“Los emprendedores comprenden que su proyecto cultural puede ser un negocio”

Silvina Freiberg, directora del Área de Gestión Cultural FCE-UNC

Silvina Freiberg dirige los cursos de posgrado en gestión cultural y en gestión de emprendimientos culturales y creativos de la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad Nacional de Córdoba; dialogó con Comercio y Justicia para revelar la lógica de los negocios pertenecientes a la industria cultural y planteó las demandas y desafíos para sus emprendedores.

– ¿Cómo se define un negocio cultural? ¿Qué elementos lo componen?
– Según la Unesco, la industria cultural y creativa está compuesta por aquellos sectores de actividad organizada, que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial. Son negocios basados en el capital humano e intelectual, en los que la creatividad juega un papel fundamental y poseen una doble naturaleza: económica, por un lado, en tanto y en cuanto su finalidad es la generación de riqueza y empleo y cultural, ya que reflejan en sus creaciones valores propios del contexto en el que se sitúan.

Si bien tiene proyecciones comerciales y visión estratégica, el emprendedor prioriza el concepto y contenido simbólico de sus productos y la coherencia de estos valores en el proceso de producción, distribución y comercialización.

El sector está compuesto por los emprendimientos pertenecientes a los medios audiovisuales, los vinculados con el diseño en todas sus aplicaciones, la industria editorial, las artes escénicas, la música, las artes visuales y las artesanías, los productos y servicios derivados de museos y otros sitios patrimoniales, las festividades, entre otros.

– ¿De qué manera se mueve la competencia en el mercado de bienes culturales?
– La industria cultural en Córdoba está representada, salvo en el caso del cuarteto, género musical que requiere de un análisis distintivo, por la presencia de los grandes conglomerados con intereses en diversas ramas, segmentos y actividades auxiliares de la producción cultural industrializada (cadenas de cine, editoriales y librerías, música, etcétera). Estos conglomerados comercializan los mismos contenidos y productos en diversos soportes y los despliegan en enormes campañas multimediáticas de promoción, monopolizan los canales de distribución, cuentan con presupuestos que les permiten la producción a escala y la absorción y neutralización de las micro y pequeñas empresas.

Los micro, pequeños y medianos emprendimientos culturales y creativos de la ciudad de Córdoba, no obstante, se han incrementado en cantidad y diversidad de producción en los últimos años a pesar de la escasez de políticas públicas locales de promoción destinadas a este sector.

El diseño de políticas públicas de fomento, acompañamiento, protección y fortalecimiento de este sector es fundamental para que los emprendimientos culturales de la provincia puedan desarrollarse, ser sustentables, posicionarse y recuperar su valor de sector productivo, tanto en los mercados de productos culturales locales cuanto en los nacionales e internacionales.

– ¿Cuál es el nivel de desarrollo alcanzado por el mercado de bienes culturales en Argentina? ¿Cuáles son hoy sus principales desafíos y fortalezas?
– En nuestro país, las industrias culturales representan 3,5% del PBI nacional y entre 2008 y 2009 el sector creció 8%, porcentaje superior a otros sectores de la economía nacional. El sector de la industria cultural en Argentina tiene un crecimiento constante.

En cuanto a los desafíos que enfrenta el sector se presenta, por un lado la necesidad de profesionalización y formalización de la figura del emprendedor cultural como un empresario, y por el otro la necesidad de implementar políticas que protejan a estos emprendimientos de la competencia de los grandes conglomerados, fortaleciendo principalmente a la distribución, que es uno de los mayores inconvenientes que tiene el sector.

Cabe destacar la creación de la Dirección de Industrias Culturales dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación. Esta área realiza actividades de promoción e investigación y desarrolla diversas iniciativas para apoyar y posicionar el sector, como la que se realizará en junio en Buenos Aires, organizada por el MICA (Mercado de Industrias Culturales de Argentina).

– Con relación a la última pregunta, ¿qué rol viene a cumplir la capacitación de emprendedores?
– Lo que pudimos observar a partir de nuestro proyecto de formación es que los emprendedores comprenden cada vez más que se dedican a proyectos vinculados con la cultura que pueden trabajarse como negocios y se diferencian de otros proyectos cuyos fines son puramente sociales y/o artísticos o no lucrativos y, que por su naturaleza, no entran en la lógica comercial. Si bien poseen ritmos de trabajo diferentes a los tradicionales, en sintonía a la filosofía de cada negocio, en líneas generales están tomando conciencia sobre la importancia de la industria cultural y creativa en la economía de las ciudades actuales, el emprendedorismo como salida profesional y de autoempleo, y el asociativismo como camino de fortalecimiento y crecimiento de sus proyectos.

Además, desde mi punto de vista, el crecimiento de los emprendimientos culturales en Córdoba se debe fundamentalmente a la presencia de la universidad y el circuito de centros de formación que contribuyen en la profesionalización de jóvenes que encuentran en el desarrollo de un microemprendimiento una salida laboral independiente.

Más información

Artículos destacados