Es importante que el esfuerzo científico se conozca y tenga un lugar en el espacio público

Daniel Saur, licenciado en Comunicación Social, investigador de la relación entre medios y ciencia

“Éste es un momento relevante de la producción científica y ello no es casual sino el resultado de una fuerte inversión de políticas para desarrollar la ciencia en distintos ámbitos. Me animaría a decir que es el mejor momento de las universidades públicas en muchas décadas, en cuatro por lo menos. En este contexto surge la preocupación por mostrar lo que se hace. Es importante que ese esfuerzo humano por producir científicamente se conozca y tenga un lugar en el espacio público y, en este contexto, la importancia de la recuperación de reconocimiento por parte de los medios masivos”. Así lo planteó Daniel Saur, licenciado en Comunicación Social y doctor en Ciencias con Orientación en Investigaciones Educativas, quien se refirió al lugar que ocupa la ciencia en los medios de comunicación y a la responsabilidad y compromiso social que implica la difusión del conocimiento científico. Lo hizo en el marco del Café Científico, organizado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba, donde dialogó con Comercio y Justicia.

– ¿Cuáles son las principales barreras que encuentra en la difusión mediática de la producción científica?
– Las principales dificultades tienen que ver con la lógica de producción mediática, que fricciona mucho con lo que es la lógica de la producción científica, son tiempos diferentes. Los medios están cada vez más condicionados por una figura axial, que es la de la actualidad y ésta tiene una condición tan efímera, que la producción científica no puede estar a la altura de la condición de actualidad que imponen los medios. Eso produce una dislocación temporal que sitúa de una manera incómoda al intelectual, al científico.

– ¿Qué acciones y experiencias han funcionado en el país o en el mundo, como para que se entiendan ambas lógicas?
– Hay intentos por tratar de acercar dos universos que se presentan heterogéneos, como es el de la producción científica y el de la producción mediática. Hacen falta mecanismos de traducción y acercamiento. Las especializaciones y los posgrados de difusión de la ciencia que se están empezando a plantear en distintas universidades son un apoyo. La figura del periodista especializado en la ciencia, también ayuda al acercamiento. Por otro lado, ayuda a que los académicos entendamos cuál es la lógica de la producción periodística. Muchas veces se piensa que existe mala intención del periodista en la forma de emisión, de recuperación de algunos trabajos, en la lectura de algunos documento y, en realidad, no es un problema personal sino que es un problema de los dispositivos de producción, de que los académicos tratemos de acercarnos con producciones que sean accesibles para la difusión y los periodistas se acerquen tratando de especializarse y conocer cómo es el trabajo científico.

– ¿Considera que los medios “mastican” muy rápido la información científica y a veces de manera errónea?
– No me gusta generalizar, es complejo el tema. El trabajo periodístico se desarrolló llevando adelante una tensión muy fuerte entre la figura de la primicia y el chequeo informativo. Esa tensión, que pone en una situación paradójica al medio y a los periodistas, planteó una batalla en que fue ganando la primicia por sobre el chequeo informativo. Esto tiene que ver con que todo lo que es chequeo documental, de fuentes, contrastación de la información, multiplicidad de opiniones en torno a un problema, ha sido diluido por la premura. Esta lógica atenta contra la correcta difusión y ahí entran en esta picadora los periodistas. Hay algunos más serios, algunos con más talento que otros, pero en general están siendo compelidos por la lógica de la producción en simultáneo. Los diarios tiene 24 horas entre una edición y otra, pero con la convergencia, tienen que salir por Internet instantáneamente y en los medios electrónicos, ni hablemos. Eso no ayuda a la reflexión, no ayuda a la producción de conocimiento.

¿Qué consejos les daría a los periodistas y a los científicos para tratar de acortar la brecha que existe entre ambos?
– Los consejos son para los dos. Primero: tener paciencia. Entender que son dispositivos de enunciación distintos, por lo tanto discursos distintos. Luego, ponerse en el lugar del otro. Del lado del científico, tratar de acercar las producciones lo más accesibles posible. Por el lado periodístico, el respeto a la argumentación y a la complejidad que muchas veces tiene el conocimiento científico. Hay una famosa anécdota, que parece que la contaba Einstein, que cuando tenía que explicar la Ley de la Relatividad se tomaba dos horas. Luego, le preguntaba al público si había entendido y éste decía que no. Entonces, hacía una formulación más simple, en una hora, y tampoco entendían. Finalmente, una en cinco minutos y pregunta si entendieron. ‘Ahora sí entendimos’, dijo el público. Pero él aclaraba: “Pasa que eso ya no es la Ley de la Relatividad”. Hay cosas que tienen una complejidad sobre las cuales el discurso mediático atenta. Hay que respetar la complejidad, porque finalmente ayuda a entender mejor ciertas cosas.

Artículos destacados