Despido de bancario por pérdida de confianza

Teniendo en cuenta la investigación interna realizada por el Banco de Córdoba, el reconocimiento formulado por el actor y la responsabilidad de los trabajadores bancarios en el manejo de valores, la Sala 5ª de la Cámara del Trabajo de Córdoba convalidó el despido por pérdida de confianza de un cajero de dicha entidad que cobraba impuestos provinciales y luego no rendía su importe.

Julio Cesar Aseloni se desempeñaba como cajero en la sucursal de Colonia Caroya desde el año 1979, hasta que fue cesanteado debido a que dejó de rendir el importe correspondiente a impuestos cobrados por dicha entidad, circunstancia que fue detectada por la Dirección General de Rentas (DGR) de la provincia.

El tribunal, integrado por Alcides Segundo Ferreyra -autor del voto-, Ana María Moreno de Córdoba y Julio Francisco Manzanares, luego de analizar la prueba testimonial advirtió que conforme la investigación formulada por la entidad bancaria, surgió que “que los impuestos relacionados con los reclamos indicados, fueron ingresados al Banco a través del cajero Aseloni, Julio César, sin que éste hubiere rendido el importe que surge del comprobante de pago correspondiente”.

De las rendiciones reclamadas por la DGR, el tribunal destacó que “en caja 1 y cajero Aseloni Julio César (…) la sucursal de Colonia Caroya informa que ‘no se ha logrado localizar en nuestros registros como rendidos, ninguno de los dos comprobantes señalados y que el sello inserto no es apócrifo’, enviando copia del cierre de caja”.

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Ante ello, y conforme la prueba confesional rendida por el demandante, el vocal Ferreyra afirmó que “el actor estuvo involucrado en todos los hechos que fueran consignados por la demandada, al momento del distracto y contestar la demanda, como incumplimientos que derivaron en la pérdida de confianza”, advirtiendo que “cobró varios impuestos provinciales y luego no los rindió, ni tampoco, en esos días que cobró, manifestó o declaró sobrante de caja como es su obligación al concluir su día de labor, conforme lo respondido a las posiciones quinta y sexta del pliego oportunamente presentado por la accionada”.

Luego de ello, la Sala consideró que “la confianza en los trabajadores bancarios es requisito indispensable para esa ocupación, ya que su labor es realizada dentro de una de las actividades más delicadas, en tanto, el manejo de dinero ajeno es cotidiano, lo que lleva a que el trabajador desenvuelva una conducta esencialmente de buena fe”.

En consecuencia, el tribunal concluyó que ello “importó la pérdida de confianza laboral que facultó al Banco a decidir la ruptura del contrato de trabajo por culpa exclusiva del empleado”.

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