Autopista fluvial entre Uruguay, Brasil y Argentina: ¿es posible?

Por Danilo Díazgranados (*)

El caudaloso y amplio río Uruguay, compartido en tres partes casi iguales por Brasil, Argentina y Uruguay, que además posee una longitud de 1.800 kilómetros, podría llegar a transformarse, en un futuro no muy lejano, en un nuevo canal de intercambio comercial entre estos integrantes de la alianza Mercosur, que tienen la fortuna de contar con ese curso de agua internacional.

Es que gracias a un proyecto que está siendo desarrollado por la empresa Transporte Fluvial Guaran Feeder, las embarcaciones podrán surcar las aguas transportando productos entre ese trío de naciones, lo que abrirá una nueva ruta para ampliar las posibilidades de intercambio comercial en la región.

Por ahora, el trayecto a recorrer por el primero de estos navíos será sólo a través de la parte del río que corresponde a Uruguay.  El barco tiene unas dimensiones de 100 metros de eslora (largo) por 25 metros de manga (ancho) y capacidad de carga de unas 6.200 toneladas. Granos, arroz, madera y otros productos son parte de la mercancía que lleva a bordo la embarcación.

El proyecto, aunque podría ser catalogado de ambicioso, se constituiría en una gran oportunidad para promover aún más el intercambio comercial, estimulando también la exportación de productos entre los tres países que comparten las aguas del imponente río.

De igual manera se prevé llevar esta iniciativa a un nuevo e interesante nivel, en el cual esta naciente ruta de navegación se utilizaría también para trasladar desde los puertos del oeste uruguayo, con fines de exportación, la muy cotizada carne de la zona hacia otros destinos allende las fronteras del Mercado Común del Sur. En efecto: el proyecto contempla comenzar a trabajar en la obtención de los respectivos permisos para que los paladares de otros países del mundo puedan disfrutar del privilegio de degustar las delicias cárnicas de este rincón de Sudamérica, entre otros productos elaborados en la región. 

Desde sus inicios, esta propuesta ha contado con muy amplio respaldo de quienes la conocen en razón de las implicaciones y los beneficios que en el corto, mediano y largo plazos pudiere tener para las economías de la región que se involucren. 

De hecho, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, está ganado a la idea. Incluso, ha comunicado a los directivos de la empresa naviera su posición de interceder ante los gobiernos de Argentina y Brasil para que las embarcaciones que surcarán la hidrovía exploren otros territorios, con el ánimo de establecer diferentes vías para seguir desarrollando el comercio en estas localidades.

Uruguay y Argentina poseen tradición histórica de convenios y acuerdos de orden económico y comercial. De igual manera, Brasil, el tercer actor en este proyecto, también tiene intereses en la zona.

De concretarse este plan, la economía de la localidad costera se vería positivamente impactada, toda vez que un aumento sustancial del comercio regional repercutiría, en gran medida, en el establecimiento de nuevas empresas, incremento de las fuentes de empleo y mejora en la calidad y condiciones de vida de los habitantes de la región. Es decir, toda la actividad económica y social experimentaría un importante viraje. 

La posibilidad de extender las operaciones del comercio más allá de América del Sur también es otro de los beneficios. La utilización de este canal debería, en consecuencia, abaratar los costos y fletes de transportación de la mercancía hacia otros destinos. 

Al respecto, es de suma importancia que los gobiernos locales pongan todo su esfuerzo y concentren sus energías en el desarrollo de esta reciente alternativa que se ha presentado y que supone el florecimiento, a mediano plazo, de una región en algunos casos deprimida y de muy poco interés para los inversionistas.

 

¿Quiénes están detrás del proyecto?

Guaran Feeder Transporte Fluvial SA es una empresa nacida en Paraguay, aunque posee oficinas en Montevideo (Uruguay), en razón del vertiginoso crecimiento experimentado durante los últimos años. 

Recientemente adquirió el buque “GF Paysandú”, con el cual pretende ampliar la ruta comercial establecida. Este portacontenedores se desplazará entre los puertos de Paysandú y Montevideo, pudiendo hacer escala en Fray Bentos. Con ello, se reduce en unos 200 dólares el costo de transporte en territorio nacional, si se compara con el traslado en camiones, ya que no se cobra la tarifa correspondiente al peaje de la entrada al puerto de Montevideo. 

Durante el evento organizado para la recepción de la embarcación, el presidente La Calle insistió en la necesidad de seguir explorando las nuevas alternativas de aprovechamiento de la navegabilidad del río, y para ello hay que abordar la construcción de diversas obras de infraestructura, en conjunto con los gobiernos de Brasil y Argentina. 

Recordó que desde hace más de una década se había insistido en lo beneficioso que resultaría la navegabilidad del río y, efectivamente, éste es un plan que se ha transformado en realidad por cuanto la línea de portacontenedores es una demostración más de que se puede y se debe, insistió el mandatario uruguayo.

La Calle prometió que, en caso de que hubiere necesidad de realizar concesiones económicas para el desarrollo de zonas francas, en las cuales el Estado ceda beneficios y promociones, “lo vamos a hacer”. Recordó que la descentralización es real si las personas están en capacidad de criar, educar, llegar a fin de mes y mantener a su familia. En síntesis, lo dicho por el mandatario uruguayo va más allá de cualquier concepto económico. Se refiere también a beneficios de índole social que se engloban bajo un solo concepto: calidad de vida. 

 “Esta decisión que habla de una vocación nacional estatal sólo se puede llevar adelante si hay quien arriesga capital. Hoy tenemos este barco y se verá seguido surcando las aguas del río Uruguay y del río de la Plata. Va a contar con el apoyo del gobierno”, sostuvo antes de indicar que “ojalá no será el único; es el primero”. “Depende de lo que hagamos los gobiernos nacionales y departamentales, que son socios fundamentales”, puntualizó La Calle.

 

La importancia de las hidrovías

El transporte y la logística, sin duda alguna, facilitan el intercambio y el comercio de bienes, negocio este que, al ser bien administrado y al observarse el avance y la repercusión que traerá consigo en la economía, supondrá la llegada de más inversionistas para la región. Empresas que quieran también competir y ganar su espacio dentro de la “autopista” fluvial que recién se está comenzando a explotar. 

Un documento del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) nos revelaba la necesidad que, desde hace casi dos décadas, tenían los países de la región de diversificar su economía, mejorar su productividad y agregar mayor valor a la producción. Lo anterior con la finalidad de lograr una mayor y mejor inserción en los mercados internacionales, esos en los cuales requieren ser responsable, comprometido y constante, para competir. 

En la cadena de valor de la comercialización, los costos asociados a transporte y la logística suponen uno de los eslabones más importantes. En este caso es donde cobra real valor e importancia el empleo de novedosas formas de traslado de la mercancía. Y es precisamente en ese escenario que el empleo ambientalmente adecuado y en condiciones de sostenibilidad de las cuencas hidrográficas de la región y de sus ríos contribuirá significativamente a reducir los costos por este concepto. 

Las hidrovías, en este caso la que se está planteando entre Uruguay, Brasil y Argentina, juegan un rol que reviste particular interés por cuanto va más allá de su contribución para optimizar los niveles de competitividad en los países, apalancando su inserción en los mercados globales. 

También son un elemento natural importante para promover la integración económica y el desarrollo social. Durante los últimos años se ha realizado una gran cantidad de esfuerzos para que el uso de los ríos se convierta en un elemento de gran apoyo, impulsor del desarrollo económico y social de la región. Un mejor aprovechamiento de las bondades que ofrece esta alternativa de navegación es vital. 

De lo anterior debemos rescatar que un planteamiento de estas magnitudes sólo será posible con el concurso de la empresa privada, inversionistas locales y foráneos y el apoyo de los gobiernos. El impulso a las asociaciones público-privadas (APP) es una interesante, aunque no tan novedosa, manera de lograr la sinergia necesaria y la conjunción de esfuerzos para llevar a cabo proyectos que repercutan positivamente en las localidades, en los territorios, en las ciudades. 

De igual manera es necesario recalcar que detrás de cada proyecto viene una ola de inversiones, por cierto, muy necesaria en momentos que, como éstos, están signados por la incertidumbre, por el desafío que implica el establecimiento de nuevos negocios en mercados poco desarrollados, lo que, además de constituirse en todo un reto, también lleva implícitas grandes oportunidades. 


(*) Ingeniero financiero, especialista en finanzas internacionales

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