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Lácteas: las dos grandes buscan el mundo y los nuevos “jugadores” se disputan el país

sancor

El ingreso de un participante importante del mercado mundial a la mayor cooperativa láctea del país confirmará dos tendencias: la extranjerización de la producción y la especialización en derivados de alto valor agregado. Es el camino que optó también La Serenísima, que invierte 100 millones de dólares en posicionarse como exportadora. Estos movimientos dejan espacio a otras firmas para los segmentos de menor tecnología de proceso. Importantes cambios en un mercado que busca salir de una “década perdida”, en la que se incluyen los dos últimos años -gestión del actual Gobierno-

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

El presidente de la cooperativa lechera neozelandesa Fonterra, John Wilson, confirmó que la empresa está en conversaciones con SanCor para un posible acuerdo entre empresas, pero dijo que el proceso se encuentra “en una etapa muy temprana”.
“SanCor y Fonterra efectivamente están hablando en este momento, pero eso es todo lo que está ocurriendo”, dijo Wilson al diario New Zeland Herald.
Lo cierto es que el interés de Fonterra en la compra de la mayor cooperativa nacional es mucho más concreto, al punto que ya hay auditores en las oficinas de SanCor en Buenos Aires revisando sus números, con vistas a sellar un acuerdo de asociación o compra de la láctea cordobesa-santafesina (ver aparte).
Fonterra es el mayor grupo lácteo exportador del mundo y tiene importante presencia en América Latina. En Chile, el gigante lechero Saprole es la inversión offshore más antigua de Fonterra y es la marca corporativa más conocida fuera de Coca-Cola. Fonterra es también un actor importante en el mercado lechero de Brasil.
En tanto, desde la otra gran empresa procesadora  de leche del país, La Serenísima, su dueño -el grupo Mastellone- se prepara para enfrentar la nueva competencia con los últimos pasos de un fuerte proceso de reestructuración que implicó profundizar su integración con el grupo Arcor, eficientizar procesos (incluyendo el cierre de algunas plantas) y una inversión de unos 100 millones de dólares que apunta a convertir a la marca en un “jugador” de presencia internacional.

En el horizonte se observa un mercado lácteo en el cual dos multinacionales destacadas, como Fonterra (desde SanCor) y Arcor (se habla que hacia 2021 tomará el control de La Serenísima), competirán en lo interno en derivados lácteos de alta tecnología, al tiempo que en lo externo buscarán posicionarse como grupos exportadores de proteínas lácteas manufacturadas de alto valor agregado.
De este modo, esa tendencia de las dos lecheras a la especialización en derivados deja el camino fértil a nuevos participantes de la gama baja del mercado (leches en sachet y larga vida, y derivados de baja tecnología) que se han ido consolidando en el último año, en gran parte gracias al retiro de SanCor del procesamiento de leche y a que cada día ganan nuevas porciones de mercado en el consumo popular fronteras adentro del país.
Al medio siguen presentes, con su cuota de mercado, empresas transnacionales de larga trayectoria en el país, como Nestlé; y firmas líderes mundiales que ingresaron al mercado nacional en busca de segmentos especializados, como Danone.

Nuevos actores
Fue así que dos de las más grandes lácteas que siguen a las líderes, Williner y Saputo, fueron trabajando en el corazón mismo de la zona donde se asienta SanCor, en la provincia de Santa Fe, con los productores que la cooperativa láctea está abandonando, para integrarlos como proveedores a su cadena de producción. Hoy, las opciones para esos productores en busca de un nuevo lugar bajo el sol, son varias: Milkaut, Molfino, Williner, Tregar y Verónica son algunas de las lácteas que sacan tajadas diversas de la crisis de SanCor, procesando leche que antes era acaparada por la megacooperativa biprovincial, haciéndolo incluso en algún caso desde plantas antes ocupadas por SanCor o La Serenísima.
Tanto Williner como Saputo tienen canales abiertos en el exterior para balancear los problemas en el mercado interno argentino, con ganancias fronteras afuera en la exportación de leche en polvo y otros productos. Es lo que les permitió sortear con relativo éxito la profunda crisis que vivió el sector lechero en los últimos dos o tres años.
Se trata de empresas extranjeras que fueron copando el mercado lácteo nacional al punto que más de 50% de las 13 principales productoras del país es extranjero. Y que en forma creciente ha ido orientando esa producción al mercado externo, ya no como destino de remanentes del consumo interno sino como objetivo principal de una parte significativa de esas nuevas inversiones.

Siguiendo en la cadena aparecen algunas compañías nacionales que, en general, no sólo lograron recuperar las pérdidas en la provisión de leche que acumularon durante la crisis por excesos hídricos del año pasado, sino que pudieron acrecentar la provisión y, por lo mismo, ampliar la producción.
Es el caso de Cotar -Cooperativa de Tamberos Rosario-, que logró triplicar sus ventas en el mercado interno en apenas un año y medio. Y Baggio, que acaba de ampliar 30% su planta de producción ubicada en el parque industrial de Gualeguaychú, Entre Ríos, para incorporar mejoras en los envases UHT para leche y jugos.
San Lucio, del empresario Hugo Marenchino, con planta en Morteros (Córdoba), es otra empresa que ha logrado superar su red de producción y distribución tradicional gracias a los movimientos de reestructuración de las grandes lácteas de los últimos meses.
De este modo, sus leches se pueden ver en hipermercados y supermercados de Córdoba y otras grandes ciudades, al igual que los productos de Tregar, antes una marca ausente de las góndolas y hoy de fuerte presencia en la distribución.
Algunas de estas compañías no sólo afrontaron la crisis del sector lácteo de los últimos años sino que hasta estuvieron a punto de cerrar sus puertas y hoy, gracias a los cambios de mercado producidos, emergen con aliento como renovadas proveedoras de los canales de distribución más importantes del país. Se trata de emergentes exitosas de la profunda crisis que vivió el sector lácteo en los últimos años, que dejó también otras tantas víctimas, no sólo en tambos sino en pequeñas y medianas empresas lecheras y queseras.
El salto de 65% en el tipo de cambio que se produjo con la asunción de Mauricio Macri en el gobierno, la quita de retenciones a determinados sectores del agro -como el maíz, que tiene una incidencia directa en la alimentación de las vacas-, el crecimiento del precio internacional del maíz y la abrupta caída del precio internacional de la leche en polvo, entre otros productos lácteos, fueron parte de la tormenta perfecta que cayó sobre una actividad de fuerte raigambre en Córdoba y Santa Fe, y cuyo golpe de knockout fueron los excesos hídricos del primer semestre del año pasado y éste, que no sólo dejaron millones de hectáreas bajo el agua sino heridas en la actividad lechera de la cual todos los “jugadores” mal que mal están saliendo.
Mientras en el segmento bajo de la cadena láctea algunas se debaten en la sobrevivencia y otras gozan de la sobreactividad, en lo alto de la misma cadena multinacionales de la alimentación se especializan en generación de valor. Fenómenos de un mercado en pleno proceso de cambio.

Sancor en números

2.421 millones de pesos fue el monto del déficit con el que cerró balance la cooperativa SanCor durante el último ejercicio.

1.000 millones de dólares sería el monto que pagaría el grupo multinacional Fonterra por la cooperativa láctea, cifra cercana a la facturación anual de la empresa, que vende US$ 800 millones en el mercado interno y US$ 300 millones en el  externo.

Números oficiales
En Córdoba, medio millar de tambos dejó de existirtambo

Un estudio del Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó que durante el período 2008-2017, Argentina sufrió el cierre de casi mil establecimientos lecheros. Mientras en 2008 el país contaba con 10.922 tambos que concentraban más de 3,4 millones de cabezas de ganado, a junio pasado había 9.955 instalaciones activas, lo cual expone una merma de casi 10 por ciento.
El desglose aclara que 27 por ciento -269- de los establecimientos se perdió en el bienio 2016-2017. De modo que parte de la “década perdida” del sector ocurre bajo la actual gestión de gobierno.
En tanto, el análisis de los datos por provincia revela que Córdoba es el distrito que más tambos perdió en el decenio. Mientras Buenos Aires perdió 7,3% y Santa Fe 15%, en Córdoba se produjo el abandono de actividad de 17,5% de los 3.611 tambos que operaban hace diez años. La cantidad actual de establecimientos es  3.071: quedaron en el camino nada menos que 540 tambos.
“A la situación de los precios bajos para los productores y las complicaciones financieras que se vienen arrastrando hay que sumarle un desastre climático que impide desde la producción hasta el traslado de la materia prima. En muchos lugares ni siquiera se puede sacar la leche”, destacó al respecto un informe reciente de Caprolec, cámara de productores lecheros de Córdoba.

Nuevas iniciativas productivas

Propuesta cooperativa: leche barata del sur cordobés

Un grupo de productores lecheros del sur cordobés, en particular de San Basilio, está trabajando en un proyecto para producir leche pasteurizada y venderla a menor costo que las leches presentes en las almacenes y los supermercados de Río Cuarto y zona de influencia.
La iniciativa pretende acortar la amplia brecha hoy existente entre lo que recibe el tambero -$ 5,50 por litro- y el costo que tiene en góndola -superior a 25 pesos- y evitar así varios eslabones en la cadena intermediaria, en la que intervienen las industrias que se quedan con el mayor porcentaje de ganancias.
Fue el intendente Rubén Moine quien tiempo atrás había adelantado esta propuesta, ahora reafirmada por Alfredo Cardozo, productor tambero de San Basilio y coordinador de la Comisión de Lechería de la Rural de Río Cuarto.
“La leche social surgió como una propuesta para dar un valor agregado a la producción de la zona y a su vez fomentar que los productores no caigan en el cierre de los tambos”, explicó el dirigente a la prensa. “El proyecto se está armando. Y lo queremos hacer participativo a todo el sur de Córdoba. Puede participar (Vicuña) Mackenna, Moldes, San Basilio. Todo depende de la cantidad de leche que necesitemos”.
Para llevar a cabo el emprendimiento, este grupo de productores tiene previsto invertir en una planta pasteurizadora y ensachetadora de leche fluida, de manera tal de darle la calidad y sanidad necesarias al producto, que luego se vendería a menos de la mitad del precio del que hoy se comercializa en las góndolas. “Lo que queremos es que la leche llegue sobre todo a la clase social más perjudicada y se transparente el mercado”, dijo el productor.

Inminente reactivación de la ex planta Sancor, de Coronel Moldes

Con la firma de una carta de intención y el acompañamiento del Gobierno provincial, la Cooperativa de Tamberos Huanchilla avanza a paso firme en las negociaciones para comprar la planta que Sancor posee en Coronel Moldes, hoy fuera de actividad.
Con el firme propósito de invertir en esta industria y reactivar la producción, la noticia encendió una luz de esperanza para las 57 familias que hace meses viven en la incertidumbre de saber qué ocurrirá con sus fuentes laborales.
Hernán Ghersi, gerente de la Cooperativa de Huanchilla, confirmó a la prensa que la firma de la carta de intención abre una instancia importante, pero pidió cautela ya que  queda mucho por delante, en particular lograr financiamiento para dar inicio al proceso productivo. La intención de la entidad de Huanchilla es aprovechar esta oportunidad para trabajar en darle valor agregado a la producción láctea de los más de 40 tambos que la integran.
En los últimos días, dirigentes de esta entidad se reunieron con representantes de los trabajadores y referentes de la empresa a los fines de trabajar sobre aspectos tales como el futuro laboral del personal, así como la modalidad de tarea que se llevaría a cabo durante los primeros meses de reactivación.
En tanto, avanzan las gestiones ante el Banco Nación para obtener el crédito y así dar inicio a la reactivación. Funcionarios de esta entidad crediticia recorrieron las instalaciones para rever el estado general y tasar las instalaciones, que serán el bien de garantía para el otorgamiento de la ayuda financiera.
“Si todo va bien, este mes la planta volverá a producir”, confió uno de los integrantes de la cooperativa. Se estima que en sus inicios la planta procesará unos 50 mil litros aproximadamente.

San Luis avanza en el plan de producir otra leche de bajo precio

La iniciativa se gestó en mayo de 2016, cuando un grupo de tamberos puntanos se acercó a la gobernación de Alberto Rodríguez Saá para plantear la crisis del sector. La respuesta del Gobernador fue poner en marcha un programa de trabajo público-privado para hacer una leche más barata al público y más rentable para los tambos. Así comenzó el Plan Lácteos San Luis, con la firma de un convenio entre el Gobierno, una industria láctea puntana y cuatro tamberos, para integrar una “sociedad de economía mixta”.
Con una inversión estatal de $41 millones pondrán en marcha, en una fábrica recuperada de San Luis, una usina láctea que comenzará a elaborar, entre septiembre y octubre próximos, leche ultrapasteurizada en sachet y en tetrapack. También elaborarán en envases individuales y con envases larga vida la copa de leche para más de 68 mil chicos de toda la provincia.
La producción primaria en San Luis abarca 7.900 hectáreas de tambos, que producen diariamente 102.975 litros de leche, de los cuales 95% se vende a industrias lácteas de fuera de la provincia, y el 5% restante queda en el mismo campo para transformarse en quesos artesanales.
Según explicó el ministro de Ambiente, Campo y Producción de San Luis, Cristian Moleker, hoy en las góndolas puntanas el litro de leche se paga entre $23 y $25. “Es 450% de lo que se la paga el tambero.
Es una desproporción enorme entre el inicio de la cadena y el final”, advirtió. Pero para Moleker, “se puede tener una ganancia justa y tener una leche a precio más bajo para el consumidor”. Trascendió que los tamberos recibirán un precio 10% superior al que hoy les pagan las empresas cordobesas por la leche en tranquera.