Fedaje alerta sobre el aumento de la mortandad de empresas jóvenes

En el primer trimestre de 2004, en el país la variación neta aperturas menos cierres mostraba un saldo positivo de 39.274. En el primer trimestre de 2010 ese indicador se redujo a sólo 4.285.

En los últimos tiempos se puso sobre el tablero político nacional el debate sobre la distribución de utilidades de las empresas. En este contexto, la Federación Argentina de Jóvenes Empresarios (Fedaje) considera “fundamental para impregnarle mayor calidad al tema, analizar la situación de gran parte de las pymes”, en particular las creadas y gestionadas por los jóvenes.

“Los márgenes de ganancia de las pequeñas y medianas empresas se han reducido persistentemente, producto del debilitamiento de las positivas señales macroeconómicas para la producción generadas con la salida de la convertibilidad”, dijo Fedaje.

Así, la entidad destacó que “la principal consecuencia que genera dicha reducción de los márgenes de ganancia (o la aparición de pérdidas), es el cierre de muchas pymes, en particular de las más vulnerables”.

Desde el año 2004 la generación de nuevas empresas se fue reduciendo, mientras que la cantidad de empresas que dejan de operar son cada vez más. Esta información surge del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

Según analizó Fedaje, mientras que en el primer trimestre de 2004, en Argentina la variación neta en la cantidad de empresas (apertura menos cierre) mostraba un saldo neto positivo de 39.274, para el primer trimestre de 2010 dicho saldo positivo se redujo a sólo 4.285.

En este sentido, la institución que nuclea a empresarios jóvenes señaló diferentes factores que en los últimos años fueron ocasionando la disminución de los márgenes de ganancia de las empresas pymes conducidas por jóvenes.

En primer lugar, uno de los perdedores del contexto inflacionario que caracterizó la economía local fueron muchas pymes que no pudieron trasladar plenamente el costo de sus factores de producción al precio de venta de sus productos. En este sentido, el poder de los grandes grupos económicos perjudicó los precios relativos de las pequeñas y medianas empresas.

“En segundo lugar -continuó Fedaje-, el aumento de la oferta extranjera por los desvíos de comercio mundial – producto de la crisis internacional (2008)-, está generando un fuerte crecimiento de las importaciones, más de 46 por ciento en lo que va del año, lo que afecta seriamente la producción y el trabajo nacional”.
En tercer lugar, las altísimas tasas de interés cobradas para el fondeo de las pymes hacen que el costo financiero se vuelva excesivo para este segmento de empresas, ya que para éstas el acceso al crédito formal se torna muy complejo y casi imposible en el mercado financiero, según agregó la entidad.

Realidad particular
“Las pymes, en particular las conducidas por jóvenes emprendedores, son un tipo de empresa con particularidades únicas. Muchas de ellas asumen la forma legal de unipersonales o sociedades que no emplean a más de diez personas, en las cuales los ingresos son tanto por las ganancias que pueda generar la empresa como por la remuneración de sus emprendedores a su propio trabajo como organizadores de la producción”, especificó Fedaje.

Incluso, en su mayoría las ganancias de estas empresas son reinvertidas en el propio negocio para expandirlo o consolidarlo. “La ausencia casi total de financiamiento a estos jóvenes genera una situación en que las inversiones necesarias, tanto en maquinaria para modernizar el proceso productivo como en capital de trabajo, son financiadas por las ganancias obtenidas”, puntualizó la institución.

Sobre el reparto de ganancias

Luego de las repercusiones sobre el proyecto de reparto de utilidades presentado en el Congreso, Mauro González, presidente de Fedaje, declaró que, en primera instancia, se debería “solucionar gran parte de los problemas en términos de distribución del ingreso en nuestro país, encarados desde un proceso integrador de desarrollo, de generación de puestos de trabajo y de reducción de la desocupación y la informalidad laboral”.

“Todo esto debe darse en un marco en el que la recuperación del salario real de los trabajadores sea el medio para consolidar un mercado interno sólido y autosustentable”, finalizó González.

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