Mediterránea ve un repunte, pero descarta tasas chinas

Desde el inicio de la crisis, el aumento de los commodities y la caída en los precios de las importaciones, así como la fuerte inversión pública y una devaluación administrada del peso posibilitaron enfrentar la recesión y, de hecho, permitieron augurar para los próximos meses perspectivas de crecimiento. De todas maneras, de acuerdo con el análisis de la Fundación Mediterránea, estos “motores que permitieron reducir la contracción de la economía” durante el primer semestre de 2009, “no son lo suficientemente sostenibles para que la economía vuelva a crecer a tasas importantes”. En el plano internacional, sus cálculos indicaron que “el mundo podría volver a crecer” hacia fin de año, aunque “la expansión será muy moderada”.

Durante el último almuerzo de la Fundación Mediterránea, el economista Gustavo Reyes analizó las perspectivas económicas del país para 2009 y 2010. Según el analista, la recesión se desaceleró durante el primer semestre del año por la recuperación del precio de los principales productos de exportación de Argentina, así como por la caída en el precio de las importaciones. “Nuestros términos de intercambio tuvieron una recuperación importante”, explicó.
También indicó como pilares importantes de la mejoría la simultánea devaluación del peso y apreciación del real y el peso chileno respecto del dólar así como la inversión pública, “que en Argentina fue muy importante para mantener la demanda agregada”.
Según Reyes, estos “motores” permitieron un repunte de la actividad económica y de la producción industrial en julio y una mejora en los índices de confianza de los consumidores.

Sus dudas estuvieron centradas en si “pueden continuar” estos “shocks expansivos”. De acuerdo con su opinión, el comercio exterior “puede mejorar”, pero no mucho más de lo que lo hizo hasta ahora. Por el lado del gasto estatal consideró que “en el corto plazo la evolución de las cuentas públicas debe cambiar drásticamente”.
El gran problema de los últimos meses fue la fuga de capitales -a un ritmo de US$ 1.600 millones por mes- y, según Reyes, “sin cambio de política económica, dificilmente disminuya sustancialmente”. En ese sentido consideró que los cambios de gabinete, las reformas en el Indec, el impulso al Consejo Económico y Social y la voluntad de volver a los mercados de capitales no son cambios suficientes.
“En este escenario, aun mejorando el contexto externo, resulta muy difícil que la economía vuelva a crecer a tasas importantes”, sintetizó el economista, quien concluyó además que el escenario más probable en el corto y mediano plazo sea de “estancamiento económico e inflación en ascenso”.

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