“Hacer shopping” es una de las principales pasiones de la mujer

“La familia, los viajes y los paseos” también están dentro de la lista del top ten de las preferencias de las mujeres. Dato contundente: a 89% le gusta ir al shopping.

Cuáles son las pasiones de las mujeres y qué tiempo le dedican? ¿qué representa en su vida el hecho de “ir de shopping”? ¿con qué frecuencia los visitan y cuánto tiempo le dedican? ¿qué gratificación obtienen a cambio? Éstas y otras preguntas fueron los disparadores para el desarrollo de un estudio de mercado de Alto Palermo Shopping, un centro comercial de Buenos Aires.

Principalmente, del estudio se desprende que “hacer shopping” y “la moda” son, después de la familia, los viajes y los paseos las principales pasiones de las mujeres, especialmente en el grupo de entre 20 y 24 años y de niveles socioeconómicos medios.

La pasión es contundente: a 89 por ciento le gusta “ir de shopping”, a 36 por ciento le gusta mucho y a 26 por ciento le fascina. En este sentido, “moda”, “gratificación”, “consumo”, “paseo”, “regalo” y “comodidad” aparecen como grandes conceptos que estimulan el hábito del shopping.

Otros datos complementarios indican que para 74 por ciento el shopping es su lugar habitual de compra y 95 por ciento lo asocia con significaciones positivas; 52 por ciento lo relaciona con la gratificación y la recompensa, pero también con el placer, el escape y la belleza.

Catarsis femenina
La pregunta sería entonces: ¿por qué el shopping logra emerger como verdadera pasión de mujeres?

La mitad de las mujeres de entre 20 y 40 años siente permanentemente que no le alcanza el tiempo para realizar todas sus tareas, que está sobreexigida y que no dispone de tiempo para dedicarse a sí misma.

Prácticamente el restante 50 por ciento tiene esta sensación en ocasiones, con un incremento a medida que aumenta la edad: 54 por ciento de las de 35-40 lo siente “todo el tiempo” versus 38 por ciento de las de 20 a 25 años. Las de mayor nivel socioeconómico (NSE) son las que menos sienten la presión de las múltiples actividades.

Es decir, a mayor edad menos tiempo y a menos NSE, menos tiempo también. Sin embargo, y contrariamente a lo que podría pensarse, tener o no hijos no es un factor que incida sobre esta variable.

Del estudio se infiere entonces, que por más que exista una diferencia de acuerdo con el NSE y la edad, el común denominador de las mujeres es sentir que no les alcanza el tiempo para realizar todas sus tareas, que están sobreexigidas y que no disponen de tiempo para dedicarse a sí mismas debido a una frecuente postergación de sus deseos individuales.

La prioridad es la familia
Además, el estudio permite advertir que la familia e hijos se consideran una verdadera pasión, indiscutible para las mujeres, que no resignan ni postergan en casi ningún caso, de manera que queda claro la entrega a la familia como una prioridad femenina. Así es como otros asuntos emergen como postergados, aquellos vinculados con lo exclusivamente personal: estética y actividad física son de los más nombrados como “temas pendientes” pero no entendidos como pasiones en el sentido estricto.

Así es como también “encontrarse con amigas, estudiar o tomar algún curso y descansar, quedan pendientes”. En el terreno de las pasiones, a la familia y los hijos les siguen los viajes y el shopping como aquellos deseos a los que quisieran dedicarles aún más tiempo.

Shopping: pasión posible
En este marco, el shopping ocupa el tercer lugar como pasión entre las mujeres (32 por ciento de ellas lo menciona) mientras que como deseo postergado sólo es indicado por 26 por ciento de ellas y ocupa el séptimo lugar.

Por otra parte, según el estudio, el shopping no sólo aparece como una gratificación personal, también conlleva otros beneficios secundarios como “levantar el ánimo” (sobre todo en el grupo 20-24) y el factor práctico (por ejemplo resolver varias cosas a la vez) sobre todo en las mujeres mayores de 30.

En este sentido, la investigación refleja que el acto gratificatorio de la compra en el shopping tiene sin embargo a terceros como destinatarios privilegiados de las compras: los hijos. Alegrar y sorprender a otros aparece mencionado en 81 por ciento como lo más satisfactorio de las compras destinadas a terceros. Sólo en segundo lugar aparecen, en orden de importancia, las compras para ellas mismas y, en tercer lugar, para la pareja.

Las más jóvenes, sin hijos y de NSE ABC1 privilegian, en cambio, las compras personales.

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