación y al crecimiento intelectual. 

(*) Directora Académica de GESiC Centro de Mediación. Especialista en  Familia, Vìnculos y Diversidad.

4 Comentarios en "Perspectiva vincular en el proceso de mediación"

  1. Excelente Silvina, una mirada distinta y complementaria,y muy importante herramienta muy novedosa, mis felicitaciones, para seguir enriqueciendonos, y seguir avanzando en la mediacion.Gracias

  2. Avatar Noemí Haydeé Oliverio | 10 junio, 2021 en 1:51 pm | Responder

    Excelente! Me parece interesante pensar la mediación como complementaria al proceso judicial. También reflexionar sobre la PV para complementar la mirada profesional de la/el mediadora/or. Es decir Perspectiva Vincular y Complementariedad me resultan dos conceptos fundamentales para poder, desde la Mediación, realizar intervenciones profesionales que permitan encauzar la mirada integradora la parcialidad y neutralidad,y sobre todo al permititirsenos habitar el «entre» (me encantó este concepto) poder realizar intervenciones respetuosas.
    Gracias por permitirnos reflexionar al respecto.

  3. Excelente artículo Silvina Muñoz, muy educativo. Gracias.

  4. ¿se puede sostener la teórica imparcialidad y neutralidad del profesional?
    Muy buena pregunta. Me la vengo formulando desde el instante en que comencé a mediar.
    Y en mi opinión personal,se puede ser imparcial, pero no neutral porque siempre algo se nos mueve en la audiencia.
    Muy bueno Silvi!!!!

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