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Empresas de Córdoba frente a la inteligencia artificial: avances y desafíos

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Ya se están utilizando diversas aplicaciones, ya sea para modelización de datos, programación, atención al cliente, elaboración de contenidos de marketing, arte y diseño web e incluso para eficientizar la gestión de recursos humanos. Pero aún es pobre su extensión. Sin embargo, especialistas señalan que «la IA es la electricidad del siglo veintiuno» y advierten que «las empresas que la usen, reemplazarán en el futuro próximo a las que no lo hagan». Radiografía de la cuestión, abordada en el cierre del Ciclo 2023 de las Jornadas de Benchmarking Comercio y Justicia

Con un debate entre equipos especializados de las principales empresas de Córdoba sobre la temática de «Inteligencia Artificial y su impacto en las empresas», cerró la semana pasada el Ciclo 2023 de las Jornadas de Benchmarking Comercio y Justicia, que convocan cada año a formar espacios transversales de reflexión y debate sobre las verticales que están marcando el devenir de las empresas en los escenarios cambiantes actuales. 

Los encuentros de este año dejaron mucha tela para cortar y a lo largo de los encuentros, son cerca de 30 las empresas y los emprendimientos que participaron en torno de debates sobre las experiencias presentes en materia de gestión de equipos y clima y salud organizacional, sobre competitividad de las organizaciones en la Economía Digital, sobre los nuevos desarrollos digitales en entornos de Inteligencia Artificial (IA) y realidad aumentada y su presente en servicios y aplicaciones para empresas y clientes. 

Si hace unos meses hablábamos del aluvión de cambios que se experimentan en el mundo del trabajo actualmente, la automatización de los procesos que «pone patas para arriba» el modo en que las organizaciones vienen produciendo y relacionándose con sus públicos internos o externos, hoy debemos pensar cómo se insertan esas organizaciones en la nueva electricidad del siglo veintiuno, que no es otra cosa que la IA y sus casi infinitas aplicaciones. 

Sergio Cusmai (Alpha-G) repasó los avances de la tecnológica en aplicaciones para empresas.

El encuentro de la semana pasada en Zeta, en esa isla de encanto que tiene la ciudad de Córdoba en el Paseo del Buen Pastor, fue en rigor de verdad la continuidad de la conversación que sostuvieron en el pasado mes de noviembre equipos de las empresas Grido; Universidad Siglo XXI; Grupo Betania; Grupo Elyon; Centro Motor Toyota; Grupo GNI; Qubik; Holcim; Aguas Cordobesas; ERSA; entre otras, quienes compartieron los avances, retrocesos, procesos y desafíos que van encontrando en sus empresas en relación con la gran temática que nos cruza a todos quienes participamos activamente en las sociedades contemporáneas: cómo trabajar, producir, vender, comprar, relacionarnos en una economía digital ampliada (EDA), que «nos mueve el piso» de modo permanente y nos interpela en tanto actores de ese proceso de cambio. 

Como todo encuentro Bench, fue una reunión presencial horizontal, abierta y franca, de quienes conducen estos procesos en el seno de grandes, medianas y pequeñas empresas de la región. En él, la editorial propone trabajar durante un par de horas y con la ayuda de un experto, los desafíos que enfrentan las organizaciones en la EDA, las herramientas que están utilizando con resultados positivos, los logros conseguidos, lo que sienten que les falta y las estrategias que utilizan, hoy en especial las guiadas por IA.

«Siempre que lo hacemos, la idea es provocar que corra la palabra, de modo que cada firma pueda acceder a las mejores prácticas de las otras. Del proceso reflexivo conjunto, apostamos que saldrá una experiencia positiva: cada uno de los participantes volverá a su emprendimiento, a su empresa o negocio con una nueva idea, un nuevo concepto o una herramienta disponible para aplicar en su organización», explicó Jimena Arredondo, gerente comercial de Comercio y Justicia.

Fabio Grigorjev (Evoltis) «bajó a tierra» las posibilidades que brinda la IA.

El miércoles pasado, frente a equipos de las empresas mencionadas, incluyendo además a un equipo de Stellantis y a los referentes del tema en las tecnológicas Evoltis y Alpha-G, el director del Observatorio del Futuro de la Universidad Empresarial Siglo 21, el especialista Andrés Pallaro trazó nuevamente en una charla introductoria las líneas generales de la nueva realidad en la que se mueven las empresas: hoy, casi pisando el 2024 y a más de un año del lanzamiento público de ChatGPT, el sistema de chat basado en IA que realiza procesamiento del lenguaje natural (PLN) y que disparó una multiplicidad de aplicaciones, estamos en condiciones de asegurar que la IA abandonó su rol periférico, su inserción de vanguardia, para asumir el protagonismo como la verdadera electricidad del siglo veintiuno.

Ingresó la IA en su etapa industrial, dejó el laboratorio y se dispararon las aplicaciones de IA con distintos usos, principalmente para procesamiento de lenguaje, imágenes, contenidos varios, manejo de datos, etc. 

Una vez más hablamos del escenario de aceleración del cambio en el que nos insertamos nosotros y nuestras organizaciones. «El cambio se aceleró, se nos vino muy encima y estamos todos intentando decodificar qué es lo que se viene», graficó Pallaro en aquella primera parte de la charla y la frase resonó el pasado miércoles en Zeta. Porque la IA ingresó en una evolución acelerada y hoy sus aplicaciones pueden ver cosas que nosotros no vemos; identifica variables eficientes para lograr que estamos necesitando, descartando aquellas que son irrelevantes, es decir que ordena y prioriza el conjunto de variables en función de lo que nos hace falta; permite no sólo entender sino crear, al punto que hoy ya se habla de «redes neuronales generativas» y centralmente, no entrega datos, sino que reconoce patrones.

ChatGPT es un modelo de lenguaje por IA que aplica técnicas de aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural utilizando los llamados transformers. ¿Qué son estos transformers que no tienen nada que ver con los autos-robot? Son una tecnología de PLN basada en redes neuronales profundas, que aplican un conjunto de técnicas matemáticas y probabilísticas en evolución, llamadas atención o atención propia, para detectar formas sutiles en que los elementos de datos en una serie se influencian y dependen entre sí. 

Los transformers aprenden de sí mismos. Son una evolución de los avances en machine learning que a su vez están modificando para siempre esta rama de la ciencia computacional, porque han incorporado la capacidad de entender la lógica subyacente al lenguaje, a las acciones humanas, al punto que en su evolución entregan cada vez más resultados «humanos».

Por supuesto, el tema en sí mismo es apasionante, pero lo que nos convocó a Pizza Zeta el pasado miércoles es la pregunta de qué hacen las empresas con la IA, en qué podemos utilizarla. Y precisamente allí está el problema, porque a primera vista, tal parece que estamos en una situación en que la IA ha avanzando mucho más de lo que nosotros nos damos cuenta y ya sea por frenos culturales, por prejuicios sobre eventuales impactos negativos en el empleo o en el desenvolvimiento de las organizaciones, las empresas no terminan de abrazarla.

La consultora O’Reilly ha publicado varios informes sobre la IA y su aplicación en las empresas. Uno de los informes más recientes se titula “AI Adoption in the Enterprise 2022-2023”. Este informe analiza el estado actual de la adopción de la IA en las empresas, así como las tendencias y los desafíos que se esperan en el futuro. El informe también proporciona información sobre las herramientas y tecnologías de IA más populares, así como sobre las mejores prácticas para la implementación de IA en organizaciones. Sus conclusiones están disponibles y este informe de McKinsey and Company de agosto pasado, resume sus principales líneas.

En concreto, hoy tenemos a nuestra disposición una variedad de aplicaciones de IA tanto para programación, cuanto para atención al cliente, para elaboración de contenidos de marketing, para arte y diseño web, para aplicar en desarrollos propios o para incorporar a otros modelos open source. Sólo que un rápido relevamiento entre las empresas de Córdoba no orientadas a la tecnología, sino a la producción o venta de bienes y servicios arroja que la gran mayoría de ellas no echa mano de estas aplicaciones. O no lo hace de modo sistemático, relacionándose con estas aplicaciones de modo aleatorio, marginal o experimental.

¿Se deberá esto a que todavía vemos riesgos en la IA? Es posible, admite el especialista y docente universitario Andrés Pallaro. Riesgos por resultados inesperados: por riesgos de seguridad ya que para pedirle algo a la IA debemos abrir nuestra intranet y darle todos nuestros datos; por riesgos de confiabilidad en los resultados (incluso por los sesgos tanto de la IA como de quienes le cargamos los datos) y finalmente, la gran nube negra que sobrevuela todo lo relacionado con la IA, los límites éticos.

Andrés Pallaro, el genio de la lámpara que conduce los Bench y crea el ambiente de intercambio.

Lo cierto es que hoy en día, hacen falta cada vez menos habilidades en programación o manejo de datos para usar provechosamente las aplicaciones de IA. Y si lo hacemos, aseguran todas las consultoras especializadas, podemos descontar que accederemos a incrementos en la productividad, en la facturación, en la mejor planificación de acciones y en el logro de resultados en menores tiempos a los previstos.

«Esto recién comienza. Estamos ante la primera tecnología que puede tomar decisiones por sí misma. El desafío es llevarla a un lugar buscado por nosotros, provechoso para nosotros y nuestras organizaciones», sentenció el director del Observatorio del Futuro de la Universidad Siglo Veintiuno. 

Las cifras que circulan en los informes de las consultoras citadas hablan que al día de hoy sería sólo 12% el conjunto de las empresas que utiliza concretamente apps de IA en su desenvolvimiento. Lo cierto es que con la mirada puesta en el futuro, Accenture dijo en su último informe sobre la cuestión que «las empresas que usen la IA reemplazarán a las que no la usen«, ya sea que lo hagan para mejorar la productividad, para mejorar o ampliar servicios o para modelizar datos. La clave es identificar los puntos débiles de la empresa y recién después, recurrir a la tecnología, a la cual hoy estamos en condiciones de preguntarle qué tecnologías utilizar para superar esos obstáculos.

Es lo que explicaron largamente en el último Bench de Comercio y Justicia Sergio Cusmai, CEO de Alpha-G y Fabio Grigorjev, director de IA de Evoltis.

«Hoy el ciclo Hype de Gartner se acortó y se sigue acortando cada vez más. Si hasta hace un tiempo era de cuatro años, luego pasó a dos, a uno y hoy lo tenemos en meses», explicó Grigorjev. El Hype es una representación gráfica en forma de curva que muestra la madurez y adopción de las tecnologías y aplicaciones, y cómo son potencialmente relevantes para resolver problemas comerciales reales y aprovechar nuevas oportunidades. Consta de cinco fases en la vida de una tecnología: lanzamiento, pico de expectativas sobredimensionadas, abismo de desilusión, rampa de consolidación y meseta de productividad. De modo que cualquier planificación de gestión empresarial debe hoy prever que en un solo ejercicio anual contará con posibilidades de acceder a tecnologías nuevas, ya en sus períodos de madurez y listas para adoptarse. Todo depende, en última instancia, del apetito individual por el riesgo. 

«La IA sirve para muchas cosas. Te puede cambiar la vida y por supuesto, puede cambiar muchísimo a las empresas, aunque la clave es dirigir el volante, mantener el control de hacia dónde queremos dirigirnos«, explicaron los expertos, «ya que un mal uso puede tener consecuencias incontrolables». Es que estamos ante una singularidad, un verdadero acontecimiento con implicaciones importantes y en gran medida, no previstas.

Es la razón por la cual desde Evoltis recomiendan, en especial en etapas experimentales o introductorias de una tecnología IA, implementarlas bajo HITL (Human-in-the-loop), es decir manteniendo una interfaz humana (de control) entre el cliente o el usuario y la aplicación. En estos casos la interacción humana es necesaria para entrenar, afinar o probar determinados sistemas (como los modelos de IA o las máquinas), para obtener los resultados más precisos posibles. El ejemplo más concreto sería poner un supervisor que revise o releve las interacciones de un Chatbot empresario, algo que suele ser muy necesario por el aún incompleto desarrollo de las IA de chat, que para evitar la perplejidad o el silencio, pueden llegar a cometer errores en la respuesta.

Entre las aplicaciones hoy presentes en Córdoba con IA, encontramos:

  • Uso de IA para generación de contenidos de marketing. Es el caso de Centro Motor Toyota y otras empresas.
  • Uso de IA más realidad aumentada para el desarrollo de aplicaciones de realidad virtual en el manejo de agromáquinas y otros instrumentos, tal como lo hace Alpha-G.
  • Uso de IA para diseñar aplicaciones «self-say», en las que las máquinas informan a sus supervisores humanos las fallas o posibles fallas que experimentan. También es algo en lo que trabaja Alpha-G.
  • Aplicaciones varias de manejo de bases de datos, que se realizan desde Evoltis y otras desarrolladoras. 
  • Aplicaciones de asistencia en recursos humanos, para selección de personal y otros requerimientos, también desarrolladas por Evoltis. 

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