El desempleo en jóvenes sextuplica el registrado en mayores de 30

Si los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) alarmaron a la provincia días atrás porque revelaron que la desocupación prácticamente se duplicó en el último año hasta ubicarse en 10,8%, la información divulgada ayer no resultó más alentadora: mientras uno de cada veintisiete hombres mayores de 30 años se encuentra sin trabajo en el Gran Córdoba, uno de cada cuatro no tiene empleo entre los menores de 30. La situación es grave y no debería ser soslayada cuando el debate mediático y social se interna cotidianamente en cuestiones tan diversas como la inseguridad, los planes sociales, el “clientelismo” o la “falta de incentivos” para trabajar.

El organismo oficial profundizó ayer los indicadores socioeconómicos que divulgó el lunes, lo cual permitió conocer más profundamente las características de la población empleada y desempleada en la provincia. Dentro de una desocupación de 10,8% en el Gran Córdoba, el impacto no es igual según el género: entre las mujeres alcanza 12,4%, mientras que en los hombres llega a 9,3%. Por su parte, Río Cuarto, cuyo índice de desempleo fue de 9,6% en el tercer trimestre del año, tiene mayores distancias entre géneros: 6,9% entre los varones y casi el doble (13,6%) entre las mujeres.

Un dato dramático fue el impacto diferencial del desempleo de acuerdo con la edad de los ciudadanos en el Gran Córdoba: si entre los hombres de entre 30 y 64 años llega a 3,7%, entre los menores de 30 años alcanza 21,2%, de manera que la desocupación es seis veces mayor entre los jóvenes, mientras que un año atrás era tres veces mayor.

En las mujeres la distancia es un poco menor: en tanto que el desempleo afecta 6,9% de las mayores de 30 años, impacta en 24,8% de las mujeres de hasta 29 años, lo que implica que casi se cuadruplica entre las más jóvenes, mientras un año atrás se duplicaba. Tanto en varones como en mujeres las distancias entre mayores y menores de 30 años son en el Gran Córdoba mucho más amplias que las registradas en el plano nacional y en Río Cuarto.

Desde el punto de vista productivo -más allá del social y económico-, la situación es dramática porque la falta de trabajo afecta de manera más intensa a jóvenes que, en condiciones normales, aprovechan ese período de su vida para formarse cotidianamente en aspectos técnicos, administrativos y directivos.

Trabajo en negro, dispar
El organismo oficial difundió ayer también los datos sobre empleo “en negro”, un ítem sobre el cual el Gobierno nacional puso mucho énfasis durante los últimos años.

En ese sentido, si bien desde 2004 a 2008 se produjo un fuerte retroceso en el trabajo informal (de 48,3% a 36%), durante el último año el impacto de la crisis internacional generó un freno en esa tendencia y el empleo en negro se estancó en 36%, casi el mismo nivel que en el año anterior. El dato puede leerse de forma positiva si se considera el mantenimiento del nivel en medio de la debacle global, pero también de manera negativa, porque aún afecta un gran porcentaje de la población.

A contramano de la desocupación, el nivel de empleo informal mostró una mejoría en el Gran Córdoba durante los últimos 12 meses: mientras en el tercer trimestre de 2008 afectaba 37% de los asalariados, en septiembre de este año cayó a 33% (4% menos). La situación fue mejor aún en Río Cuarto, donde el año pasado huvo 43,6% de

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