Gentilli: “El proyecto de exenciones al biodiésel impulsará nuevas inversiones”

En Córdoba. Las plantas de biodiésel son pocas o de baja incidencia respecto de las de Santa Fe.

Su estimación se basa en la posibilidad de que el Estado argentino decida liberar de impuestos la producción de este combustible con destino a la generación de energía.

Hace un par de semanas, la presidenta Cristina Fernández anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para eximir de impuestos al sector del biodiésel, afectado por trabas para su ingreso a la Unión Europea (UE), su principal destino de exportación. “Este proyecto va a dar respuesta al sector de biodiésel argentino”, dijo la mandataria. Según se informó, la iniciativa busca eximir al biodiésel que sea destinado a la generación eléctrica de la alícuota de 22% que sobre él pesa y de la tasa de 19% del impuesto a los combustibles líquidos.

Sin embargo, Cristina especificó que la exención sería provisional, “mientras dure la restricción de ingreso del biodiésel argentino en Europa”.

Consultado al respecto por Comercio y Justicia, Oscar Gentilli, directivo de la Cámara de Biocombustibles de Córdoba (Cabiocor), consideró que esa medida mejorará la competitividad y la productividad del sector.

-¿Qué opinión les merece el proyecto que se enviará?
-Hay que esperar a ver el proyecto. No lo conocemos aún pero creemos que la idea en sí es muy buena. Todo lo que se exenta de impuestos baja costos y mejora la competitividad de un sector es muy bueno. En este caso, el biodiésel que va destinado a la generación eléctrica. Se sabe que en una planta, cuando se lleva la productividad a lo más cerca de lo óptimo se mejora la ecuación de los costos fijos y, por ende, se mejora la rentabilidad de la empresa. Por otro lado, al estar destinado a energía eléctrica, por ejemplo, para motores que muevan turbinas o similares, abre un mercado más para el biodiésel que antes no había debido al costo del combustible, principalmente. A partir de esto, el biodiésel para generación eléctrica va a tener un precio diferencial y muy inferior al que se está manejando hoy. Y se van a reducir los costos de la generación eléctrica.

-¿Ya se hace biodiésel para generación o será un nuevo mercado?
-Hoy por lo general va todo a combustible o al corte de combustible. Y seguramente con esto se podrán generan nuevas inversiones, porque hoy las plantas están produciendo a media marcha. Sin dudas que esto abre un camino nuevo. Ahora hay mucha generación de energía a gas, a fueloil, a gasoil que pueden ir reemplazándose por biodiésel. Si hoy se compara el gasoil común que se adquiere en un surtidor y se lo aplica para la generación de energía, contra todas las exenciones de impuestos que puede llegar a tener el biodiésel para aplicarlo en energía, va a haber un diferencial de costo importante a favor del bio. A su vez, cabe tener en cuenta que las empresas podrán producir mucho más bio alejándose así de esta zona de equilibrio según los costos fijos altos, para acercarse más a lo que es lo óptimo.

Es decir, estar produciendo con una planta que está funcionando prácticamente en el máximo de su capacidad. Eso minimiza los costos fijos o permite que se redistribuyan de mejor manera en función del total de la producción, lo que hace que la rentabilidad mejore.

-¿El biodiésel es en base a aceite de soja?
-Puede ser en base a aceite de soja, de canola o de colza, pero en Argentina es fundamentalmente a base de soja debido a la cantidad producida. Eso también va a mover mucho la producción de extrusado y prensado -en Córdoba hay muchas plantas-, que por lo general son proveedoras de aceite para la generación de bio. Osea que también va a tener un efecto de integración vertical, tanto para atrás, en relación con el consumo de aceite, como para adelante en cuanto a bajar el costo de la generación de energía. Eso puede generar algunos proyectos nuevos que hoy no se llevaban a cabo debido al precio actual del combustible. Podrán hacerse nuevas ecuaciones en función de la baja en el costo del insumo, a lo mejor para la autogeneración y autoabastecimiento de energía o de complementar la falta de ésta que tienen algunas plantas en algunos momentos. Se abren varias posibilidades.

-¿Incluso sinergia en lo que pueden ser inversiones?
-También. Hay que recordar que cuando se comenzó con el biodiésel, las importantes inversiones que se anunciaron se hicieron. Después vino el problema de Europa y seguramente en los próximos meses alguna resolución puede haber. Toda esta movida potencia el consumo bio y, si se comienzan a resolver las denuncias de dumping, se vuelve a generar una posibilidad importante para el bio en Argentina.

-La Presidenta aclaró que sería una medida provisional, mientras duren las restricciones de Europa. ¿Eso quita previsibilidad?
-Hay que esperar a ver cuál puede ser el efecto positivo de la baja en el costo para generar energía y el futuro del efecto de la resolución del dumping. A lo mejor en el tiempo resulta que las dos cosas funcionan y se pueden ir complementando. Hay que ver que se ponga en marcha y cómo genera sinergia y ventajas comparativas una cosa y la otra.

-Cristina dijo que había 33 plantas en Argentina con 1.600 trabajadores ¿Cuántas son cordobesas?
-Las plantas de bio en Córdoba son pocas o de baja incidencia si se las compara con las de Santa Fe -al lado del puerto-, donde están las grandes aceiteras. No tengo el número exacto, pero en Córdoba el desarrollo del bio ha sido estrecho por ahora. Aunque sigue habiendo un par de proyectos interesantes que esperemos que, a partir de esto, se puedan ir materializando.

En sumatoria
El problema del biodiésel en Argentina

Información pública detalla que con retenciones de 27,6%, la competitividad del biodiésel argentino es prácticamente nula. Las exportaciones en los dos últimos años cayeron de 1,7 a 1,1 millón de toneladas anuales.

Según fuentes del sector, la crisis comenzó en abril de 2012 cuando España, que importaba la mitad del biodiésel argentino, puso un freno a sus compras en represalia a la decisión del gobierno de Cristina Fernández de expropiar 51% de las acciones de la petrolera YPF que estaba en manos de la española Repsol.

Además, hay que sumar que el Estado argentino elevó los impuestos de exportación del biodiésel, lo que perjudicó aún más al sector.

Por otra parte, en cuanto al precio del producto, la Secretaría de Energía no actualiza los valores del biodiésel desde noviembre de 2013, es decir, previo a que el peso argentino sufriera una fuerte caída frente al dólar.

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