“La vacuna contra el HPV es buena, efectiva y hay que apoyarla”

Ana Ceballos, infectóloga pediatra de la Sociedad Argentina de Pediatría

El próximo mes de octubre comenzará a aplicarse gratis en el país la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés),  la principal causa de cáncer de cuello de útero. En Argentina hay alrededor de 4.000 casos de cáncer de este tipo y en Córdoba, la incidencia es de 5,9 por cada 100.000 mujeres de entre 15 y 44 años.

La dosis, que fue incorporada meses atrás al calendario nacional de vacunación, alcanzará en forma gratuita y obligatoria a todas las niñas de 11 años y cubre más de 77 por ciento de genotipos del Hpv, que circulan en el país.

Para dar más detalles sobre esta vacuna, Comercio y Justicia dialogó con Ana Ceballos,infectóloga pediatra de la Sociedad Argentina de Pediatría, quien disertó sobre el tema en el marco del Taller informativo sobre cáncer de cuello de útero y el virus de papiloma humano, que días atrás organizó el laboratorio GlaxoSmithKline en Córdoba.

En este marco, la especialista destacó que la mayoría de las personas que resultan infectadas por este virus ni siquiera lo saben, que la prevención contra esta enfermedad debe ser integral y la vacunación no exime la necesidad de hacer controles ginecológicos y un Papanicolau (PAP) anual.

Asimismo, afirmó que deben aplicarse necesariamente en tres dosis y que “es buena, efectiva y hay que apoyarla”.

Experimentada en el trato con los adolescentes, la médica insistió en que los profesionales tienen que aprender que esta franja etárea es complicada y que no va al consultorio: “Tenemos que saber cómo tratarlos, como convencerlos, porque creen que las vacunas son para los bebés y no para ellos. Son los10 minutos adicionales que el pediatra tiene que tomarse para conversar con el adolescente, e incluso decirle a la mamá que espere un rato afuera, ya que es muy importante la reserva”.

“Después -agregó- tenemos que hacerlos participar de lo que son los programas de prevención en adolescentes y, dentro de ello, está la vacunación”.

– ¿Cómo hacer para llegar efectivamente a que se sumen a esta nueva vacunación?
– Respecto a HPV, hay que explicar a la mamá los riesgos de padecer una infección, que debe apoyar la vacunación de su hija. Hubo muchos problemas desde el punto de vista ético y social.

Respecto a lo primero, muchas familias decían que era como autorizar a sus hijos a tener relaciones y esto no es así, porque las relaciones las van a tener lo mismo, con el riesgo de no haberse aplicado la vacuna antes. Ese es un punto, en el cual también hay que sentarse con la familia y preguntarle: ¿mamá, usted cada cuánto se hace el screening (el PAP o papanicolau)? Integrar la prevención familiar. Hay que mostrarle a la mamá que en nuestro país, con el tiempo, la mortalidad por cáncer de mama y la mortalidad por cáncer de cuello uterino son iguales, porque disminuyó la mortalidad por cáncer de mama gracias a la prevención y ahora debe hacerse lo mismo con el cáncer de cuello uterino.

–  ¿Considera que la vacunación contra el HPV es la medida preventiva primordial?
– Tenemos prevención primaria que es la vacunación, prevención secundaria que es el PAP y junto con estas medidas hay que enseñarles educación sexual, porque así estamos previniendo no sólo el HPV, sino también todas las otras enfermedades de transmisión sexual. Lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que para enfrentar este problema -que no hace tanto que lo conocemos, fue a partir del año ’80- tenemos que tomar la prevención primaria y la secundaria, más la educación sexual.

– ¿Qué se indica respecto a la vacunación en mujeres mayores de 11 años?
– Esta vacuna tiene una indicación de salud pública y es gratuita para las niñas de 11 años. Pero esta vacuna también tiene una indicación individual. En el consultorio uno debe conversar con el binomio madre-hija e indicarles a ambas la vacuna. Por ejemplo, yo a una niña de 15 años le indico la vacuna. Hay otro punto muy importante a tener en cuenta en la infección y es que la inmunidad natural tarda en aparecer y cae muy rápidamente, cosa que no ocurre con la vacuna.

Con ésta, a los 15 días tenemos buenos niveles de anticuerpos y después de la tercera dosis, niveles altísimos e inmunidad prolongada. No importa que haya tenido una infección previa, lo mismo se vacuna, porque son varios los tipos oncogénicos.

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