«El Gobierno se olvidó de que les apagué un incendio»

Marcelo Saín continúa siendo el interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, aunque su salida parece ser inminente. El académico, experto en seguridad, tuvo en sus manos la reformulación de la Policía Aeronáutica Nacional y se irá del Gobierno con la satisfacción de haber creado la primer fuerza policial de la democracia, pero con el sinsabor que le dejó el hecho de que el Consejo de la Magistratura de la Nación desestimó la denuncia que presentó contra un grupo de jueces a quienes acusó de mantener una “relación promiscua” con la Policía Aeronáutica Nacional, disuelta luego del escándalo del tráfico de droga a España en los vuelos de Southern Winds.
Crítico de las mafias en las policías, Saín fue viceministro de Seguridad cuando el área estaba a cargo de Juan Pablo Cafiero. Desde ese lugar cargó contra la Policía Bonaerense, a la que acusó de "financiarse ilegalmente". Posteriormente, ocupó un cargo en la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico de la Nación. De visita en nuestra ciudad, Comercio y Justicia dialogó con él, previo a su disertación en el marco de la Licenciatura en Seguridad que dicta la Universidad Nacional de Villa María, la Policía de la Provincia y el Servicio Penitenciario de Córdoba.

– ¿Qué se requiere para combatir el narcotráfico en nuestro país y qué se hace con la corrupción policial que Ud. ha denunciado en varias oportunidades?
– En primer lugar se requiere de voluntad política, después viene todo lo demás. Se necesita una carrera de policía que convierta a los postulantes en agentes hiperprofesionalizados, un sistema de control externo que fiscalice esa policía y además inversión pública. Esto implica dinero en salarios adecuados para ese tipo de trabajo calificado, inversión en infraestructura y fondos para que tengan condiciones de trabajo dignas. Las buenas empresas privadas son aquéllas que tienen garantizados salarios adecuados al personal, formación y calificación de alto nivel y condiciones materiales adecuadas de trabajo; esto mismo es lo que ocurre en el Estado. Hoy la mayoría de los presupuestos de las agencias policiales de la Argentina destinan 90 % del presupuesto a salarios, ¿cómo funcionan con sólo 10 % del presupuesto? Con dinero que proviene del circuito ilegal. Estas son las cosas que la clase política no quiere discutir. Nos conformamos diciendo que somos un país de tránsito y a partir de allí deslindamos responsabilidades. Uno de los errores que comete la clase política argentina es creer que si le ponemos luz a este tema construimos un problema. Esa visión errada, de pensar de que si le das luz a un problema te convertís en el responsable de ese problema, no solamente es una imbecilidad sociológica sino que provoca que no haya forma de poder tener intervenciones activas.

-Usted ha sido crítico del Poder Judicial. ¿Cómo califica el accionar en el tema narcotráfico?
– En la Justicia hay de todo, gente progresista, gente buena y hay otros que son unos vagos; son los “chetos” del Estado, son ésos que cuando buscás a un fiscal a la tres de la tarde un viernes, olvidate; porque hasta el lunes a las diez es muy probable que no te atiendan ni el teléfono. En el caso de Southern Winds, Aduana informó del procedimiento el viernes al mediodía y ¿saben por qué no hubo actuación hasta el domingo? Porque Etchegaray le mandó

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