Del debate por venir y las prácticas dialógicas (II)

Por Alejandra Ruiz *

En la entrega anterior veníamos discurriendo acerca de los debates presidenciales y, particularmente, de los que acontecerán en nuestra agenda ciudadana a partir de octubre. También del valor de las prácticas dialógicas entre períodos eleccionarios. Recordemos que esas prácticas conllevan un potencial importante para la comprensión y transformación de la realidad. Invitan a la escucha y al intercambio respetuoso, basado en el reconocimiento del otro. El diálogo asociado a las buenas prácticas y no al debilitamiento del poder.
En este punto señalamos la necesidad de apuntalarlas y focalizar en que las mismas aún requieren de un esfuerzo de instrumentación. Más cuando las presentamos vinculadas a la toma de decisión y al consenso.
No obstante, se puede apreciar un aumento de los denominados conversatorios, los cuales ya hemos abordado en anteriores artículos, distinguiéndolos de otras modalidades como mesa redonda, paneles de expertos, etcétera. Tanto en su organización como en su tipo de moderación y argumentación.

Son normalmente impulsados por organizaciones de la sociedad civil, universidades, algunos del ámbito gubernamental, y los asociados a la idea de innovación y de los laboratorios (labs). Los citados han contribuido a la familiarización con técnicas de escucha activa que naturalmente exigen cada vez más la bidireccionalidad y capacidad de respuesta. Esto no es algo menor, ya que puede afectar su aceptación y valorización si son percibidos como ineficaces para influir en los procesos. Asimismo, cabe mencionar la instrumentación de diálogos generativos en el abordaje de algunos conflictos públicos.
También se puede apreciar mayor presencia de los mecanismos alternativos de resolución de conflicto en los programas de formación para líderes y un creciente interés de la sociedad por la superación de los conflictos muy arraigados que conlleven estancamiento.
El avance de modelos de gestión que impliquen los conceptos de gobierno abierto y electrónico, la inclusión de la negociación como uno de los constitutivos del new public managemet contribuyen, junto al uso de redes sociales, a una mayor visualización de los intereses de la sociedad y también favorecen a una mayor utilización de las herramientas citadas.
El alcance temático de las prácticas dialógicas a problemáticas diversas como ciencia, ambiente, tecnología, artes, contextos de encierro, género, violencia, clima organizacional, urbanismo rinden sus frutos permitiendo su familiarización; y este impulso requiere de la voluntad del actor estatal de manera sostenida. Como así también generar un feedback con resultados de estos encuentros.

La resolución adecuada de conflictos incluye la negociación y mediación política como un subtipo, cuyo campo se construye no sin dificultad y muchas veces más asociada a procesos de paz o a los buenos oficios que a los conceptos de gobernabilidad/gobernanza democrática. Como ya habíamos abordado en otras oportunidades, las sociedades permanentemente conflictuadas de manera más o menos violenta encuentran obstáculos para potenciar su desarrollo; de allí que numerosos marcos teóricos afrontan la problemática de la gestión de conflictos vinculadas a la gobernabilidad, paz y desarrollo. Aquí es donde nuevamente cobra importancia la autodeterminación de las partes de querer salir de la confrontación y crear una tercera realidad. Transformar, como dice Joseph Folger.
En numerosos talleres, cursos y congresos en los que se hace foco en los conflictos públicos y su relación con la gestión y resolución de conflictos se insiste en la necesidad de articularlos entre sí y con los mecanismos de participación ciudadana que estén previstos en sus marcos legales. Los mecanismos por sí solos no garantizan nuevas prácticas políticas.

El impulso para una ciudadanía participativa implica el desarrollo de sus competencias ciudadanas y por tanto su correlato de clase dirigente que aprecie y resignifique el valor de “con-versar” y generar consenso para la toma de decisiones y que esto sea a su vez valorado por la sociedad. Un círculo virtuoso. Qué importante rol podemos tener aquellos que nos desempeñamos en el campo de la gestión de conflictos en sus distintas especialidades para contribuir en nuevas miradas y armonización de intereses orientados a la búsqueda de anuencias y soluciones compartidas.
Parafraseando la canción, hay que vivir el momento para entender el destino y escuchar activamente para encontrar el camino.

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