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Más allá de la causal de remisión

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Hora de audiencia: 11. A las 10,45 llamaron insistentemente a la puerta de la sala, estábamos con otra mediación, abrí y se presentó el Dr. J. como abogado de la Sra. Celeste Campos manifestando que estaban por la audiencia para tratar “lo de la cuota alimentaria”.

Le expliqué que debíamos concluir una mediación y que esperaran pues aún no era la hora.

A las 11 volvieron a llamar con insistencia, cuando ya despedíamos a las personas de la audiencia anterior.

Se presentaron el abogado J. con la abogada M., quien dijo: “Ya es la hora, estamos todos, yo soy la abogada del Sr. Luis Juárez, venimos por lo de la cuota alimentaria”. La causa venía derivada de un juzgado de Familia y la causal de remisión decía: Aumento de Cuota Alimentaria. No obstante que los letrados afirmaban haber informado a sus clientes de qué se trataba esta instancia, con mucho esfuerzo explicamos a las partes en qué consistía el proceso de mediación: nuestra función, la manera en que trabajaríamos y su protagonismo en el procedimiento. Y aquí casi al unísono ambos abogados dijeron que sólo querían tratar el tema del aumento de la cuota de la hija de ambos, una niña de 5 años.

Invitamos a las partes a expresarse. Celeste, con decisión, intervino diciendo que “la cuota que el padre me da -si se le puede llamar padre- no me alcanza porque yo me hago cargo absolutamente de todo lo de Mariana, y cuando digo todo es todo, porque en los 5 años que tiene, sólo la ha visto cada dos o tres meses y alguna que otra vez llama por teléfono. Pero a Mariana eso no le alcanza, ella desea estar con su papá como los otros chicos”. El Dr. J. dijo que eso lo tratarían en otro momento, que no era la causal de remisión y que fuéramos al monto reclamado. La abogada de Luis asentía con su cabeza los dichos del abogado, mientras Luis tenía los brazos sobre la mesa sosteniendo su rostro con las manos y la mirada baja.

La cuota alimentaria vigente era importante y Celeste solicitaba el doble. Dimos la palabra a Luis indicándole a su abogada que no lo interrumpiera. Manteniendo su actitud, expresó total acuerdo en que Celeste pidiera aumento de la cuota, se manifestaba comprensivo de la carestía de la vida, de los gastos que demandaba Mariana, que a medida que crecía sus necesidades eran diferentes, que era justo un aumento, pero que no podía duplicar la suma que estaba pagando porque sus ingresos mensuales no lo permitían.

En reunión privada con Celeste le preguntamos cuáles eran los gastos de Mariana que justificaban una cuota alimentaria tan elevada. “En realidad lo que yo quiero es que pague y se haga cargo en dinero, ya que poco le importa ver a su hija; decidió distanciar las visitas poco a poco y prácticamente no se contacta con ella, y por lo tanto no sabe ni le interesa conocer sus necesidades. Entonces que pague ya que todo corre por mi cuenta y cargo”.

“¿Qué le parece a Ud. que pediría Mariana si estuviera aquí?” le preguntamos. Hubo un silencio: “Estar con su papá, por supuesto, ella sabe que lo tiene, que se llama Luis y querría ser como los otros chicos del jardín que muestran a su papá”. En reunión privada con Luis propuso mejorar el monto de la cuota para una próxima audiencia, sin llegar a duplicarlo.

Respecto al contacto con su hija, se manifestó preocupado y dijo: “Soy una persona muy estructurada, Mariana llegó sin buscarla y no supe qué hacer, mi familia me dio la espalda.

Ahora me voy a casar y aunque mi novia conoce mi situación, del contacto con mi hija nunca hablamos. Aquí el que falla soy yo y lo reconozco”. Admitió empezar a vincularse con Mariana con la ayuda de asistencia terapéutica.

Realizamos una reunión conjunta con Celeste, quien aceptó colaborar en todo lo que fuera necesario para que Mariana y Luis iniciaran paulatinamente un contacto. Ingresaron los abogados y fijamos una segunda audiencia. En ella, Celeste aceptó el aumento de cuota que Luis le propuso, más el pago de la obra social. Luis contó que inició un tratamiento psicológico, tuvo un encuentro breve con Mariana y tendrían otros, extendiendo el tiempo paulatinamente. Se hizo el acuerdo. Celeste salió conforme y agradecida, Luis se despidió emocionado y nos dijo: “Me siento aliviado y sé que tengo mucho por hacer con mi hija y quiero hacerlo”.

Trabajar más allá de la causal de remisión flexibilizó el tratamiento del conflicto porque movilizó a las partes de su rígida posición inicial y habilitó un acuerdo ampliamente beneficioso para la niña. Mariana podrá mostrar a su papá.

* Mediadora. Abogada

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