«El verdadero poder femenino es mediador, apaciguador»

“Por milenios, la mujer fue condenada a la ignorancia y al silencio, fue ‘contada’ por el hombre”. La frase pertenece a Reyna Carranza, escritora cordobesa que bien conoce de la historia universal y local y que ayer reflexionó sobre esa “otra mitad de la historia”, la de las mujeres, la historia que por mucho tiempo estuvo callada.

La autora de “Una sombra en el jardín de Rosas”, “5 hombres”, “De guerreros y fantasmas”, y “Para ahogar un loco amor”, disertó en el Colegio de Escribanos, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Antes, habló con Comercio y Justicia.

– Hay una visión de la historia sesgada, plagada de ejemplos, hitos y narradores, donde los protagonistas son los hombres. ¿Qué considera que nos hemos perdido por no conocer y comunicar la "otra mitad de la historia", con los protagonismos de las mujeres?
– A pesar de ser la gran protagonista desde el mismo origen, responsable de la continuidad de la especie, de haber generado y participado de los grandes cambios de la humanidad, por milenios la mujer fue "la mitad invisible de la historia". Si bien el período neolítico se caracteriza por la organización social del matriarcado con divinidades femeninas, las diosas de la fecundidad, etcétera; con el paso de los siglos se desplegó la cultura griega y la mujer fue confinada a la tarea doméstica, la obediencia y la privación del conocimiento. Ya en Roma, la mujer no tuvo, en el sentido estricto de la palabra, más existencia que un esclavo, siempre sometida a la voluntad del padre, el hermano mayor o el marido. Pero aquí hubo una inflexión que insinuó cambios y fue Jesucristo, por medio de los Evangelios, el primer liberador de la mujer, y así comenzó a ser considerada como persona.

El resto, es historia conocida: la Edad Media, el feudalismo opresor, hasta que recién a mediados del siglo XX se logró la emancipación, sin olvidar la batalla que dieron los movimientos feministas por la conquista de nuestros derechos. Nos llevó siglos dejar de ser "la mitad invisible" para acceder masivamente al ámbito público, a las universidades, al mundo del trabajo, de la política y la economía, con tanta o mayor solvencia que el hombre.

Recién en 1968, la modificación del Código Civil Argentino (heredero del código romano y napoleónico), incluyó a la mujer como sujeto jurídico.

– ¿Considera que la "otra mitad de la historia" sigue tapada? ¿A qué lo atribuye? ¿Hay menos escritoras, historiadoras; hay aún un condimento machista que no les permite emerger a las mujeres?
– Por mi parte, tuve suerte de nacer en el siglo XX, ya que hasta la mitad del siglo XIX, el sólo hecho de pretender volcar en palabras el pensamiento y la imaginación, era considerado un acto de suprema rebeldía. Las que persistieron, para poder publicar sus escritos tuvieron que hacerlo bajo un seudónimo masculino para ser tenidas en cuenta.
A partir del retorno de la democracia, se dio en Córdoba un fenómeno para tener en cuenta. Fueron las mujeres las que tomaron la delantera en el terreno de la narrativa y, por largos diez años, las escritoras cordobesas se convirtieron en dueñas y señoras de la novela. Género que exhibe cada vez más autoras.

A esta altura, el supuesto machismo y sus veladas intenciones por desplazar a la mujer de los espacios que ha conquistado, ya no tienen suficiente fuerza ni argumentos para hacerlo, ni creo que exista dicha intención,

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