2,5 millones de personas salieron de la pobreza y la indigencia

Impacto de la Asignación Universal por Hijo, a 12 meses de su aplicación.

El pasado 27 de octubre, el mismo día en que falleció el ex presidente Néstor Kirchner, cumplió su primer aniversario una de las medidas más significativas que se tomaron desde 2003, cuando el país comenzó a salir del infierno neoliberal: la Asignación Universal por Hijo (AUH). Así, tras 12 meses de implementación de esta iniciativa que fue largamente reclamada por las fuerzas sociales desde finales de la década de noventa, las estimaciones de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) indican que permitió que 1,4 millones de personas salieran de la pobreza y otro millón de la indigencia. Si bien este impacto se da en un marco más general de mejora de los indicadores sociales que comenzó hace siete años, la intensidad de sus consecuencias revela la necesidad de profundizarla y avanzar en su institucionalización, por medio de un sostén legal –que la ponga en un relativo amparo de la voluntad del Ejecutivo de turno- y mediante mecanismos transparentes de actualización.

Un estudio reciente elaborado por el economista Emmanuel Agis indicó que, con 3.700.000 beneficiarios, la AUH consiguió que casi dos millones y medio de personas abandonen la pobreza o la indigencia. Además, el investigador calculó que la desigualdad también se redujo, ya que el 10% más rico de la población, que en 2002 llegó a ganar 40 veces más que el 10% más pobre, luego de la AUH gana 14 veces más. “La cifra todavía es elevada, pero es uno de sus niveles más bajos de la historia”, consideró Agis.

Los alcances de la AUH se midieron cuando se lanzó la medida -que consistía en principio en una ayuda de 180 pesos por hijo- y se recalcularon cuando se anunció el aumento a 220 pesos, que comenzó a regir en septiembre. Pese a esa suba, Agis puso también un llamado de atención sobre el impacto de la inflación sobre la asignación y la necesidad de mantener el poder adquisitivo de las familias que la reciben.

Las cifras elaboradas por el Conicet están en sintonía con las difundidas por algunas entidades internacionales dependientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por caso, un documento de la Organización Internacional del Trabajo destacó el mes pasado la importancia de la AUH. El organismo expresó allí que, según sus cálculos, la medida hizo descender un 65% la indigencia en los menores de 18 años y 18% la pobreza en esa misma población.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destacó también que, al vincular el cobro de la asignación con la asistencia escolar y los controles de salud, el plan está en sintonía con “la estrategia de desarrollo de la protección social que impulsa la ONU, como piso de protección social para permitir una plataforma de inclusión y desarrollo humano de frente a la meta de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Los alcances, a un año

Según las cifras difundidas esta semana por la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), tras un año de aplicación de la iniciativa, la AUH llega en la actualidad a más de 1,9 millones de hogares en todo el país y asiste a más de 3,6 millones de niños y jóvenes. El ingreso medio que aporta la asignación por hogar es de 338 pesos mensuales, a razón de 1,91 niños promedio en cada casa.

Las titulares del beneficio son mayormente las madres, que alcanzan a 88% de los casos. La matrícula en las escuelas secundarias creció 25% en el año, mientras que los controles de salud y vacunación aumentaron 56%, en tanto que otras 750 mil personas se inscribieron en el Plan Nacer de cobertura médica a embarazadas y recién nacidos.

Un dato sobresaliente del informe de Anses, que releva el impacto de la iniciativa –sobre la cual se habla muy livianamente en muchas ocasiones y sin datos precisos- es que 62% de los chicos no percibían planes sociales nacionales antes de la creación de la AUH. Se trata de 2.284.353 menores de 18 años que pasaron a tener algún tipo de cobertura del Gobierno nacional. En tanto, otro 27% de los beneficiarios ya cobraba algún plan social del Ministerio de Desarrollo y el 11% restante tenía ingresos de programas del Ministerio de Trabajo.

En términos más precisos, la AUH llega a 1.927.310 hogares en todo el país. En la provincia de Buenos Aires reside 34 por ciento de los beneficiarios (673 mil hogares y 1,2 millón de chicos), seguida por Córdoba con 155 mil hogares y 295 mil chicos, Santa Fe (152 mil y 295 mil), Tucumán (91 mil y 176 mil) y Chaco (84 mil y 168 mil). En la ciudad de Buenos Aires hay 66 mil hogares y 117 mil niños alcanzados. En total, los 3,6 millones de inscriptos representan 9,1 por ciento de la población total del país, según datos del censo 2001.

El innegable impacto positivo de la AUH en la reducción de la desigualdad obliga a pensar su profundización. En ese marco, se plantea la cuestión de cómo acelerar el ritmo de incorporación de niños –inicialmente se calculó que llegarían a 5,7 millones de beneficiarios– y cómo llegar a los jóvenes de las regiones más postergadas del país quienes, por su misma situación de debilidad y marginación, seguramente no están recibiendo ningún plan social.

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