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Dos horas después de lo previsto, el segundo juicio en Córdoba por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar comenzó ayer en una jornada que fue accidentada en sus aspectos técnicos, con varios cuartos intermedios y pocos avances.

A las 11.30 y en la misma sala donde Luciano Benjamín Ménendez fue condenado el año pasado a prisión perpetua, la historia se repitió, pero esta vez sólo con seis acusados, uno de los cuales siguió la audiencia con el dispositivo de videoconferencia.

Como se había anticipado, por problemas de salud el ex jefe de la Policía de la dictadura, el militar Rodolfo Campos, permaneció en Buenos Aires y escuchó el debate desde el Consejo de la Magistratura de la Nación.

El resto de los imputados, los ex integrantes del Departamento de Inteligencia (D2) Hugo Cayetano Britos, Calixto Flores, César Cejas y Miguel Gómez permanecieron sentados junto a Menéndez en la sala mayor de audiencias “Agustín Díaz Bialet” de los Tribunales Federales.

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El inicio del juicio coincidió con la noticia de la “dudosa” muerte de un importante testigo, el ex policía Jesús "el flaco" González, quien fue encontrado sin vida en su casa, con una herida de arma blanca.

En representación del Ministerio Público, además del designado fiscal subrogante, Carlos Gonella, asistió la fiscal Federal Nº 3, Graciela López de Filoñuk, quien participó en carácter de coadyuvante.

El arranque del debate fue seguido desde el público por el gobernador Juan Schiaretti, integrantes de su gabinete y el titular del Concejo Deliberante, Carlos Vicente, además de otros ediles, y la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, Carolina Scotto.

Mientras, un fuerte vallado policial rodeó el ingreso de los Tribunales Federales, desde donde organizaciones de derechos humanos permanecieron atentos a lo que ocurría. Mi nutos antes de las 18, la audiencia cerró en calma y sin incidentes.

Un suplicio

Por la tarde y después de una serie de interrupciones ocasionadas por inconvenientes técnicos, Campos fue autorizado a abandonar su “conexión on line”.
La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral Federal Nº 1 (TOF1), ante un pedido de Marcelo Arrieta, el defensor oficial del imputado, para eximirlo de continuar escuchando la acusasión en las causas donde éste no está involucrado.

La suspensión de la videoconferencia fue tildada por Díaz Gavier como el fin del “suplicio”, atento a las dificultades planteadas en la jornada.

Para hoy, no obstante, el dispositivo deberá volver a ponerse en funcionamiento cuando el Tribunal abra la audiencia y le pregunte al acusado sus datos personales y le recuerde los cargos que pesan en su contra.

Aunque el resto del debate está previsto que transcurra sin la presencia “virtual” de Campos, éste podría ser requerido en cualquier momento, ya sea para ser identificado por algún testigo o para que el Tribunal le formule una consulta puntual.


Lo que vendrá

Durante esta jornada se espera que los abogados defensores de los imputados realicen los planteos recusatorios y de nulidad que consideren necesarios. Ya está confirmado que así lo hará el abogado de Menéndez, Alejandro Cuestas Garzón, quien oportunamente pidió la recusación de Gonella, algo que fue rechazado por el TOF1.

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