Salarios industriales locales, debajo del promedio nacional

Entre el 2001 y el 2007, las remuneraciones en el sector industrial privado registrado creció en Córdoba un 161%, mientras que el incremento del salario mínimo formal por obrero industrial nacional fue de 224%.
De esta forma, desde la caída de la convertibilidad, las remuneraciones industriales locales crecieron un 28,1% por debajo del promedio nacional.
Así lo reveló el informe sobre evolución salarial presentado ayer por la Unión Industrial de Córdoba (UIC).
Por otra parte, el análisis determinó que desde la desaparición de la paridad cambiaria, el salario industrial de la provincia de Córdoba creció un 53% por sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
En tanto, las remuneraciones promedio nacional en el sector privado formal crecieron un 167,8% entre 2001 y 2007, mientras que las del sector informal lo hicieron solamente en un 93.4%.
En Córdoba, los salarios en el sector privado registrado aumentaron un 143% entre 2001 y 2007, mientras que en el sector privado no registrado los salarios crecieron 112% entre 2003 y 2007.
El informe destacó también que se recuperó la participación del trabajo en el Producto Interno Bruto (PIB) ya que el salario promedio nacional alcanzó el 41,3% en el año 2006, mientras que en la provincia de Córdoba, la participación fue del 17,2%.
En este sentido, la UIC consideró que “es vital avanzar en la formalización laboral para que la participación del salario en el producto y su distribución sigan mejorando”.

Educación

El informe consignó también sobre las características de los trabajadores del sector.
En el caso de los industriales locales registrados, el 22,8% tiene estudios universitarios completos, mientras que el 17,8% no tiene el secundario terminado.
Por su parte, entre los trabajadores no registrados, el 27% tiene la secundaria imcompleta y sólo un 11% tiene estudios universitarios finalizados.

Paritarias

En otro orden, el estudio recomendó que, en pos de no erosionar la competitividad del sector, “los aumentos salariales deben ser previsibles e ir en concordancia con el valor de la productividad de cada rama”, ya que, “de no moderarse las subas de las remuneraciones, podrían comprometerse algunas inversiones y la posible generación de nuevos puestos de trabajo, lo cual repercutiría en la actividad del sector industrial”, concluyó el documento.

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