“Si no podemos servir bien, me llega el agobio”

Mercedes Blanc de Arabel, presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba.

Mercedes Blanc de Arabel pertenece desde hace 40 años al Poder Judicial de Córdoba e integra desde hace seis el Tribunal Superior e Justicia (TSJ). En este año fue elegida, por primera vez, para presidir el Alto Cuerpo durante el período 2010.

Es reconocida por sus pares por su larga trayectoria en derecho laboral. Llegó a presidir la Sala 5ª de la Cámara Única del Trabajo de Córdoba y, paradójicamente, en su rol de presidenta del TSJ le tocó enfrentar un año conflictivo en materia salarial.

Llegando al final de año, Comercio y Justicia se reunió con Blanc de Arabel, quien se refirió no sólo a su año frente al TSJ sino también a lo que vendrá.

– ¿Qué balance hace de su gestión durante este año como presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba?
– A mí me gusta decir que las instituciones no son una persona sino un conjunto de personas. Yo me considero parte de este Poder Judicial, que es muy grande, y en el que tengo en este momento un lugar destacado para conducir una gestión. Sin embargo, yo siento que no soy más que la pluma en un cuadro mucho más amplio. Entiendo que el Poder Judicial tiene como función esencial el de servir a la ciudadanía, en ese sentido, entiendo que todos los días que hemos podido servir bien son los días más gratos y todos los días en que no hemos podido servir me llegó el agobio y el fracaso.

– ¿Cuáles son los logros que destacaría de la Justicia en este año?
– Sin dudas, la Justicia ha trabajado mucho en este año. Abrimos la oficina de Atención al Ciudadano -que es un espacio de contención para la personas-, se inauguró la Oficina de la Mujer, extendimos el uso del SAC que es un paso importantísimo y un signo de un cambio cultural muy trascendente. Son todos compromisos que asumimos y en los que trabajaron muchísimas personas.

-¿Y cuáles son los desafíos o los objetivos que se han planteado para el año próximo?
– Yo espero que el Poder Judicial siga cumpliendo con su función de servicio, que lleve tranquilidad a los ciudadanos, que las personas puedan reconocer que hay una lazo dialógico entre lo que los jueces piensan interpretando sus sentencias y lo que los ciudadanos piensan que las leyes deben resolver en determinadas circunstancias.

-El año próximo será un año electoral. ¿Cómo se prepara el Poder Judicial atento a la responsabilidad central que tendrá en estos comicios?
– Desde mayo de este año estamos trabajando en la capacitación y preparación del proceso electoral. La Justicia se prepara como si las elecciones fueran a partir del 12 de junio en adelante. No nos corresponde a nosotros saber cuándo serán las elecciones pero cualquiera sea el escenario, el Poder Judicial va a estar preparado. También creemos que hay que hacer una gran docencia cívica porque tenemos una nueva ley electoral que el ciudadano tiene que conocer, hacerse amigo de ella, porque sólo se ama lo que se conoce y sólo se confía en lo que se conoce. También habrá que hacer una amplia tarea de difusión, de capacitación ciudadana.

– ¿Se sienten respaldados para realizar esta tarea? ¿Cuentan con los recursos humanos, económicos para enfrentar las capacitaciones, por ejemplo?
– El Poder Judicial tiene sus recursos y su personal pero es importante que la gente asuma también su responsabilidad. Es importante que cada ciudadano sea el embajador de su ley electoral. Nosotros podemos explicar todo lo que sea explicable pero si la ciudadanía no se empodera de ese sistema y lo considera confiable, realizable, vamos a vivir siempre en un cono de dudas -que es lo que queremos evitar-. Estamos empeñados en construir confianza.

– ¿Cómo se prepara el Poder Judicial para enfrentar el año próximo en materia salarial?¿Creen que va a ser un año conflictivo?
– Siempre el tema salarial es un inagotable conflictivo, por una causa o por la otra. El derecho del trabajo siempre marcha al compás de la economía y de las cuestiones sociales. Aun cuando no hubiere inflación, aun cuando hubiere un nivel de retribución que otras personas puedan considerar satisfactorias, la verdad es que cada uno siempre quiere progresar y en el conflicto de interés del progreso del grupo siempre hay un conflicto. Lo importante es poder saldar los conflictos con diálogo, con soluciones posibles porque no hay soluciones mágicas en esto.

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