Informe especial. Trabajamos para poner la industria en el lugar que le corresponde

Emilio Etchegorry, titular de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba

-¿La Cámara cumple 63 años y es el momento de la pregunta: con tu juventud, con tus años, qué sentís por estar al frente de una de las instituciones empresarias con mayor presencia en Córdoba?

-Siempre digo que ésta es una casa donde hemos ido creciendo como empresarios. Uno ahora toma un rol protagónico, pero tanto yo, como Juan, como César, venimos desde la Comisión de Jóvenes de los años 90 creciendo en la Cámara, cuidándola como nuestra casa, defendiéndola con uñas y dientes y aprendiendo a querer un sector que nos ha dado muchas satisfacciones como es el sector metalúrgico.

-Que tiene una presencia muy particular en Córdoba porque le dio el perfil característico que tuvo la ciudad y la provincia por tantos años, la Córdoba industrial…
-No soy yo el más indicado para hablar de historia pero claramente nosotros tuvimos un estratega, un hombre con una visión estratégica que fue el mayor De Arteaga que se imaginó poner una fábrica de aviones en Córdoba. Después vino el brigadier San Martín con el empuje que le dio en los años 50 junto con todas las automotrices que comenzaron a instalarse desde aquella época y que en los años siguientes conformaron una masa crítica importantísima para darle un nuevo perfil a Córdoba…

-Fue una impronta que siguieron los gobernadores Zanichelli y Páez Molina también…
-Claramente. Ellos son los símbolos de una historia, la de la Córdoba industrial.

-¿El sector industrial tiene hoy la capacidad de recoger aquellas banderas, sobre todo después del avance que se registró en el sector servicios en los 90?
-Es un desafío recuperar ese perfil industrial. Nosotros estamos convencidos que es el que más empleo genera. Córdoba siempre tuvo un perfil industrial muy fuerte. Me parce que retomar esa bandera implica compromisos importantes de distintos sectores.

Nosotros tenemos todas las ganas de salir a comernos la cancha. Pero  muchas veces estamos marcados por el entorno macroeconómico, la economía global y las limitaciones que como sociedad también nos fuimos creando a lo largo de estos años. Creo que hubo un cierto olvido de transformar o generar productos en los años 90 y de la importancia que esto tenía y reconstruir todo eso cuesta mucho, e implica que todos los actores estén muy atentos. Siempre digo que nosotros nos dimos el lujo de dejar que dos automotrices se vayan a otras provincias, Córdoba tenía la capacidad para pelear que esas automotrices se queden acá, teníamos todo por desarrollar y tenemos las mejores autopartistas del país.

Creo que definir políticas que apuntalen un sector que es generador de empleo genuino, que es la principal herramienta para la redistribución de la riqueza y trabajo digno es clave para la provincia y nosotros estamos totalmente a favor y en pelea permanente de reconstruir todo eso.

-Se necesitan políticas de Estado, un sector social organizado activo, se necesitan compromisos del sector político, ¿existen las condiciones para esto?
-Yo creo que las condiciones siempre están, lo que por allí no hemos sabido hacer es crear las mesas de diálogo para generar las herramientas a largo plazo para que eso pase. Suele suceder que “cada maestrillo llega con su librillo” y tira todo lo anterior; esto ha contribuido a la inestabilidad macroeconómica que hemos tenido, inestabilidad política también… no han hecho otra cosa que golpear y bajar la calidad de las empresas que tenemos.

-¿La Cámara está trabajando para incidir en estas políticas?
-Creo que desde hace varios años, con diferentes gestiones de la Cámara, hemos tenido un rol político bastante activo, en el sentido de tratar de incidir en las políticas que apuntalen el proceso de reindustrialización en Córdoba.

Desde la pelea por Ingresos Brutos; seguimos dando hasta la pelea con el intendente de Córdoba en su momento para garantizar que los colectivos que se compraran sean fabricados en la provincia… monitoreamos permanentemente todos esos factores y a esto le sumamos esta visión estratégica de querer incidir en la calidad educativa. También queremos incidir en la prestación de los servicios, en la infraestructura necesaria para desarrollar ese perfil, porque de nada sirve que como empresarios hagamos nuestros deberes si un verano no tenemos luz y no podemos entregar a nuestros clientes la mercadería.

Me parece que tener esta visión en una coyuntura actual es difícil, es un desafío porque todavía no se entiende que con esta presión impositiva es muy difícil que se pueda desarrollar la industria, con esta inseguridad jurídica tanto en lo laboral, en lo comercial, es muy difícil que un proyecto de inversión tenga una tasa razonable para que lo podamos hacer viable.

-Ingresos Brutos: ¿prevén renovar el reclamo, ahora que la Provincia está más desahogada?
-El reclamo es permanente. Es un impuesto que no acompaña el proceso industrial, que hay que sacarlo. La industria no puede tener ingresos brutos. En todo el mundo se ha sacado. Es un impuesto pro importación, porque cambia modifica las decisiones de los actores económicos. Saca trabajo a otras provincias y de una vez por todas alguien debe darse cuenta que “hay que sacarlo”.

-Y no es un discurso. Es una realidad que se refleja en puestos de trabajo, en realidades concretas…
-El retroceso que dimos en eso fue enorme. Es una de esas cuentas pendientes en las que nosotros no bajamos ni bajaremos los brazos para que se vuelvan a encauzar.

-Posibilidades de desarrollo de los metalúrgicos de Córdoba: el desafío es grande, ¿las fuerzas son suficientes?
-A mi criterio, esto es una cuestión de cómo ponemos los incentivos en la provincia. Si los incentivos están puestos para que haya problemas en todos los factores que influyen a la hora de instalar una planta, la inestabilidad laboral, la presión salarial permanente, la presión impositiva nacional y provincial, claramente uno tiende a los negocios más simples. Convengamos que es mucho más fácil poner una importadora que una planta industrial.
Debemos poner el ojo en generar las condiciones, los incentivos para que sea lo suficientemente buena una planta industrial contra una importadora. Porque debemos entender que si compramos materiales importados, estamos fortaleciendo el tributo en otro Estado.
Córdoba es súper emprendedora, sólo debemos trabajar en los incentivos, es una sociedad donde permanentemente se ven emprendedores, en la incubadora de empresas, la asociación de jóvenes empresarios, se ven las ganas de empezar cosas. Por todo esto, debemos generar los incentivos para que esas oportunidades devengan en negocios que generen empleos y allí la industria pica en punta. Debemos reconstruir nuestro tejido industrial.

-¿Son pocas manos?, ¿en la Cámara faltan manos?
-Para nada. Lo que más me gusta de la Cámara, es el nivel de participación. Todos los lunes se llena la mesa con directivos que viajan 100, 150 km para estar acá. Y durante la semana hay comisiones de trabajo, reuniones en el interior de la provincia… La agenda de trabajo es tupida y tanto los directivos, como los adscriptos vienen de lunes a lunes a trabajar en su lugar, en la Cámara. Cada actividad afortunadamente desborda de socios.

-Hemos notado una suerte de clima que luego se refleja en el posicionamiento político del que hablábamos…

-Sí. Dialogamos mucho con los socios a través del mail, del teléfono, tratamos de encauzar lo que piensan los socios y llevarlo a la opinión pública, porque el empresario muchas veces se siente solo. Sus preocupaciones muchas veces no las puede compartir con su familia, ni con su personal, por lo que la Cámara trata de generar el espacio para dar respuesta a muchos de estos temas, desde los problemas que enfrenta hasta las oportunidades de negocios sobre las que tiene que decidir.

Tenemos en agenda una reforma impositiva. No la logramos, no hay una respuesta positiva pero hay un trabajo entre pares para lograr que eso cambie. Al igual que la lucha porque el convenio de UOCRA, por ejemplo, de desempleo, se haga extensivo al menos a nuestro sector. En este caso específico haría que la contratación sea más flexible, quitaría fantasmas, es una reforma pro legalización, porque premiaría al que trabaja bien. Baja además los niveles de conflictividad por juicio.

-¿Es un sueño o pueden lograrlo?
-Como dice la propaganda, “si puedes soñarlo, puedes lograrlo”. Nosotros queremos bajar la conflictividad buscando las herramientas adecuadas, no a costa de la gente. Queremos que el Estado recaude, sí, pero no con impuestos que distorsionen las decisiones económicas. El eje fundamental es que la política fiscal de recaudación tiene que estar alineada con la política industrial. Tiene que ser parte de un proyecto de país que ponga a la industria en el lugar que le corresponde, como primer sector generador de empleo.

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