Videla asumió su responsabilidad pero remarcó que ya fue juzgado

Aunque hizo uso de la palabra, el ex presidente de facto se negó a declarar. Tampoco lo hizo Menéndez, quien se consideró una víctima de la “inseguridad jurídica”. Hubo duras críticas a la justicia y al proceso que se lleva adelante.

“Asumo en plenitud mi responsabilidad castrense y todo lo actuado por el Ejército en esa guerra interna”.  Las palabras corresponden al ex presidente de facto, Jorge Rafael Videla, quien fue el primero en hacer uso de la palabra en la tarde de ayer, en la segunda audiencia del juicio que lo tiene sentado en el banquillo de los acusados junto a otros 30 imputados.

Videla se negó a declarar y, al igual que lo hizo Luciano Benjamín Menéndez, dijo que el tribunal que preside Jaime Díaz Gavier es incompetente ya que su juez natural no es otro que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que ya lo juzgó en 1984 y lo absolvió.  En ese marco, recordó que también fue enjuiciado en el Juicio a las Juntas y  “nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa”.

Después de Videla, habló Menéndez quien, aunque más breve, reiteró el discurso que ha sostenido a lo largo de todos los procesos que lo han tenido como acusado.

Una vez más se sindicó como el único responsable de su tropa de “soldados vioctoriosos”. Reiteró que lo ocurrido durante la última dictadura militar sucedió en el marco de una guerra contrarrevolucionaria y se negó a declarar.

Párrafo aparte mereció su ataque al Poder Judicial . Aseguró que la justicia “no es independiente” y se calificó como una “víctima de la inseguridad jurídica”. Al mismo tiempo, calificó el proceso que se sigue en su contra como “un  teatro armado y manipulado por los guerrilleros de ayer”.

Parodia de acto jurídico
De pie y mirando a todos los asistentes, el ex militar Enrique Mones Ruiz también cargó contra la justicia.

A su turno, calificó como una “parodia de acto jurídico” el proceso que se está llevando adelante, el tercero en Córdoba por delitos de lesa humanidad. Y dijo: se parece más a “un juicio popular llevado a cabo por tribunales revolucionarios  propios  de un sistema totalitario como la Cuba de Castro o la Venezuela de Chávez”.

“Escucharemos testigos falsos, con pruebas también falsas, de hechos cometidos hace más de 30  años, que hoy florecen como siniestra conjura producto del odio como factor de lucha de aquellos que no se han apartado aún de las criminales enseñanzas del Che Guevara”, puntualizó.

Mones Ruiz fue más allá y apuntó directamente contra la justicia cordobesa: “¿Por qué estuvo ausente la justicia federal en 1976 siendo que muchos de los detenidos se encontraban bajo su dependencia?”, se preguntó. Acto seguido,  recordó que una de las víctimas de este juicio estaba a disposición del ex juez Adolfo Zamboni Ledesma y  los funcionarios (ya retirados) Carlos Otero Álvarez y Cristina Garzón de Lascano y el ex defensor Eduardo Molina.

Una posición incómoda

“Este juicio retributivo, ejemplarista y artificial al estilo Nüremberg  perjudica abiertamente la defensa y por eso voy a plantear la inconstitucionalidad de esta posición que tenemos. Ninguno de los defensores podemos comunicarnos con nuestros  defendidos de una manera natural”, se quejó ayer Osvaldo Viola, abogado de los acusados Gustavo Adolfo Alsina  y Mauricio Carlos Poncet. El letrado    reclamó al tribunal “arbitrar los medios” para reformar la sala de audiencia donde se desarrolla el debate oral.

“Nadie intentó fugarse ni se rompió ningún automóvil”

Osvaldo Quiroga es militar retirado con el grado de coronel. Está acusado del asesinato de  Gustavo Adolfo de Breuil, Miguel Hugo Vaca Narvaja y Arnaldo Toranzo. En esa época, era  teniente primero del Regimiento de Infantería Aerotransportada 2 “Gral. Balcarce” y estaba a cargo de los traslados de los detenidos.

Su testimonio fue uno de los más extensos y sirvió para escuchar de la propia boca de uno de los imputados que los simulacros de fuga formaron parte de una metodolgía que servía para encubrir los asesinatos de los detenidos políticos.

Quiroga fue claro. “Yo llevé a los  detenidos, yo no sabía quiénes eran, pero los llevé, cumplí órdenes. Al otro día me enteré lo de este intento de fuga, pero  no se fugó nadie, no se rompió el auto, yo los llevé como me habían ordenado, desde la unidad penitenciara hasta el cuartel”, aseguró.

El ex militar -hoy detenido en la cárcel de Bouwer- reiteró su inocencia y se escudó asegurando que él sólo cumplía órdenes, que eran “órdenes legales”.

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