«Hay una judicialización de la vida»

En la feria judicial de enero, ¿se trabaja o no se trabaja? Es el interrogante que tiene mucha gente y una gran mayoría cree que se hace poco y nada. A ello se suma el importante descreimiento que hay en la sociedad sobre la Justicia. Comercio y Justicia buscó esclarecer algunas dudas en una Fiscalía de Instrucción de Feria y su titular, la doctora Alicia María Chirino, fue la encargada de dar respuestas.

“Se trabaja mucho en la feria y la actual está tremenda. Hay mucha demanda. Piden desde la restitución de un vehículo, hasta la entrega de un cadáver, que es urgente y no se puede demorar un minuto. Pero la entrega de un vehículo puede esperar hasta febrero”, reconoció la funcionaria.

– ¿Cómo se organiza la fiscalía de feria?
– La fiscalía está organizada de manera tal que hay un fiscal de turno por día, cada cuatro días, de acuerdo con la cantidad de distritos existentes. Cada fin de semana le corresponde a un distrito. Nosotros entramos de turno cada cuatro días hábiles y un fin de semana. En cuanto al movimiento particular de la feria, es muy importante pues se concentra en un solo fiscal la actividad de las fiscalías del mismo distrito -el tres en el caso mio-, y se debe cumplir la tarea que siete fiscalías desarrollan en el año. El trabajo se organiza observando, por caso, cuáles son los presos que entran en la feria y cuál es su situación. Hay que ver si se le puede dar la libertad o no. Y se trabaja fundamentalmente o el eje fundamental de la feria está siempre vinculado con cuestiones de la libertad de las personas y, subsidiariamente, con otras cuestiones que, sin involucrar la libertad de las personas, también son urgentes.

– ¿Cuáles son los casos que más se observan en esta feria?
– Advertí en esta feria que hay una cantidad excesiva de denuncias de impedimento de contacto, con ejemplos muy raros. Procesos muy raros. Así, uno advierte que, en términos generales y no sólo en la feria, hay una judicialización de la vida, es como que necesito un tercero que intervenga para que solucione lo que yo no puedo solucionar individualmente. Así, se busca muchas veces la asistencia y nosotros no tenemos esa función. En el fuero penal, lo nuestro es absolutamente represivo y eventualmente preventivo. Queda claro que hay una judicialización de la vida y una penalización de lo que yo llamo amores o desamores, afectos o desafectos, que se ven justamente en la gran penalización que hay en las cuestiones de familia, que se pretende canalizar por vía de una denuncia y de las que terminan siendo víctimas los hijos.
Éste es un lugar donde nos manejamos con delincuentes, no es un lugar para traer a un niño, por ejemplo.

– Esas son las excepciones, ¿y lo común o habitual?

– Tenemos la actividad propia del turno, que son allanamientos, con detenciones, con secuestros, para identificar a quienes están en una casa usurpada. Esto significa que en feria es como estar en un turno permanente, con la diferencia de que, en vez de estar una semana, estamos una vez cada cuatro días. El acto de recibir el turno suele ser más complicado que el turno mismo, pues lo que va quedando es lo difícil. Como ser: a quién le puedo dar la libertad, a quién no; si se la doy, en qué condiciones sí o en qué condiciones no. Esa recepción de actuaciones que nos queda entre medio del día de feria y del día de turno, muchas veces suele ser más engorroso que el propio día del turno.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

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