La situación de SanCor inquieta por igual a empleados, proveedores y gobiernos

Para el Gobierno santafesino, la cooperativa corre “riesgo de continuidad”. Después de la reestructuración, se quedó con seis plantas pero algunas de las más importantes están paralizadas. Y el centro de distribución de Córdoba pasó a manos de Vicentín, que está concursada

 

Por Javier De Pascuale jdepascuale@comercioyjusticia.info

 

La situación de SanCor, en materia económica, financiera y productiva, mantiene en vilo por igual a trabajadores de las plantas afectadas, empresas proveedoras y hasta gobiernos de las provincias donde está asentada la firma: Santa Fe y Córdoba entre ellas por supuesto.

La otrora megacooperativa láctea viene de un proceso de reestructuración de su programa de producción con el cual llegó a asociarse con el hoy caído en desgracia Grupo Vicentín, para transferir algunas plantas a la firma concursada hace pocos días. Con ello, la incertidumbre que experimentaban todos los actores económicos vinculados con SanCor desde el año pasado se agravó. 

La cooperativa suspendió toda actividad en la planta de procesamiento de leche en San Guillermo, Santa Fe, que se dedica a procesar queso blando y mozzarela y es uno de los seis establecimientos que aún quedan en manos de la empresa (hay tres en Córdoba y tres en Santa Fe). Se trata de una megafábrica que en 2015 producía cinco millones de litros de leche diarios, producción que bajó a apenas 100 mil litros. Llegó a procesar 20% de la producción láctea argentina, pero ese porcentaje bajó a un mísero 0,4% actual. Más de cien trabajadores quedaron en situación de “jornada liberada”, una figura que prevé el convenio de la actividad lechera y que en la práctica equivale a una suspensión, con cobro de 75% del salario.

“Es un tema que nos preocupa por la cantidad de familias que ven amenazadas sus fuentes laborales y por el impacto negativo que esto tiene en la ciudad y la región”, expresó el senador santafesino Felipe Michlig, tras reunirse con José Gastaldi, titular de la cooperativa y Oscar Mandrile, director. “Los directivos me aseguraron que la planta no va a cerrar, ya que la necesitan y está modernizada, por lo cual me adelantaron que la idea es que en poco más de 60 días la planta comience a funcionar”, agregó el legislador el jueves pasado.

Hace poco más de diez días, el ministro de la Producción de Santa Fe, Daniel Costamagna, admitió que SanCor corre “riesgo de continuidad” por atravesar una situación compleja tanto en lo económico como productivo.

Por el contrario, en el gobierno de Córdoba hubo silencio ante otro de los casos de parálisis de producción, esta vez en el centro de distribución ubicado en Montecristo, muy cerca de la capital provincial. Durante el año pasado, SanCor avanzó con una estrategia de achicamiento de su planta productiva para quedarse con un puñado de plantas, lo cual fue acompañado con un fuerte recorte de personal. 

Entre las decisiones adoptadas por la cúpula de la cooperativa figuran que el 10% de las acciones que la cooperativa tiene en la sociedad Alimentos Refrigerados SA (Arsa) quedará en manos de su socio el grupo Vicentín, al cual debía pasar el predio cordobés pero sin la obligación de tomar a todos sus trabajadores. Según SanCor, son 15 los que no continuarán sobre un total de 50, pero según los trabajadores de la planta, que la semana pasada protestaron con un corte de ruta para denunciar la situación, si bien 35 empleados seguirán, los afectados son los 50. 

El centro de Montecristo pasó desde ayer 1 de marzo a manos de Vicentín y hoy los trabajadores podrían volver a la protesta en las calles, hasta que se dilucide su futuro, ahora a manos de la Justicia de Quiebras de la ciudad de Buenos Aires que admitió el pedido de concurso preventivo del nuevo propietario de la planta.

Cabe recordar que, en 2016, SanCor creó junto a Vicentín la firma Arsa. En esa operación, la cooperativa láctea le cedió al grupo santafesino su línea de productos frescos, incluyendo las plantas productivas de Montecristo y Arenaza (Buenos Aires). No obstante, mantuvo el control del centro de distribución hasta ayer. SanCor siguió luego en Arsa pero con un porcentaje minoritario de las acciones hasta octubre del año pasado, cuando decidió desprenderse de ellas y vendérselas a Vicentín. En esa operación se produjo el traspaso del centro distributivo.

Devoto

Otra de las decisiones de SanCor fue concentrar en Devoto la producción de queso crema Mendicrim, tras cumplir con el cierre de sus instalaciones en Arenaza, Buenos Aires. La planta de Devoto hace cuatro años contaba con unos 240 empleados y actualmente no supera los 110 trabajadores tras encarar allí un proceso de retiros voluntarios y despidos.

En el proceso de reestructuración, SanCor vendió a Adecoagro dos plantas: Chivilcoy (Buenos Aires) y Morteros (Córdoba). Hoy la cooperativa contaría con la recepción de unos 600 mil litros, y concentra su operatoria en las plantas de Devoto, Balnearia, Sunchales, La Carlota, Gálvez y San Guillermo, aunque esta última permanece parada y a la espera de una reapertura.

 

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