Por el Mercosur, electrónica importada resulta más cara

El bloque regional, a instancias de Brasil, grava el ingreso de algunos artículos  de alto desarrollo. El socio mayor del Mercosur confía en fabricarlos en un futuro.

Sobre 14 países en los que desembarcó el iPad, el nuevo dispositivo de comunicaciones de la la firma Apple,  Argentina se ubicó en segundo lugar donde el producto es el  más caro en el mundo.

El primer lugar lo ocupa Brasil,  pero debido a una fina estrategia comercial de cara al futuro, muy diferente a la  realidad nacional. Un informe elaborado por el sitio IProfesional.com dejó al descubierto una compleja maraña de impuestos que castiga a los argentinos.

La  realidad se extiende a notebooks y netbooks y otros productos electrónicos de última tecnología.  Según el estudio, los argentinos deben pagar por este producto hasta $2.000 más que si lo compraran en una ciudad como Miami.

En buen romance, sobre un listado de 14 países de América, Europa y Oceanía, la Argentina ocupa el segundo lugar entre los más costosos a la hora de adquirir el preciado dispositivo de Apple.  El de 64 GB con WiFi y 3G vale en el mercado doméstico US$ 1.385. En Estados Unidos, impuestos incluidos, ronda 890 dólares.

El “Índice iPad” arroja otros datos, como que el consumidor debe abonar hasta  30%  menos si cruza la cordillera para comprarlo en Chile. En la unidad más cara, en la capital del país trasandino se ahorra unos 285 dólares. Claro que adquirido el producto en el exterior, hay restricciones aduaneras que impiden ingresarlo libre de impuestos.  En Argentina, por todo producto que supere US$300 se debe pagar 50% de recargo por sobre ese valor tope. Si se optara por una tablet de 64 GB 3G comprada en Miami, al valor del producto se le sumarían $1.165 de “penalización”, lo que terminaría llevando el costo total a unos $4.690.

Aún así, estaría bastante por debajo de los $5.499 que cotiza en tierra argentina.

El sitio iProfesional.com trazó un  relevamiento de cargas impositivas,  un cóctel de “ingredientes” que termina castigando no sólo al nuevo chiche de Apple sino también los  LCD, celulares, cámaras digitales y hasta productos de menor valor agregado, como calzado e indumentaria.

E l iPad es fabricado en China pero la distribución la centraliza Apple en EEUU, desde donde  se importa.
Desde que la unidad parte de su origen, hasta la Aduana, el producto se encarece más de 30%, por  aranceles y el costo logístico importante, porque son bienes sensibles que no se traen en contenedores por barco sino que se utiliza el servicio de carga aérea.

Según Alberto Ortiz, experto en temas aduaneros de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la Argentina (Fecacera), un  producto de este tipo “sufre” los siguientes costos.

• El  flete, estimado en el caso del iPad en 4% .
• Sobre esta base imponible se aplica el seguro, de 1 por ciento.
•  Arancel de importación, de 16%.
• 2% extra de gastos por honorarios de despachantes, “desaduanamiento”, flete interno y depósito.
• Sobre el costo+flete+seguro+derecho de importación se aplica 10,5% de Impuesto al Valor Agregado (IVA).
• Luego se paga 5% de IVA adicional, 3% de impuesto a las Ganancias, 1,5% de Ingresos Brutos. Una parte del monto de los  últimos tributos no encarece el producto porque funciona como crédito ante la AFIP; sí produce un aumento del costo financiero por haber pagado en forma previa impuestos.

El Mercosur

Según Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, la diferencia sustancial que explica por qué un producto de este tipo resulta más económico en otros países de la región está en el entramado de impuestos del Mercosur.

Desde que fue creado el bloque “se fijó una estructura arancelaria tendiente a proteger, aunque no haya producción local, todo el sector de bienes de capital, electrodomésticos y productos informáticos”, explicó el experto.  También Mauricio Claverí, de la consultora Abeceb.com, sostuvo que “importar un producto en la Argentina, especialmente si es un bien tecnológico, es mucho más complejo que hacerlo en Chile. Hay una estrategia coordinada con Brasil de defender una rama industrial en la cual Brasil tiene cierto peso. Con Manaus a la cabeza,  Brasil apuesta a fabricarlos ahora o en el futuro”, explicó.

El caso argentino es diferente. Con un mercado menor, la protección de artículos de alta tecnología y complejidad no tiene gran espacio para su fabricación local. Por eso se fabrican en China y Brasil apuesta a integrar ese selecto club de fabricantes.

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