Claves para emprender con éxito en Argentina

Un emprendedor debe generar riqueza personal, para el Estado y para la sociedad; el que emprende decide que está dispuesto a fracasar; los nuevos tienen una manera distinta de ver el mundo; hay que pensar en grande, aun siendo pequeño, algunos de los consejos.

Si bien es cierto que nadie tiene la receta exacta para que un emprendimiento se convierta en un negocio exitoso, sí existen consejos de especialistas en el tema que ayudan a minimizar los riesgos cuando se decide emprender. La semana pasada, en el marco de la Conferencia Endeavor Córdoba, disertaron personas que alguna vez comenzaron con una idea de un pequeño emprendimiento y que hoy están al frente de grandes empresas.

Sobre las tres “R”
“En la Argentina hay un problema: desde que tengo uso de razón, se vive en crisis. Y eso nunca va a cambiar. Aquí la gente siempre dice que no se puede hacer nada. Entonces, en términos objetivos, este país tiene un contexto desfavorable para ser emprendedor y eso es cierto. Pero este contexto desfavorable hace que los argentinos sepamos ‘atar todo con alambre’, esto, a su vez, hace que la Argentina sea uno de los países más atractivos para emprender y tenga uno de los índices más altos de emprendedorismo”. Con esta frase, Esteban Wolf, emprendedor Endeavor y Fundador de Progen y Plus time, consideró el contexto nacional para los emprendedores.

Al mismo tiempo, el especialista agregó: “La buena noticia es que los argentinos somos emprendedores por naturaleza. Además, inventamos e innovamos constantemente. Por esto creo que en la Argentina se puede”.
En este contexto, Wolf avanzó y puntualizó que un emprendedor tiene que tener en claro “el concepto de las tres R”. Una es la riqueza personal: lógicamente, si uno emprende es para ganar dinero; la otra es riqueza para el Estado: no hay que llevar adelante emprendimientos que no paguen los impuestos como corresponde; y la tercera -y según el especialista la más importante-, generar riqueza para la sociedad: no hay emprendimiento más digno que aquel que genera trabajo.

“Si 10 emprendedores nuevos pudieran emplear a 50 empleados, la Argentina pasaría a ser uno de los países con menor tasa de desempleo. Y esto lo podemos hacer nosotros mismos sin pedirle favores a ningún ministro de turno”, finalizó Wolf.

Una forma de vida
A su turno, Anne Marie Richard compartió su experiencia sobre cómo desarrolló una empresa dedicada al nicho de las secretarias ejecutivas. “Emprender no es un trabajo, es una forma de encarar la vida, una forma de querer vivir: no tiene horario, tiene un objetivo concreto. Quien emprende no sólo elige una forma de vida, sino que incluso decide que está dispuesto a fracasar”, aseguró Richard.

Entre los puntos más destacados, la empresaria hizo énfasis en que los emprendedores deben encontrar una buena idea y trabajar con un plan de negocios definido, ya que ahorra mucha energía y ayuda a evitar ciertos errores. “Hay un momento en que hay que poner a prueba el plan. Porque cuando se planea, la dificultad no está prevista porque aún se la desconoce. Hay que poner a prueba el modelo de negocio”, puntualizó.

Otra recomendación es “buscar socios y capital”. “Hay que dedicarle tiempo a que la estructura societaria sea simple y sustentable en el largo plazo. Así, con la idea, con los socios y el capital, la ‘pata’ que falta es armar un equipo de trabajo. Creo que el alcance que tenemos es mínimo si no construimos un equipo”, dijo Richard al tiempo que agregó que “las alianzas son vitales porque acortan caminos”.

“El verdadero recurso clave para el emprendimiento somos nosotros mismos: somos el que busca el capital, somos el que desarrolla la idea, somos el que mata la idea cuando ésta no funciona, y somos el que cambia de idea cuando ya se logró un objetivo”, finalizó la empresaria.

La generación que viene
Rob Salkowitz, escritor y consultor norteamericano, compartió el trabajo realizado en su libro Young World Rising, que reúne casos de empresas del mundo emergente, y explica cómo estos jóvenes emprendedores están cambiando la realidad que los rodea.

“Esta generación de emprendedores tiene muchas ventajas respecto de la manera en la que ven el mundo y en el modo en que sus ideas aportan a la sociedad. Actualmente, más de la mitad de la población mundial está por debajo de los 30 años. La mayoría de ellos viene de los países más pobres. Ayudar a estos jóvenes no es sólo una buena idea sino también es ayudar a que la población sobreviva”, aseguró Ron.

Así, el especialista planteó algunas preguntas a modo de consejos o claves para emprender. “¿Utilizan la tecnología como nativos digitales?, es decir, ¿se preguntan de qué manera les puede ayudar a mejorar o qué cosas nuevas se pueden crear a partir de esta herramienta?”, enfatizó el consultor.

La segunda pregunta hizo referencia a si la postura de la empresa que se está por emprender es atractiva para los jóvenes trabajadores. La tercera estuvo relacionada con qué tan bien están realizando el networking en la empresa. “Existen comunidades que nuclean empresas y agregan valor a la actividad de cada uno”, puntualizó.

“¿Están combinando objetivos comerciales con objetivos que tengan que ver con mejorar la sociedad?, fue el cuarto interrogante. Por último, la pregunta ¿qué están haciendo para promover el empresariado? finalizó la charla de Salkowitz.

Se debe
“¿Se puede pensar en grande siendo pequeño? No sólo se puede sino que se debe. Además, es la única forma de hacer cosas grandes”, remarcó Martín Migoya, cofundador y CEO de Globant.

En palabras de Migoya, al momento de emprender “es necesario hacer foco, es decir, no distraerse del objetivo central”. Más aún, el especialista avanzó en que hay dos maneras posibles de emprender: una tiene que ver con una mentalidad más cortoplacista y que es cuando una persona hace de su emprendimiento su estilo de vida (con el que paga la tarjeta de crédito, la escuela de sus hijos, sus vacaciones, etcétera). “Si bien este modelo no está mal, no genera un gran impacto”, dijo Migoya.

El otro modelo para emprender es más a largo plazo e implica un retorno inmediato del dinero. Aquí la clave es reinvertir el capital en procesos y en recursos humanos para que la empresa pueda funcionar independientemente de los dueños.

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