Informe especial. Optimismo por lo que pasó, cautela con vistas al futuro

Radiografía del momento que vive el sector metalúrgico cordobés, su visión y expectativas con relación a la economía del país y la región

En lo que va del corriente año, el sector metalúrgico local dejó rápidamente atrás un 2009 para el olvido, aunque se interna con cautela en un escenario donde aprecia algunas dudas económicas y otras tantas de orden político. Durante el primer cuatrimestre de 2010 se produjo un importante repunte de la producción con respecto a igual período del año pasado, así como una considerable mejoría en la utilización de la capacidad instalada. Sin embargo, los nubarrones para las firmas locales aparecen vinculados con los próximos meses, pues manifiestan bajas expectativa de inversión y de rentabilidad.

La Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (Cimcc) presentó días atrás los resultados del Observatorio de la actividad, relativos al primer cuatrimestre de 2010. Como es habitual, el estudio fue realizado por la consultora MKT y estuvo dirigido por el economista Gastón Utrera. El trabajo releva información en 120 empresas, en base a entrevistas telefónicas a sus propietarios, socios, directores o gerentes generales.

El informe de la entidad –el primero presentado bajo la conducción de Emilio Etchegorry– mostró dos caras bien definidas. Por un lado, una percepción entre los empresarios de fuerte mejoría con relación al año pasado, que ubica la situación del sector en niveles cercanos a finales de 2007. Pero, por otro lado, los industriales manifestaron expectativas poco optimistas para los próximos meses.

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El repunte tras la crisis
De acuerdo con los resultados del Observatorio de la Cimcc, “durante el primer cuatrimestre de 2010 se produjo una mejora sustancial en la producción de las empresas metalúrgicas cordobesas”. Mientras que en el primer cuatrimestre de 2009 -el piso de la crisis para el sector- sólo 0,7% producía más que un año atrás, en igual período de este año 41% de las firmas incrementó su producción.

De todas maneras, en la entidad aclararon que el repunte no fue igual en todo el espectro productivo: por caso, pudo ser mayor en las industrias vinculadas con el sector autopartista, pero menor en las relacionadas con la fabricación de maquinaria agrícola. “No se puede generalizar esta mejoría a todo el sector metalúrgico, porque es amplio y diverso y la situación depende mucho del tipo de bien que se produzca”, advirtió Etchegorry.

Con vistas al futuro se prevé un escenario optimista, pero cauto: siete de cada diez empresas conjeturan que su producción a lo largo de este año será igual o mejor que en 2009. Esto puede merecer una lectura “optimista”, dado que hay perspectivas de crecimiento, pero también evidencia cautela si se considera que se prevé incrementar la producción con respecto al peor año del último lustro. Asimismo, las expectativas actuales son levemente peores a las de diciembre de 2009, cuando ocho de cada diez firmas esperaban que su producción de este año por lo menos equiparara la del año pasado.

También se apreció una mejoría en lo que respecta a la utilización de la capacidad instalada: en los últimos 12 meses se duplicó la cantidad de empresas que usa más de 75% de su capacidad, pues pasó de 16% a 34%. De todas maneras, el grueso de las industrias (60% del total) utilizó el primer cuatrimestre de 2010 entre 51% y 100% de sus posibilidades productivas, lo que indica que buena parte de ellas aún puede incrementar bastante el uso de su capacidad.

Este repunte redundó en una mejoría importante en lo que respecta a la confianza de los industriales del sector, sobre todo en función de una percepción más optimista de la situación provincial, nacional y sectorial. De acuerdo con la estimación elaborada por MKT, la confianza empresarial se incrementó 63% en los primeros cuatro meses de 2010 con relación a igual período del año pasado, pero está aún por debajo (-10%) del nivel de finales de 2007, cuando asumió la presidenta Cristina Fernández.

“Tomamos como punto de comparación el último cuatrimestre de 2007, porque allí fue cuando comenzó a registrarse un descenso en muchos indicadores, que recién empezó a revertirse en la segunda mitad de 2009”, explicó Utrera, quien puntualizó además que en 2008 comenzó una sucesión de hechos – como el conflicto Gobierno-Mesa de Enlace, la estatización de las AFJP y el inicio de la crisis financiera global– que impactó en la actividad del sector.

El economista explicó además el cambio importante en el análisis de la situación provincial, nacional y sectorial, que en los primeros cuatro meses se incrementaron 250%, 410% y 213% respectivamente con relación a igual período de 2009. “Mejoró mucho la percepción acerca de cómo está la situación sobre todo porque la economía se está recuperando a un ritmo muy fuerte en los primeros meses de 2010, del orden de siete por ciento si lo consideramos anualizado”, explicó Utrera.

La evolución del empleo
Como ocurrió en buena parte de la industria nacional durante el período más crudo de la última crisis internacional, el sector metalúrgico cordobés mantuvo los puestos de trabajo a la espera de una mejoría en el horizonte económico: 70% de las empresas tiene actualmente un nivel de empleo igual o mayor al de un año atrás, mientras que 30% posee una plantilla de personal menor.

Con vistas al futuro, las firmas locales prevén una leve suba en la incorporación de mano de obra. De todas maneras, lo llamativo es que esas perspectivas de repunte en el nivel de empleo eran mayores en diciembre de 2009 lo que ratifica que, al igual que en lo relativo a los niveles de producción o de rentabilidad, en los primeros meses del corriente año los metalúrgicos advirtieron algunas señales negativas en el plano político o económico, que les hicieron rever levemente sus buenas expectativas.

“Tanto en 2009 como en 2010 en el sector predominó la perspectiva de mantener empleados. Pero, como ocurre habitualmente y está sucediendo en Estados Unidos, el nivel de empleo es lo último que se mejora, a pesar de que la producción aumenta y la economía está creciendo. Por eso las perspectivas de incorporación de mano de obra aún son bajas”, interpretó Utrera.

Cautela con vistas el futuro

Si bien advierten mejorías en varios aspectos, los industriales metalúrgicos muestran cautela con vistas a los próximos meses. Esto puede advertirse a través de varios indicadores. Por un lado, sólo 28% de las empresas prevé realizar inversiones a lo largo de 2010, un porcentaje mucho más bajo que el registrado en 2008 (52%), 2007 (47%) y 2006 (62%). También resulta menor con respecto al promedio habitual de inversiones que se declaran en el sector a principios de año (50%). “Las perspectivas no son buenas actualmente en comparación a los niveles históricos”, señaló Utrera.

En ese sentido, Etchegorry consideró que el financiamiento recientemente anunciado para el autopartismo “puede ayudar” a incrementar levemente las inversiones, pero consideró que “no sólo la tasa de interés” determina una inversión. “Bienvenidos esos créditos, porque quien está previendo inversiones a lo mejor se anima si cuenta con esa herramienta, pero hay que ver en qué condiciones aparecen, porque ya hemos tenido otras experiencias en las que las buenas intenciones se truncan en la implementación o en la letra chica”, consideró el titular de la Cimcc.

La cautela empresarial también puede apreciarse al advertir que la mitad de los industriales calcula que su rentabilidad será menor a lo largo de 2010 que el año pasado, mientras que en diciembre de 2009 sólo 21% de las firmas esperaba reducirla este año.

De acuerdo con la interpretación de Emilio Etchegorry, a pesar de la mejoría que se expresa “los empresarios aún tienen varios sinsabores”. El dirigente vinculó esta incertidumbre a “los permanentes conflictos políticos”, “la negación de la inflación que realiza el Gobierno nacional” y las limitaciones que aprecian los industriales en “infraestructura energética” y “educación”. También manifestó su desacuerdo con algunos de los cambios propuestos en el Congreso a la Ley de Contratos de Trabajo.

Según la información con la que cuenta la Cimcc, “el horizonte con el cual se manejan las terminales automotrices es 2012, más allá de eso nadie sabe que puede pasar”, por lo que reclamaron “más previsibilidad a futuro” para poder aumentar las inversiones. “Nadie sabe cuál es la bomba que puede explotar cada semana”, graficó Etchegorry.

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