“Una nueva ley de riesgos del trabajo puede ser atacada a la luz de la jurisprudencia”

Carlos José María Facal, abogado especializado en derecho de seguros.

Va quedando atrás un año electoral, asumieron las nuevas autoridades políticas, se reformuló el Congreso nacional y se volvió a instalar el debate con relación a qué cambios introducir en el sistema de riesgos del trabajo para disipar las situaciones confusas que genera la posibilidad de la “doble vía” dentro de la litigiosidad laboral. Esta semana estuvo disertando en Córdoba el abogado Carlos José María Facal, asesor de empresas, productores y aseguradoras. En diálogo con Comercio y Justicia, el letrado se mostró escéptico con relación a los cambios positivos que podrían generar las modificaciones en la legislación de riesgos del trabajo y criticó con dureza el sistema de seguros de responsabilidad civil patronal.

-A partir de las expresiones de la Presidenta, por estos días volvió a ponerse sobre el tapete el debate con respecto a la “doble vía” en el marco de los reclamos judiciales laborales. ¿Es efectivamente grave el estado de cosas?

-El problema es grave porque de hecho hay 60 mil juicios nuevos en el sistema cada año. Y, además, hay varios fallos trascendentes de la Corte. El primero fue el 21 de septiembre de 2004 en la causa “Aquino con Cargo Servicios”. Allí la Corte dijo que si el sistema de la Ley de Riesgos del Trabajo no alcanza a reparar todos los daños sufridos por el trabajador, éste tiene derecho a reclamar contra el empleador con fundamentos en la ley civil. Este fallo fue trascendente porque cambió lo que hasta entonces era una manera de reparar autosuficiente y cerrada. La Corte dijo que podría darse el caso en el cual la reparación que da el sistema de Riesgos del Trabajo no alcance.

El segundo fallo muy importante fue también de la Corte, en 2007, en los autos “Llosco con Irmi”, en el cual dijo que el trabajador tiene derecho a percibir todas las prestaciones de la Ley de Riesgos del Trabajo y, después de haberlas recibido, sin que haya necesidad de hacer reserva ni nada, puede ir contra el empleador y reclamar más por aquellos aspectos que considere que no han sido suficientemente reparados. Por lo cual no solamente dijo que el sistema de la Ley de Riesgos del Trabajo puede ser ampliado por la vía civil sino -además-que no hay ningún tipo de opción excluyente, que las acciones son acumulativas.

Luego hubo otro más, el caso “Silva con Unilever”, donde dijo que las enfermedades no listadas dan lugar a la acción civil contra el empleador, por lo cual abrió un amplio campo a la responsabilidad civil. Cuando se abrió este amplio campo, el problema ya estuvo instalado y es muy difícil ahora, con una reforma legislativa, con esta jurisprudencia tan contundente, volverlo atrás.

-En Córdoba ha sido muy alta la litigiosidad en los últimos años pero, según coinciden varias fuentes, no es común que los trabajadores recurran a la vía civil. ¿Eso es así? ¿Por qué?

-Córdoba es uno de los lugares que tiene más juicios, porque aquí lo que se cuestiona sobre todo es la incapacidad que determinan las comisiones médicas. Aquí dentro del sistema se reclama y se plantea la necesidad de revisar el criterio de las comisiones médicas para valuar la incapacidad, pero en general son demandas dentro del sistema.

Hay excepciones, pero en general es así, por lo que el trabajador no recurre tanto a la vía civil. De todas maneras, Córdoba es una de las plazas que tiene más juicios por cada 10 mil trabajadores cubiertos. De manera que no es contradictorio que haya pocas acciones civiles en Córdoba con la alta litigiosidad existente en la provincia.

-¿Cómo se puede avanzar para despejar esta situación un poco confusa que genera la posibilidad de la “doble vía”?

-Con respecto a lo de la responsabilidad civil y la “doble vía” creo que es muy difícil una vuelta atrás en este tema. Se podría avanzar en la cobertura de responsabilidad civil, podría ser una opción. Pero es una discusión muy complicada. La Superintendencia de Seguros lo dice y es cierto: es una discusión en la que tienen que intervenir los trabajadores, los empleadores, el Estado y los jueces, porque ya hay una jurisprudencia demasiado firme, desde 2004 a 2012 han pasado siete años y ese plazo transforma jurisprudencias en principios casi inconmovibles, es muy difícil volver atrás, porque cualquier ley puede ser atacada a la luz de esa jurisprudencia.

Hoy, el Gobierno, que tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso y quórum propio, podría volver a intentar con una nueva ley. El problema es que después esa normativa debe pasar por el control de constitucionalidad que haga cada juez de la República en las 23 provincias y en el territorio autónomo de la ciudad de Buenos Aires y el tema es si va a resistir.

Soy escéptico no porque me guste sino a la luz de lo que he vivido en los últimos ocho años y, además, porque han habido intentos reiterados desde 2004 a esta parte de llegar a un acuerdo y no se ha llegado. Lo que uno ve es que crecen, crecen y crecen los reclamos.

-Un intento de respuesta a la situación que planteó la posibilidad de la “doble vía” fue el surgimiento de las pólizas de responsabilidad civil patronal, que comenzaron a comercializarse no hace mucho. ¿Qué opinión tiene al respecto?

-Lo que pasó con eso fue que las compañías de seguros pensaron más en no tomar riesgos que en cubrir necesidades. Y la verdad es que como los empleadores afrontan riesgos, habría que pensar en una cobertura que, al precio que sea razonable cobrar, realmente le cubra los riesgos al empresario. Porque una póliza que deja afuera 80% de las demandas que reciben los empleadores, en definitiva no les está dando la protección que están buscando. Eso conspira contra el mismo negocio de las aseguradoras, porque en definitiva, al vender un producto de tan poca utilidad –aunque se moleste alguna persona cuando lo caracterizo así-, si alguien está asesorado no lo compra. Y si lo compra y después se da cuenta que le cubre poco, lo rescinde. Entonces hay que buscar una póliza que dé mejor cobertura a las necesidades y que cueste lo que tenga que costar.

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