“Ubuntú”

Por María José Oliva de Tanodi * - Exclusivo para Comercio y Justicia

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Colocó una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los niños que el que llegara primero ganaría todas las frutas. Cuando dio la señal de largada, todos los niños se tomaron de la mano y corrieron unidos. Después se sentaron juntos a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podría ganar todas las frutas, le respondieron “¡UBUNTÚ!” ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

“Ubuntú” en la cultura xhosa significa “yo soy porque nosotros somos”.

En estos tiempos que nos está tocando vivir, en todas y cada una de las ciudades de esta querida Nación, nuestro país, la República Argentina, en los que demudados observamos el dramático crecimiento de la inseguridad, la violencia, robos, secuestros, asesinatos, inocentes discusiones que derivan en fatales consecuencias, el instituto de la mediación debería tener un protagonismo fundamental.

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Hay una premisa que podemos considerar como indiscutible: si todos y cada uno de nosotros no nos comprometemos y nos involucramos, desde nuestro humilde sitio, en restablecer la comunicación, el respeto por el otro, en la obligación de hacer feliz a la persona que tenemos al lado, la división entre los integrantes de esta sociedad no tendrá alternativa alguna.

¿Por qué no utilizar los instrumentos que la mediación nos brinda para intentar un comienzo hacia la instauración de la paz familiar, social, en las escuelas, en las calles, en el país todo?

Es dable destacar que, en forma muy lenta, se comienzan a observar ciertas “señales”: jueces y funcionarios en general tienen presente la herramienta válida de la mediación para solucionar los conflictos.

Contamos con centros públicos, tales como el Centro Judicial de Mediación, que depende en forma directa del Superior Tribunal de Justicia de Córdoba; la Dirección de Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos (Dimarc), que depende del Ministerio de Seguridad y Justicia de la Provincia de Córdoba; el Centro de Mediación del Defensor del Pueblo de la Provincia; así como con los Centros Privados de Mediación, los que ejercen una excelente tarea muchas veces ignorada.

Todas estas instituciones cuentan con prestigiosas autoridades y con mediadores que tienen más de quince años de experiencia en la profesión, y una capacitación revalidada anualmente ante Dimarc.

Muy de a poco se va advirtiendo de que jueces recurren a mediación para resolver temas que por su naturaleza, cualquiera sea la sentencia que se dicte al respecto, el resultado será que todas las partes resulten perdidosas e insatisfechas con el dictamen; aun quien “gane” el juicio, no lo percibirá emocionalmente como un triunfo.

Recientemente, en un caso de graves conflictos de índole pública o comunitaria en el interior de la provincia, las autoridades derivaron el tema a mediación con muy buenos resultados que conllevaron no sólo la finalización del incidente sino incluso el restablecimiento de las buenas relaciones entre las partes.

Porque el simple hecho de “empoderar” a las partes en la solución de la controversia, que se sientan responsables de su desenlace no permitiendo que sea una tercera persona quien decida por ellas la cuestión, convirtiéndose en los protagonistas del resultado, ya significa un “mérito” en sí mismo.

Es tan simple como lograr que se escuchen con empatía, y esa comunicación “sin interferencias” nos va a sorprender de qué manera con sólo ese detalle ya logramos un cambio considerable en sus actitudes.

Y -retomando el tema- las autoridades deberían recurrir con mayor asiduidad a los centros de mediación para pedir ayuda ante los conflictos y controversias que día a día se producen en nuestro país, y cada vez con mayor frecuencia y gravedad.

Hemos sido testigos de reclamos gremiales con días de duración, con funestos resultados, que mantuvieron en vilo y aterrorizados a todos los ciudadanos. ¿Por qué razón no se convocó a mediadores a colaborar en la situación?

Debemos aceptar que no hay otra manera de salir de esta tremenda escalada de violencia si no es en el convencimiento de que todos debemos involucrarnos y responsabilizarnos. Y los mediadores deberíamos tener un papel muy importante en ello.

¡UBUNTÚ! ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si los demás están tristes? “Yo soy porque nosotros somos”…

* Abogada, mediadora

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