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“Desde lo psicológico, están las condiciones dadas para que esto vuelva a suceder”

Jorge Cáceres, presidente del Colegio de Psicólogos de Córdoba, señala la necesidad de consensuar un nuevo pacto social a partir de la reestructuración de los lazos entre los ciudadanos. Y considera que la sociedad de encierro es la que llevó a este tipo de sucesos.

Por Luz Saint Phat – @LuzSaintPhat 
lsaintphat@comercioyjusticia.info

Por muchos años quedarán en la memoria de los cordobeses las dolorosas imágenes de los saqueos de 2013. La ruptura de los lazos sociales, la cultura del miedo al semejante, el autoencierro y la desconfianza colectiva parecen haber instalado un nuevo escenario, en el que el otro pasó a ser un extraño. De eso precisamente habla Jorge Cáceres, presidente del Colegio de Psicólogos, quien aborda el escenario social a un año de aquella oscura noche del 3 de diciembre.

-¿Cómo podemos leer desde la psicología lo sucedido los días 3 y 4 de diciembre del año pasado en Córdoba?
– El Colegio de Psicólogos el año pasado emitió un comunicado para llamarnos a todos a la reflexión porque, más allá de la intencionalidad política que tuvieron los saqueos y más allá de las impercias por parte de algunos funcionarios, nos llamó muchísimo la atención el nivel de disgregación que existió en la sociedad. En el marco de los saqueos, hubo una ruptura de la ley o de la legalidad, por la que era válido salir a arrebatar cosas y también hacer justicia por mano propia. Era válido segregar y discriminar o hacer una exhibición obscena de las cosas que se habían saqueado. También obscenamente, otros sector mostraron cómo golpeaban a la gente. Por eso, el año pasado, planteamos que era necesario reflexionar sobre qué nos había pasado como sociedad que nos había llevado a esto.

-¿Qué consecuencias o implicancias psicológicas tuvieron estos hechos en los habitantes de Córdoba?
-Las implicancias son variadas, desde lo individual hasta lo colectivo. En lo individual, mucha gente se vio afectada por haber sido saqueada o por haber participado de alguno de estos hechos. Y en lo colectivo, a mí me parece que hay que hacer una lectura mayor. En ese sentido, yo tomo lo que supo decir el psicoanalista esloveno Slavoj Zizek cuando dijo que ante la ruptura de la ley pública, nace el inverso obsceno que es el pacto por lo ilegal. Creo que en ese momento, en Córdoba, existió un pacto por lo ilegal desde distintos grupos y esto tiene consecuencias y marca, a la vez, un vacío de representatividad de todo ámbito institucional. Por ejemplo, hay que fijarse cómo hoy en día determinados grupos reaccionarios han instalado que se vienen nuevos saqueos en Córdoba para diciembre.

Digamos, ante estas consecuencias que dejaron esos sucesos del año pasado, hay quienes se montan para potenciarlos e intentan todavía lograr algún beneficio.

-En ese sentido, ¿cree que es posible que se vuelvan a repetir episodios como estos?
-Pregunta difícil. Yo creo que las condiciones desde lo subjetivo están dadas. Cuando determinados sectores naturalizan un término como “no te hagás el choro” como un valor o cuando otros sectores también señalan que “hay que matarlos a todos”, me parece que las condiciones desde lo psicológico están dadas para que un hecho similar pueda acontecer. Aun así, habría que ver si están dadas las condiciones políticas y sociológicas para que esto pueda ocurrir hoy.

-¿Los episodios del año pasado pueden ser pensados como un trauma? ¿En qué sentido se puede trabajar para elaborar esta situación?
-Creo que sí, que algunos lo pueden pensar como un trauma o como algo disruptivo. Y lo que podemos hacer es reconstituir los lazos sociales agrupando a la gente, volviendo a encontrar canales de agrupamiento. Según algunos autores, uno de los daños más grandes que causa la dictadura del 76, con las desapariciones y los asesinatos, es romper la confianza en el otro. En todos los barrios antes había corsos, la gente se reunía para festejar el Año Nuevo y los cumpleaños. En cambio hoy vivimos encerrados tras las rejas. Se hicieron con lógicas manicomiales los barrios denominados “ciudades”. Pasa lo mismo con los countries, pero en ese caso se da una cuestion de autoencierro. Y la gente en los barrios comunes se encierra tras las rejas. La salida para evitar todo esto es volver a socializarnos y poder circular tranquilamente para interrelacionarnos con los vecinos. Eso da mayor seguridad porque entre todos se protegen y se evita el surgimiento de los discursos tremendistas y masificantes porque hay un contacto, un lazo social, hay una relación con el prójimo. Cada vez que ponemos al otro como un extraño, empieza una cuestión paranoide y sospechamos, nos encerramos, señalamos, estigmatizamos y violentamos.

-¿Qué posibilidades existen, en el marco de estas lógicas de encierro, para poder reconstituir el lazo social?
-Esta sociedad de encierro lleva a este tipo de sucesos, como los saqueos. Me parece que tenemos que intentar repensar de qué manera hacemos un nuevo pacto social entre todos para repensar al otro como un par, me parece que eso es lo principal. Desde la salud mental podemos decir que eso es lo saludable, cuando se tiene un lazo, cuando se conoce, cuando se participa con el otro, se encuentra en quién apoyarse ante cualquier problemática. En cambio, en soledad, siempre se encuentra ese vacío, que posibilita todos los actos impulsivos. Desde la salud mental deberíamos propender a reconstruir el lazo para poder llegar a un nuevo reordenamiento social que sea más beneficioso para todos.