Literatura infantil: a mayor difusión, mejores ventas

La promoción de la lectura en los niños rinde frutos. Junto con el entusiasmo de ellos, las editoriales aumentan sus títulos, triplican la cantidad de novedades por mes y suben 25% la impresión de ejemplares. Las librerías,  agradecidas por las ventas.

La promoción de la literatura infantil es una acción que viene sentando sus bases hace varios años en el país, aunque sus resultados recién se están evidenciando desde hace tres años a la fecha.

La insistencia por parte del Estado, por medio de programas como el Plan Nacional de Lectura y de un cúmulo de capacitaciones a docentes del nivel inicial y medio, y por parte de organizaciones no gubernamentales y hasta de entidades privadas que proponen grupos de lectura, encuentros, narraciones, festivales de cuentos, ferias del libro, entre otras actividades, han dado sus frutos. Acompañan la causa una mayor conciencia y accionar por parte de los padres, que disponen de información categorizada en relación con el crecimiento y educación de sus hijos.

Puntualmente, las principales editoriales del país, algunas con gran incidencia en la producción de libros infantiles como Sudamericana, Alfaguara, Santillana y Kapelusz emiten, no sólo una mayor cantidad de títulos nuevos por año, sino también una cantidad superadora de ejemplares.

“Cuando antes ( tres años atrás) imprimían 3.000 ejemplares de cada novedad, ahora lo hacen en el orden de 4.000 y 5.000, es decir, más de 25%”, graficó Karina Frascarolli, dueña de la Editorial Comunicarte de Córdoba y de la Librería Infantil del Palacio.

Por su parte, Eliana Tríbulo, la propietaria de la Librería La Luna Libros, ubicada en Av. Gauss 5616, precisó que si antes las grandes editoriales publicaban una novedad infantil por mes, ahora producen entre cuatro y cinco. La mayor oferta es producto de una mayor demanda, según notifican las reglas del libre mercado, entonces, el cuerpo infantil de lectores viene en aumento. Y otra clara muestra de esta tendencia que viene en ascenso, es que estas librerías, especializadas en literatura infantil, vienen incrementando su volumen de ventas anuales en el orden de 8%.

Algo que sin duda también tracciona, es la difusión y promoción en las redes sociales. “Los nuevos títulos se preparan con un mes de anticipación, además, también proponen una interacción con el lector bajo la forma de juegos, participación en actividades, sorteos, entre otros”, indican las fuentes.

Una evolución
“Que se venda más literatura infantil no significa que se consuma más literatura infantil de calidad”, indicó Tríbulo, empeñada en lograr una buena selección de catálogos para el infanto-juvenil.

No obstante, las grandes tiradas de Gaturro de NIK, una de las líneas de más alta rotación en el público infantil, -por caso- sirven para alentar la lectura, lo cual no es un dato menor si se considera que años atrás, la lectura infantil parecía sumergirse en un campo desértico.

“Seguro, empiezan leyendo Gaturro, e inician un camino en el que paso a paso van elevando sus selecciones literarias”, adujo Tríbulo.

Como conocedora de un público infantil, pudo dibujar los diferentes perfiles: los que compran libros comerciales o de franquicias (aquellos de temáticas comunes que vienen con accesorios de regalo); los más selectivos que buscan títulos nacionales de escritores de peso (Andruetto, Bornemann, Walsh, etcétera) y los más exquisitos, que encuentran en editoriales importadas una respuesta a sus gustos. Aquí entra en juego por caso, el catálogo de la editorial española Bárbara Fiore, con autores como Jimmy Lio, Hyeon Lee, Shaun Tan, cuyos ejemplares rondan $300.

Más información:

Librería del palacio

La luna libros

Barbara Fiore

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