11% de los trabajadores se durmió alguna vez en la oficina

Las patologías del sueño afectan la productividad. Así lo reconoció 34% de los consultados. Un médico cordobés sugiere 30 minutos de descanso en la jornada laboral y señala que hay tratamientos para el problema.

Los bostezos contenidos son una postal inevitable en oficinas y fábricas. Con distintas estrategias, los trabajadores tratan de manejar la situación durante su horario laboral, pero lo que no pueden evitar es la baja en la productividad que los trastornos del sueño conlleva.

En Argentina, 18% de los trabajadores asegura esforzarse para no quedarse dormido, mientras que 11% reconoció haber caído rendido en el escritorio, en el baño o durante una reunión. Así lo consignan los resultados de la última encuesta del sitio Trabajando.com entre 3.000 trabajadores argentinos en el marco del mes en el cual se conmemoró el Día Mundial del Sueño.

El estrés, la carga laboral y las exigencias del día a día son algunas de las responsables de la falta de sueño, pero ¿cómo impacta el sueño en el trabajo? Mientras 34% dijo que que no le afecta, un mismo porcentaje afirmó sentirse menos productivo; 22% reconoció que disminuye la calidad y precisión en lo que hacen; 6% sostuvo que por lo general se le olvidan las cosas y finalmente, 4% declaró no tener capacidad de expresarse claramente.

“No es lo mismo estar en la oficina totalmente despiertos, que realizar el trabajo de cada día habiendo dormido pocas horas. Es preferible ir a la cama más temprano y notar al día siguiente que valió la pena y de qué manera podemos trabajar con más energía”, sostuvo Pablo Molouny, gerente general del sitio especializado en Recursos Humanos que emprendió el muestreo.

Entre las técnicas que más utilizan para despertarse, los trabajadores señalaron la de lavarse la cara en el baño para quitarse el sueño (39%); le sigue el consumo de café o alguna bebida energética (36%), salir de vez en cuando a tomar aire fresco (23%) y sólo 2% duerme un poco para que se le pase el sueño.

Menos café, más descanso
La misma encuesta de sueño aplicada en 2010 señaló que 64% de los empleados nunca se quedó dormido en el trabajo, mientras que este año esa opción se elevó a 71%.

“La tendencia de descanso va en aumento, 34% afirma que el sueño no afecta en el trabajo.

Mientras que en 2010 la mayoría -47%- reconocía que la falta de descanso lo hacía menos productivo, este año 34% coincide con ese problema. A su vez, en 2011 disminuyó la cantidad de personas que piensan que el sueño perjudica la calidad de precisión de sus tareas con 22%, el año pasado obtuvo 36%”, comparan los encuestadores.

Cabe destacar que la encuesta 2011 revela que a 34% le cuesta conciliar el sueño del domingo a la noche si el lunes tiene algo importante que hacer. En cambio, ese problema lo sufrió menos gente en 2010. Sólo 28% compartía el insomnio antes de comenzar la semana.

Con respecto a las técnicas que utilizan los trabajadores para sacarse el sueño, se mantienen iguales, en ambos años la mayoría opta por ir al baño a lavarse la cara.

“La disminución de sueño tiene relación directa con la concientización de descanso de los trabajadores; aprovechar los feriados y los fines de semana para el esparcimiento es útil para  aumentar productividad durante la semana. Además, hoy en día muchas empresas están poniendo en práctica recursos de descanso para los trabajadores, como por ejemplo, áreas para dormir la siesta, recreativas o de actividades físicas”, concluye Molouny.

Daniel Álvarez
Patologías con soluciones

“Un tercio de la población mundial tiene algún trastorno de sueño”. Con esta cifra contundente, Daniel Álvarez, especialista del Servicio de Neurología de la Clínica Reina Fabiola, dimensionó un problema “que tiene impacto en la calidad de vida y la productividad en el trabajo”.

Acostumbrado a tratar insomnio, síndrome de apneas obstructivas, ronquido y otras enfermedades primarias que pueden generar hasta hipersomnia diurna, el médico subrayó a Comercio y Justicia que todos los trastornos del sueño “tienen solución, se pueden tratar, algunos llevan más tiempo, otros menos, depende de la edad”.

En el ámbito laboral, sugirió como medida óptima 30 minutos de descanso por cada 8 horas de trabajo, en los cuales la persona pueda optar entre dormir algunos minutos o relajarse en un sitio con luz tenue -aunque sea sobre su escritorio- o despabilarse con algún ejercicio físico. El tope de café: dos tasas medianas diarias hasta antes de las 19 horas. Por otro lado, sugirió que las empresas podrían adoptar un test del sueño (escala de Epworth) que permite percibir cualquier anomalía relacionada con el tema y que una vez detectados los empleados con problemas, los referentes de las áreas de Recursos Humanos deberían derivarlos a médicos especialistas que diagnostiquen y den tratamiento. Para consultas por parte de responsables de RRHH , dirigirse a [email protected]

Artículos destacados