“La venta de discos nunca fue negocio para los artistas”

Coplanacu viaja hoy a la Expo Shangai 2010. Al regreso, el dúo presentará tres placas. Por Aracely Maldonado / amaldonado@comercioyjusticia.info

En los últimos siete u ocho años, la venta de discos bajó 50% en todas las empresas del mundo. Los motivos de esta enunciación por parte de Roberto Cantos y Julio Paz (juntos, el dúo Coplanacu) no son difíciles de adivinar: “Desde Internet hay un acceso irrestricto a todo lo que se produce en materia de discos. Pero no sólo eso, sino que además es posible bajar, no una mala copia, sino un producto de buena calidad. El mp3, que es el formato en el que generalmente se bajan discos, tiene una inferior calidad acústica, mucho más comprimido que el CD, pero para la gente común que no se ocupa tanto, que no son melómanos, es lo mismo”.

Es obvio que las más perjudicadas son las grandes empresas del negocio discográfico, no los músicos para los cuales “nunca fue rentable la venta de discos”, según asevera Roberto. Al menos, no fue así para los artistas autogestionados, que son mayoría, y a los que siempre se les ha pagado muy poco por disco vendido. Sólo unos pocos cantores, siempre en el ámbito del folklore (Soledad, Los Nocheros, El Chaqueño Palavecino) llegaron a introducir en el mercado más de un millón de placas. “Hoy creo que nadie vende esa cantidad, porque la gente no compra discos. Es más, hay provincias en el interior adonde ya no hay más disquerías”, comenta Cantos y sugiere la necesidad de inventar nuevos formatos: “A mí me parece que Internet ha echado por tierra el formato palpable; salvo el que quiera tener el disco original, va y lo compra, no es como antes que la única forma de escuchar música en tu casa era ir a las disquerías y adquirirlo”.

No obstante, en octubre Coplanacu sacará tres materiales -dos CD y un DVD- en los que se plasma ese cuarto siglo que llevan desandando la música popular. Fieles a su estilo de no editar discos “a presión” (tienen sólo ocho placas en 25 años de trayectoria), hoy sienten la necesidad de dar a luz este combo, “aunque no sea negocio”:

“uno es el disco grabado en estudio, con invitados tales como Diego Arnedo, de Divididos, Peteco Carabajal, Horacio Banegas, Raúl Carnota y Alfredo Ábalos. Otro es el DVD del recital en La Vieja Usina, y otro es el audio de ese mismo recital”, cuando celebraron sus bodas de plata. Lo producen ellos, en su totalidad, en la propia productora artística Latitud Sur. Luego, la comercialización está a cargo del sello DVN. Ése es el esquema que siguieron siempre: “Nosotros hemos producido todos nuestros discos porque nos gusta hacerlo, porque nos ocupamos de lo nuestro, porque no es una cuestión estratégica en nosotros, no es especulativa. Por ahí hay sellos que tienen un superproductor que pone su cabeza en marcha para buscar éxitos y arma todo y el artista va, canta y listo. No hay en esos casos una gran producción artística, hay sí una gran producción comercial si se quiere, que es lícito, pero no es nuestro caso”.

Cantos, Paz y Gustavo Gutiérrez (manager de los Copla y excelente artista que supo integrar en los 80 el grupo Vamos a Andar) también producen discos para otros artistas. “Latitud Sur funciona como un sello, como una productora discográfica; además alquilamos el estudio para proyectos independientes. Yo he producido discos para gente que me ha interesado -señala Roberto-, pero no podemos hacer todo lo que quisiéramos todavía, porque no tenemos una infraestructura comercial como para recuperar esa inversión. He producido el disco de la Paola Bernal, de Emiliano Zerbini, me ha encantado producirlos, me da mucho placer, pero no podemos hacer la posproducción: la distribución y venta es muy costosa”.

“Nuestra vida es andar cantando. El camino sigue, siempre… por suerte. La intención no es llegar a una meta, no tenemos otro objetivo más que visitar todos los pueblos y las ciudades de nuestro país a los que aún no hemos tenido oportunidad de ir”, concluyen horas antes de partir rumbo a la Expo Shangai 2010, contratados por la Cancillería para actuar tres veces en el stand de Argentina de esta megaferia cultural, que se realiza todos los años en China y que tiene trascendencia internacional.

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