Plantean revisar y corregir concursos internos para ocupar cargos judiciales

Pese a dejar en claro que los concursos para la selección interna de recursos humanos para cubrir los cargos de funcionarios en la Justicia han “llegado para quedarse”, tanto concursantes como evaluadores señalaron debilidades del sistema, “que pasan por la forma en que se están llevando a cabo”.
Una investigación encargada por la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Provincia para revisar la modalidad de selección, que fue realizada por un equipo de la Universidad Nacional de Córdoba encabezado por el sociólogo Carlos Alberto Lista, relevó las opiniones y valoraciones de concursantes y miembros de los tribunales de concursos. Participaron -a través de una autoevaluación- vocales, fiscales de Cámara; secretarios de Cámara, de Juzgados de Control y de Fiscalías y prosecretarios”.

Entre las principales debilidades advertidas sobre los concursos internos -que fueron implementados por el Tribunal Superior de Justicia en 1996- señalaron que: “se evalúa priorizando los resultados de las pruebas en detrimento del desempeño; no asegura la selección por idoneidad; falta una instancia de evaluación personalizada y cualitativa como podría ser una entrevista y que entre los resultados no deseados afecta negativamente el funcionamiento de grupos de trabajo porque ha generado un estado de concurso permanente”.
En tanto que, entre las fortalezas, destacaron que “permite mayor igualdad de oportunidades y objetividad y favorece la capacitación”.

Antecedentes vs. experiencia

Según detalla el informe, en opinión de los entrevistados, el sistema tiene algunos puntos débiles que sería necesario revisar y corregir. A modo de síntesis, los participantes advirtieron que “es innecesariamente compleja (pues) la forma en que se lo regula, parece en algunos casos inadecuada; no logra plenamente los objetivos para la que fue creada (no garantiza la idoneidad para cumplir una determinada función), exacerba la competitividad y desalienta el compromiso con la tarea y, como consecuencia, todo esto ha tenido efectos negativos para la provisión del servicio de Justicia”.

Al respecto, Víctor Vélez, presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios, resaltó la necesidad de que se valore en el proceso de selección la experiencia y trayectoria de quienes vienen desempeñándose en la carrera judicial. “Debiera reconocerce, tanto al que tiene capacitación académica, como al que ha demostrado eficiencia y eficacia en el trabajo; es decir, que valga lo académico, pero que también valga la experiencia”, planteó.
“Hay personas -agregó- que por el hecho de estar permanentemente trabajando, a lo mejor no tienen tiempo para ir a cursos y hay otros que sí porque no están tan afligidos por el trabajo o no están en causas muy grandes. No hay que desmerecer a ninguno de los dos. Tiene que haber un equilibrio; la experiencia con conocimientos académicos o el conocimiento académico aplicado, es interesante que las dos cosas se complementen”.

En relación con los ítemes incorporados en la evaluación y los puntajes que se otorga a cada uno de ellos, otro de las aspectos que tuvo mayor acuerdo entre los autoevaluados es que “no se reconoce la trayectoria y el desempeño; los concursos no reflejan lo que somos quienes tenemos una carrera en la Justicia”.
Este punto es considerado “una falencia importante del sistema y uno de los puntos que mayor malestar provoca entre los

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