¿De qué manera influyen los supuestos en las decisiones?

En nuestra vida diaria damos muchas cosas por ciertas. Porque nos han contado, porque lo hemos leído, porque una “autoridad en el tema” lo dice, porque somos perezosos para pensar. Suponemos, incluso a veces inconscientemente y, con base en esas suposiciones, actuamos.

Por Germán Aimar

También las empresas tienen hipótesis sobre sí mismas y en ellas basan sus decisiones:
-Quiénes son nuestros clientes.
-El problema que les resolvemos.
-Qué percepción tienen de nuestra empresa.
-Mercado potencial.
-El precio adecuado para nuestros productos.
-Cómo nos ubicamos respecto a la competencia.
-Qué escenario futuro deberemos enfrentar.

No es intrínsecamente malo hacer suposiciones y generalmente debemos hacerlas para seguir adelante. El problema se presenta cuando no distinguimos entre nuestros supuestos acerca de la realidad y la realidad misma y -consecuentemente- no ponemos en duda nuestras asunciones. Preferimos cambiar los hechos o darles otro significado antes que cambiar nuestras suposiciones.

Por lo tanto, puede ser bueno ponernos en duda, al menos en momentos de tomar decisiones importantes para nuestra vida o la de de nuestras organizaciones. Dudar de nuestras suposiciones y tener en claro, a la hora de pensar en soluciones y cursos de acción, que estamos trabajando con suposiciones como uno de los elementos componentes de nuestro razonamiento.

En Los fundamentos del pensamiento analítico, Linda Elder y Richard Paul dicen: “La raíz de los problemas en el pensamiento con frecuencia está en las suposiciones falsas. Ya que las suposiciones por lo general son inconscientes, a menudo incorporan prejuicios, estereotipos y falsas creencias arbitrarias. Practique el identificar suposiciones explícitamente y verificar si son justificables y que no excluya información contraria a sus ideas”.

Algunas preguntas para hacernos:
¿Qué damos por hecho aquí?
¿Por qué presumimos esto?
¿No podríamos presumir esto otro?
¿Qué presuposiciones alternativas podríamos formar?
¿Presumo algo que no debo?
¿Las evidencias respaldan nuestras presuposiciones?
¿Hay evidencias que respalden un punto de vista contrario al nuestro?
¿A qué conclusiones me llevan mis suposiciones?

Russel Ackoff, en Un grave error que los gerentes cometen, aconseja un método de registro para que las organizaciones aprendan de sus errores de omisión y de comisión. No viene al caso el método pero sí destacar que en uno de los puntos aconseja preparar un registro de:

(…) Las suposiciones en las cuales las expectativas están basadas. Por ejemplo, que los competidores no van a aumentar sus gastos en publicidad (si ante una baja en las ventas se toma la decisión de aumentar los gastos de publicidad).

Más adelante, dicho autor sugiere como uno de los pasos de su método:
(…) La decisión debe ser monitoreada para determinar si las expectativas se están cumpliendo y si los supuestos en los que se basa siguen siendo válidos.

(…) Cuando se encuentra una desviación en cualquiera de las suposiciones o expectativas, deben ser diagnosticadas, determinada la causa y la acción correctiva prescrita y tomada.
Vale la pena volver a Linda Elder y Richard Paul:

“La raíz de los problemas en el pensamiento con frecuencia está en las suposiciones falsas…”

Pensemos ahora en unos pocos problemas crónicos que aquejan ya sea a organizaciones que conocemos o a nuestra sociedad y las soluciones que vamos ensayando y que no dan resultado:
-Sistema de transporte público.
-La ayuda social a los pobres.
-Estado de las rutas.
-Desmotivación del personal en las empresas.
-Inseguridad.
-Caos de tráfico urbano.
-Sistema educativo.

¿Habrá supuestos falsos como fundamento de las soluciones que ensayamos y que no logran los efectos, supuestamente, buscados?

(*) Contador público. E-mail: germanaimar@gmail.com

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